Cuatro artículos de
María Luisa García-Giralda

 

La mejor conocedora de la obra de Literatura infantil y juvenil de Cañizo es la Profesora de la Universidad de Málaga María Luisa García-Giralda Bueno, autora de una excelente tesis doctoral sobre sus por ahora dieciséis libros para niños y jóvenes. Dicha tesis mereció un Sobresaliente, y fue la primera sobre este género literario en toda Andalucía. La dirigió el Profesor Antonio Gómez Yebra, autor de numerosos libros de narrativa, poesía y teatro para niños y jóvenes, además de otros de crítica literaria, etcétera.

 

La amenidad, profundidad y perspicacia con que García-Giralda analiza, estudia y comenta la obra del autor objeto de esta página web convierte los siguientes cuatro artículos en un auténtico regalo tanto para quienes deseen simplemente disfrutar e informarse leyéndolos como para los que quieran hacer un trabajo, una redacción, etcétera.

 

Los tres artículos titulados DIECISÉIS LIBROS DE JOSÉ ANTONIO DEL CAÑIZO, CUENTOS Y JARDINES, y EL NUEVO PAPEL DE LA MUJER EN LA LITERATURA INFANTIL: HADAS, PRINCESAS Y BRUJAS ACTUALES, tratan sobre sus libros en general, mientras que el titulado RETRATO AUTOBIOGRÁFICO DE UN ADOLESCENTE profundiza concretamente en ¡Canalla, traidor, morirás!

 

Además, en los espacios individuales dedicados en otra parte de esta web a los distintos títulos se han incluido también dos detalladas y útiles propuestas didácticas de la misma autora sobre El maestro y el robot y Con la cabeza a pájaros, y algunos comentarios breves sobre otros libros.

 

Quienes deseen contactar con esta especialista pueden hacerlo a:

Apartado de Correos nº 536

Torremolinos 29620 (Málaga)

E-mail: mlggbueno@wanadoo.es.

 

Los interesados en obtener un CD con la tesis doctoral pueden dirigirse a:

Servicio de Publicaciones de la Universidad de Málaga.

Boulevard Louis Pasteur, 30.

Campus de Teatinos.

29071- Málaga.

Teléfono: 952 13 29 17.

Fax: 952 13 29 18.

E-mail:spicum@uma.es

 


 

1.- DIECISÉIS LIBROS DE JOSÉ ANTONIO DEL CAÑIZO

 

María Luisa García-Giralda Bueno

Profesora de la Universidad de Málaga

Autora de una tesis doctoral sobre la obra de Cañizo

 

(Artículo publicado en la revista Primeras noticias de octubre-noviembre 2001).

 

La primera tesis doctoral de Literatura Infantil defendida en Andalucía tuvo lugar en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga. Su título es José Antonio del Cañizo: apuntes biográficos y análisis de su obra infantil y juvenil , y fue dirigida por el Profesor Antonio Gómez Yebra. Dicha tesis pretende situar a Cañizo en el lugar de privilegio que le corresponde a través de un acercamiento, tanto a su vida como a sus libros, a través de los cuales se irán desvelando sus aficiones, opiniones, sentimientos y preocupaciones, descubriendo la rica personalidad del autor, así como las características de su producción literaria.

En su prosa inteligente, propia de un hombre de gran cultura, laten sobre todo, sus conocimientos de ingeniero, su pasión por la pintura, la literatura, la música, el cine y la gastronomía. A su capacidad de crear han contribuido, desde luego, muchas cosas. En sus libros se ven reflejados gozosamente los buenos recuerdos que conserva del mundo escolar, de sus profesores, de sus compañeros... Así lo he podido comprobar, fundamentalmente, en El maestro y el robot, El maestro Roble y el maestro Sauce 1 , y en ¡Canalla, traidor, morirás! El Colegio «Estudio» dejó en él una huella profunda marcada por la libertad, la tolerancia y el respeto. De aquellos años vividos en Madrid, donde también pasó su juventud, recuerda en sus obras lugares como El Retiro, la Casa de Campo, el Museo del Prado, la Gran Vía, El Rastro..., escenarios que han servido en reiteradas ocasiones para que transcurran las aventuras de sus personajes.

 

Fantasía y realidad

 

Sus relatos son, a veces, serios; otras, divertidos, alegres y humorísticos; en ocasiones, verosímiles. Realidad y Fantasía se mezclan continuamente en sus obras destacando la sensibilidad con que trata a los personajes, la ternura con que habla de los ancianos y los mensajes que dejan, en muchas ocasiones, paso a la autobiografía. Unos textos son reales, como es el caso de algunos episodios narrados en ¡Canalla, traidor, morirás !; otros, imaginativos, por ejemplo, las experiencias tan divertidas que tienen Miguel, Elena y Carlos en Las fantásticas aventuras del Caballito Gordo .

Pero como la vida misma, no todos sus libros tienen un final feliz. Cañizo es consciente de lo que acontece a diario en nuestro planeta. Una cosa es usar la fantasía y otra muy distinta falsear la realidad, le he oído decir en diferentes ocasiones. Sin embargo, no se trata, en absoluto, de una literatura didáctica, sino de formar un espíritu crítico y una libertad de pensamiento para que los jóvenes lectores puedan el día de mañana construir un mundo mejor. Al respecto destaco el cuento titulado Vender el mundo 2 , ejemplo que muestra una clara intención de despertar la duda. La injusticia hace su máximo acto de presencia en Los Jíbaros , dejando al final una cierta atmósfera de inquietud.

En su obra, impregnada de non-sense, cabe la posibilidad de tener un punto de vista crítico sobre la realidad actual porque aborda temas modernos y trata asuntos importantes: los atentados contra el medio ambiente y la extinción de las especies; la carrera de armamentos y el pacifismo; el abandono y la soledad de los ancianos; la dictadura y el terrorismo; la deshumanización ; la robotización... Estos temas y otros más, los trata con el estilo y los recursos de otra corriente en boga, la literatura fantástica, incluso con sus ribetes de absurdo, disparate o non-sense , lo que dota a sus obras de una gran personalidad, haciéndolas entrar de lleno en lo que el mismo autor denomina "fantasía comprometida", tendencia que considera muy fecunda para la literatura infantil y juvenil de hoy en día.

Cañizo utiliza, por un lado, lo fantástico adecuándolo a la infancia; y, por otro, lo real, enseñándole al niño a ver por encima de las apariencias, a escuchar, pensar y vivir por sí mismo. Éste es el caso de ¡Canalla, traidor, morirás! y de Los Jíbaros , dos libros más serios que los demás, en los cuales el autor trata de poner el dedo en las llagas de nuestro mundo y de nuestro tiempo. Igual ocurre con otros como El comprador de vidas o Una vida de película , si bien en estos casos predominan la imaginación y el humor. Porque, como dice el autor: “creer que sólo se puede hacer crítica mediante el realismo, la seriedad y la temática cotidiana, es, amigos, un disparate como un castillo. Un sin-sentido. Un puro non-sense " 3 .

Máximos exponentes del sin-sentido he encontrado, por ejemplo, los libros titulados Con la cabeza a pájaros , Las cosas del abuelo y Con la música a otra parte , textos que destacan por el gran compromiso que adquieren con la realidad denunciando la situación actual por la que atraviesan los representantes de la tercera edad.

En las obras de Cañizo, lo más interesante son los argumentos y los personajes. José Antonio ha tenido en cuenta la evolución espacio-temporal de lo fantástico, observando cómo se concilian ostensiblemente las realidades de nuestro mundo y el gusto por lo maravilloso que los niños han conservado. Él retoma y renueva el mundo de las hadas, los príncipes y princesas, y las brujas con un toque crítico para el que utiliza magistralmente el humor. Merecen la pena ser destacados algunos ejemplos como el de doña Casilda 4 , La princesa que inventó el pantalón vaquero 5 y Aída, la brujita tan simpática de Oposiciones a bruja . En todos los casos, conservando la capacidad de sorprender, de asombrar, algo que en la obra de este escritor se ha convertido en una de las características más frecuentes y fácilmente reconocidas.

No se dan, sin embargo, ni el miedo ni el horror; sólo en El maestro y el robot y en Los Jíbaros se podría hablar de verdadera angustia, si bien, más que horrorizar, pretenden hacer reflexionar al lector. El planeta Tierra se examina , El televisor perpetuo 6 y Vender el mundo son algunos de los cuentos precisamente pensados con tal fin.

 

Defensa de la naturaleza

 

Se puede decir que la máxima preocupación de José Antonio del Cañizo es la salvación del planeta y de la humanidad. Él ha caído en la cuenta de que la defensa de la naturaleza empieza cuando se ha aprendido a amarla y esto es, precisamente, lo que quiere conseguir, lo que transmite en sus obras. En ellas se advierte cómo la ecología resulta una cuestión fundamental que resume e integra los demás temas. Uno de los máximos representantes al respecto es el primero de sus libros, Las fantásticas aventuras del Caballito Gordo , un verdadero mensaje ecológico, de amor a la vida, a la naturaleza, a los hombres y a los niños.

La contaminación y el desprecio de la ciudad derivan en una égloga a la vida campestre, una vuelta a lo natural que está muy bien representada en El maestro y el robot . El autor critica la ciudad donde frecuentemente no hay ni rastro de verdor, donde todo es ruido, donde las señales luminosas deslumbran o donde los hombres son cada vez más semejantes a los robots. Nicomedes -en Las cosas del abuelo- y el Astronauta Calvorota -en Las fantásticas aventuras del Caballito Gordo- sienten con tal fuerza ese menoscabo, que ambos deciden abandonar la Tierra. Pero no es la huida la solución que José Antonio propone, sino el compromiso social de transformar la ciudad en un lugar agradable, haciendo revivir la naturaleza.

También se expresa en su obra el amor por los animales y denuncia la violencia de los hombres poniendo de manifiesto los desórdenes del equilibrio ecológico. He observado que son numerosos los animales que aparecen en sus textos. A veces, representados en un ámbito natural con las características propias que les corresponden; de esta forma el autor puede describir la naturaleza animal y evocar las relaciones de éstos con los humanos. En algunas ocasiones se crea una gran amistad entre unos y otros; algo que se puede apreciar en: Las cosas del abuelo, Con la cabeza a pájaros y A la busca de Marte el Guerrero . En los tres hay situaciones en que su amor por los gatos queda recogido en Mariano, la mascota tan querida del anciano Nicomedes. Otras veces se convierten en protagonistas, tal y como se aprecia en Un león hasta en la sopa y en Las fantásticas aventuras del Caballito Gordo .

 

Las tres generaciones

 

De suma importancia es en la obra de Cañizo la relación puer-senex . La gran amistad entre abuelos y nietos que primaba en Las cosas del abuelo, Con la cabeza a pájaros y Un león hasta en la sopa resurge en el más reciente de sus libros, titulado Con la música a otra parte . Este acercamiento con los abuelos refuerza las necesidades afectivas de los niños porque en casi todos los casos los padres están ausentes o han muerto, motivo por el cual estas relaciones ocupan un segundo lugar y son casi inexistentes en las aventuras que los niños emprenden.

La empatía con los ancianos, aunque no exista parentesco, destaca sobre todo en El maestro y el robot donde además cobran una gran importancia los temas relacionados con la enseñanza en libertad y la robotización. Es también un claro ejemplo de humanidad El robot despistado 7 , donde, por primera y casi única vez en la obra de Cañizo, se aprecia una magnífica y significante relación de amistad y compañerismo entre el pequeño robot PP-13 y TOR-4, su padre.

Se puede decir que no interesan de manera especial aquellos aspectos indicadores de la familia, pero sí la búsqueda de la personalidad y los modos en los que los protagonistas son capaces de remontar situaciones o ambientes del mundo que los rodea. Los personajes de Cañizo han pasado, en su mayoría, a ser afectados por situaciones familiares anómalas, e incluso rozando el nivel de "victimas familiares". Mediante las experiencias a las que se ven sometidos, viven situaciones que les producen una maduración anticipada. En ocasiones aparecen niños huérfanos: Rubén y Emiliano (hermanos protagonistas de Los Jíbaros ), Álvaro (el personaje principal de Un león hasta en la sopa ) y Daniel (uno de los dos niños que aparecen en Con la música a otra parte ).

Frecuentes son los casos en los que se acusa la falta de atención tanto materna como paterna: a veces, porque los padres han emigrado en busca de trabajo como ocurre en El maestro y el robot . Otras, no participan en las aventuras de los hijos porque sus numerosas preocupaciones impiden el acceso al mundo de la fantasía; o simplemente, están ocupados leyendo el periódico o viendo la televisión. Sin embargo, las relaciones entre hermanos son siempre buenas y están presentes en la mayor parte de las obras: Trompo y Juli; Miguel, Elena y Carlos; Rubén y Emiliano; y José Antonio, Luci y Luis.

Otro punto interesante es la amistad entre grupos de niños como, por ejemplo, se observa en Vender el mundo , El castillo invisible, El comprador de vidas y El maestro y el robot, y las r elaciones entre niños y niñas, que en muchos casos terminan adquiriendo un cierto matiz amoroso: Daniel y Sole, PP-13 y 3-ITA, Jacobo y Elisa, y Pablo y Aída.

En los personajes de Cañizo cuentan más sus aptitudes espirituales que la edad cronológica. En todos los casos se observa fluidez en las relaciones, quizás porque sólo importa la juventud del espíritu; de este modo, ancianos, como Nicomedes, Casilda o la abuela de Álvaro, están tan próximos a la infancia como Rubén alejado de ella. No obstante, don Cunegundo 8 tendrá que ir consiguiendo este acercamiento a medida que transcurre la obra, ya que en sus comienzos es presentado de forma totalmente distinta al colectivo de simpáticos “abuelos” que viven en las páginas de Cañizo.

La imaginación, la fantasía y la creatividad que tanto afloraban en don Nicomedes, se encuentran alteradas en El comprador de vidas , de tal forma que, el protagonista tiene que atreverse a llevar a cabo lo que debió haber hecho en su infancia. Algo parecido ocurre en Una vida de película , si bien la fantasía en este caso, el nonsense tan característico del autor, fluye por toda la obra haciendo bajar de los cielos a Ángeles tan celestiales como Marilyn Monroe y H. Bogart. Un libro en el que la afición de José Antonio por el cine se muestra tan bien representada como su afición por la pintura en El pintor de recuerdos ; la música, en Con la música a otra parte ; y la literatura y la gastronomía en El castillo invisible .

 

Aficiones y desazones

 

Junto a las aficiones, se dejan oír también las preocupaciones constantes del autor. La guerra aparece en sus historias reflejando violencia, intolerancia, agresión y crueldad del hombre contra el hombre. A la busca de Marte el Guerrero destaca por el pacifismo y el altruismo que llegan al niño teniendo siempre en cuenta su ingenuidad, su inocencia y su capacidad para quedarse maravillado.

Mensajes positivos y esperanzadores hacen que temas como la muerte sean tratados de forma natural, hasta con un cierto aire liberador. La muerte, incluso en Los Jíbaros o en ¡Canalla, traidor, morirás ! no aparece con excesivo dramatismo, teniendo en cuenta que estos libros, por su realismo, presentan con más crudeza el lado menos agradable de la vida. En las cosas del abuelo , la muerte de Nicomedes se sugiere de tal forma que es más una liberación. En el cuento que lo acompaña, El robot despistado , Cañizo ha incluido deliberadamente dos finales, uno optimista y otro pesimista, aunque siempre hay un atisbo esperanzador. Con Una vida de película , el autor va mucho más lejos, haciendo de la muerte una verdadera aventura; en este caso, la historia se fragua ya en el Cielo.

La salvación, a todos los niveles, que propone José Antonio a lo largo de su obra, no podría dar fruto sin antes sembrar en los más pequeños ese hábito a la lectura, motivo por el cual sus libros no sólo atraen la atención del niño hacia la lectura como tal, sino también hacia el contenido de la misma. Con sus textos, el escritor consigue divertir y excitar la curiosidad, estimular la imaginación, y ayudar a desarrollar el intelecto y a clarificar las emociones, porque son libros escritos de acuerdo con las ansiedades y aspiraciones de los lectores. Les hacen reconocer plenamente sus dificultades, al mismo tiempo que sugieren soluciones a los problemas que normalmente nos inquietan: la destrucción del planeta, la carrera armamentística, la educación...

En las páginas de sus obras se encuentran multitud de referencias culturales que permiten al lector ampliar conocimientos mediante una lectura amena cargada de ingenio. Los cuadros de Velázquez, la música de Mozart, las películas de Buñuel, la dramaturgia de Shakespeare... Este interés por los niños, por sus preocupaciones y deseos ha dado como resultado unos textos que gustan a niños y jóvenes no sólo porque sus principios son intrigantes, el interés creciente y los finales sorpresivos, sino porque además sus páginas están llenas de humor, fantasía, imaginación, sorpresas, y, sobre todo, ritmo.

 

Placer y libertad

 

Para Cañizo la literatura consiste en una fuente inagotable de placer y de recursos en el proceso de crecimiento personal; por consiguiente, en cada ocasión, el escritor solicita la colaboración de los niños y los hace partícipes de lo que sucede a nuestro alrededor, lo que heredarán en un futuro no muy lejano. Por esto, se dirige a los lectores “de tú a tú”, cuidando la longitud de las frases y los párrafos, con un estilo sencillo y transparente, directo, siempre claro. Utiliza metáforas nuevas, sorprendentes y originales, por ejemplo las referidas a la gastronomía. Sus textos poseen un lenguaje plástico y sugerente, popular, coloquial, flexible, y un aire de juventud y de viveza que hacen de ellos verdaderas degustaciones literarias.

Sus textos tienen diferentes planos de lectura, son bastante versátiles. Ya sean para niños o jóvenes, todos coinciden en finales abiertos, planteando más interrogantes que respuestas. Las historias tienen los suficientes elementos gratificantes como para aceptar un final triste, incluso trágico: Los Jíbaros ; A la busca de Marte el Guerrero ; ¡Canalla, traidor, morirás!; o Las fantásticas aventuras del Caballito Gordo , dan fe de ello. La esperanza radica en la actitud de las nuevas generaciones, pero José Antonio no presenta, en absoluto, una visión pesimista; él confía en las fuerzas vivas de la naturaleza y en los niños, quienes tienen en sus manos la realización de un mundo mejor.

Niños capaces de experimentar emociones, aflorando continuamente sentimientos que les hacen reír o llorar, sentirse preocupados, tristes... A veces se equivocan en sus decisiones, hacen el ridículo o se ponen tan colorados como 3-ITA, Daniel, Elena y Pablo, quienes se han sonrojado en más de una ocasión debido a la timidez de su carácter. Tanto unos como otras reciben, por lo general, un tratamiento igualitario. Sin embargo, hay algunas ocasiones en que son ellas las que dominan claramente la situación, como en los casos de Aída, Sole, la señora delegada de la Tierra y la princesa que inventó el pantalón vaquero.

Los protagonistas son para Cañizo un vehículo de expresión, respetando continuamente su libertad porque, al fin y al cabo, son ellos quienes tienen que responder a un tono de autenticidad y veracidad. El autor ha sabido captar los rasgos expresivos que hacen de sus personajes un ser único, social y personalmente reconocible, extraordinariamente auténtico; incluso los animales, los extraterrestres y los robots están dotados de sentimientos. Ellos sirven para denunciar el afán por las cosas materiales y por la productividad, como se observa en Un caballito de madera con ruedas 9 o en El comprador de vidas . La telefilia es el tema central de El naufrago que salvó lo principal (capítulo incluido en Con la cabeza a pájaros ). Las preocupaciones con la declaración de la renta se hacen patentes en Con la música a otra parte . El problema de los asilos aparece tratado con gran originalidad en Con la cabeza a pájaros. El despotismo y la tiranía son característicos en El tesoro del faraón 10 , etc.

Imaginación, humor y poesía, cierto tono irónico, algo de intriga, emoción y romanticismo, fluyen por estos dieciséis libros humanos, abiertos, actuales, dirigidos a la inteligencia y a la sensibilidad del niño o del joven lector. Es la suya, en definitiva, una obra donde se observa la eterna búsqueda del equilibrio entre forma y fondo.


NOTAS:

. Cuento incluido en Un león hasta en la sopa.

2. Hace el número tres de los cuentos pertenecientes a Un león hasta en la sopa.

3. «Non-sense», humor y fantasía, en Corrientes actuales de la narrativa infantil y juvenil española en lengua castellana, Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, 1990, p. 32.

4. La anciana estudiante de hada por correspondencia, protagonista de Con la música a otra parte.

5. Incluido en Oposiciones a bruja y otros cuentos.

6. El planeta Tierra se examina y El televisor perpetuo también forman parte de Oposiciones a bruja y otros cuentos .

7. Es el segundo cuento incluido en Las cosas del abuelo.

8. El anciano protagonista de El comprador de vidas.

9. Cuento que forma parte de Un león hasta en la sopa.

10. Incluido en Oposiciones a bruja y otros cuentos.

 

2.- CUENTOS Y JARDINES

 

María Luisa García-Giralda Bueno

Profesora de la Universidad de Málaga

Autora de una tesis doctoral sobre la obra de Cañizo

 

(Este texto fue presentado en un congreso y se encuentra publicado en el libro titulado N arrativa e promoción da lectura no mundo das novas tecnologías, editado por la Xunta de Galicia, Consellería de Cultura, Comunicación Social e Turismo, Santiago de Compostela, 2002).

 

 

Académico de Bellas Artes de San Telmo, Doctor Ingeniero Agrónomo y escritor, Cañizo ha sabido como pocos reflejar su amor a la Naturaleza en sus cuentos infantiles del mismo modo que el amor por los niños y por la literatura infantil se encuentran reflejados en sus escritos técnicos.

José Antonio del Cañizo vive en Málaga, ciudad donde ha creado un mundo fantástico y donde además se ocupa profesionalmente del Jardín Botánico de La Concepción, en cuya descripción, sacada de uno de sus libros técnicos, se lee: “Metiéndonos en un pasadizo que se abre entre las Chamaedorea , nos encontramos de pronto, como Alicia al entrar en la madriguera, en el país de las maravillas” 1 .

Según la crítica se puede ser ingeniero agrónomo y saber tanto de palabras como de flores; y ayudar a crecer, al mismo tiempo, las fábulas y los árboles. En todos sus textos existen una especie de vasos comunicantes que hacen que los libros técnicos estén llenos de humor, haya referencias a la literatura, al arte, a la pintura, a la música; y en los libros de literatura infantil y juvenil aparezcan referencias a la naturaleza y a la ecología.

La literatura infantil y juvenil de Cañizo, puede considerarse en la última fase de su interés por la literatura que se inicia como lector, más tarde como "contador de cuentos" a sus propios hijos, siempre como escritor de libros técnicos relacionados con su profesión, y, ocasionalmente, como escritor de relatos para adultos y artículos, tanto sobre temas científicos como sobre cuestiones literarias y culturales. Su obra, además de haber sido traducida a varios idiomas y superar el millón de ejemplares vendidos, fue objeto de investigación de la primera tesis doctoral sobre literatura infantil leída en la Universidad andaluza 2 .

 

“Soy una extraña mezcla. He escrito un poco de todo. Por un lado ingeniero agrónomo y por otro una persona a la que le gustan los temas culturales y de todo tipo. Mi obra está dividida entre los libros de jardinería, que es mi especialidad, y los libros para chavales 3” .

 

En la XXXII Feria del Libro de Málaga, ha sido reconocida su labor en pro del libro y de la lectura, motivo por el que fue galardonado en un acto celebrado en mayo de 2002.

De su obra tan abundante como repetidamente premiada, dice Alfonso Canales:

 

“En cierta ocasión, hace años, formé parte de un jurado que había de otorgar tres premios de narrativa breve. Por unanimidad, elegimos tres cuentos de diversa intención, pero que tenían en común un ingenio y una técnica irreprochables. Abrimos las plicas, y los tres resultaron ser de José Antonio del Cañizo.

Se puede, por lo visto, ser ingeniero agrónomo y saber tanto de palabras como de flores; y ayudar a crecer, al mismo tiempo, las fábulas y los árboles 4” .

 

Sin embargo, sus actitudes se pusieron de manifiesto mucho antes. Carmen García del Diestro, su querida Profesora de Literatura del Colegio Estudio, de Madrid, ya en aquella época auguraba lo que llegaría a ser aquel chaval de sólo 17 años. Cuidadosamente guardado desde entonces, la hoy fallecida profesora, anotaba en la portada, bajo el título: Gabriel Miró. Crítica y glosa , lo siguiente:

 

“Este trabajo fue realizado como remate de Pre-Universitario, voluntaria y entrañablemente entregado por José Antonio en 1955, como primicia de la vocación que el tiempo ha confirmado colmándole de goce y premios literarios 5” .

En ésta su primera obra afloraban algunos rasgos fundamentales de su rica personalidad que iremos viendo aparecer como una constante a lo largo de toda su vida. En todos sus libros va reflejando sus aficiones, sus gustos, sus intereses, sus preocupaciones...

Desde unos protagonistas que sienten, piensan y tienen la misma edad que sus lectores, los mismos deseos, los mismos problemas, José Antonio del Cañizo hace incursiones en el mundo real, familiar, social y escolar; al mismo tiempo que se adentra en el mundo de la fantasía y del sin-sentido, sin que por ello desvíe a los niños lectores de los problemas del mundo real y del mañana porque son -precisamente ellos- los que tienen en sus manos la realización de un mundo mejor.

El amor a la naturaleza y el ecologismo laten en su primer libro, Las fantásticas aventuras del Caballito Gordo 6 , por el que en 1978 recibió un Accésit en el Premio Nacional del Ministerio de Cultura en su modalidad de Literatura Infantil y Juvenil.

Las cosas del abuelo 7 fue merecedor del Premio Lazarillo del Ministerio de Cultura en 1981. Es un libro fantástico, más aún, super-fantástico; hecho con cuatro ideas centrales que han quedado plasmadas en los cuatro capítulos que componen esta obra. Sin embargo, el prólogo de Miguel Delibes demuestra que no se trata de un puro divertimento:

“A caballo entre la poesía y el humor, Las cosas del abuelo encandila al lector y le obliga a sonreír con una sonrisa agridulce, porque las aventuras maravillosas de Nico, Juli y Trompo, tan disparatadas como divertidas, no bastan para ocultar ese grave problema del abandono de los viejos que ingenuamente creí, hasta hace unos años, patrimonio de los países muy desarrollados, pero al que nosotros hemos llegado sin darnos cuenta antes que al desarrollo 8” .

 

En El maestro y el robot 9 nos habla de la educación. Una cita sabiamente escogida, de H. G. Wells, que encabeza el texto, dice: "La salvación de la Humanidad está en ganar la carrera entre la educación y la catástrofe". Con ella expresa ya el contenido del libro que en 1982 ganó el Tercer Premio en el Concurso Gran Angular.

También ganó el Segundo Premio, de este mismo concurso, con un libro eminentemente pacifista, titulado A la busca de Marte el Guerrero 10 .

Su afición a la pintura está ampliamente reflejada en El pintor de recuerdos 11 , donde Gabriel, el protagonista, había recibido su nombre del pintor Gabriel Alberca, de quien José Antonio es un gran admirador. En 1987 obtuvo el Premio al libro mejor editado del año, del Ministerio de Cultura (en la modalidad de impresión).

La irrupción en lo cotidiano de algo fantástico es una de las constantes de su obra literaria. Así, en el transcurso de la vida monótona, gris, aburrida, surge siempre como una chispa algo extraordinario. Esta irrupción de lo extraordinario en la vida cotidiana se refleja en el caso de don Cunegundo, de El comprador de vidas 12 ; o en el de Pablo, al quedar alucinado por las magníficas aptitudes de Aída, en Oposiciones a bruja 14 .

A lo largo de Calavera de Borrico y otros cuentos populares 13 nos da a conocer su afición por los cuentos de antaño.

Con la cabeza a pájaros 15 y Un león hasta en la sopa 16 además de ser divertidos y humorísticos ponen de manifiesto otro punto interesante que caracteriza a todos los protagonistas de sus obras, y que consiste en las escasas o ausentes relaciones que tienen los niños con sus padres durante las aventuras que emprenden.

Sin embargo, la figura de los ancianos adquiere gran importancia en toda su narrativa, estando representados por personajes ingeniosos, divertidos, despistados... y siempre inspiradores de una gran ternura, como es el caso del abuelo Nicomedes o de la abuela de Álvaro.

Inventando el mundo 17 es merecedor de otro capítulo. El autor nos transporta a una época anterior al Génesis para imaginar cómo serían los borradores de la Creación. Esto nos viene a confirmar la importancia que tiene en su obra la idea central, la idea original, esa idea primera que resulta luego ser la chispa que enciende la obra. Con un gran despliegue de ilustraciones, realizadas por Javier Serrano, en 1989 obtuvo el Premio al libro mejor editado del año, del Ministerio de Cultura.

Un capítulo aparte, también merecen por su realismo y porque son completamente distintos a todos los demás, Los Jíbaros 18 , (ganador del Premio Elena Fortún de Literatura Juvenil en 1990), y ¡Canalla, traidor, morirás! 19 , Premio El Barco de Vapor en 1993. Esta última, ha sido seleccionada como una de las 100 obras de literatura infantil y juvenil más representativas del siglo XX.

A diferencia de los cuentos clásicos que presentan el aspecto de intemporalidad unido a un espacio geográfico indefinido y confuso, sus personajes se mueven en espacios concretos, expresando con antelación el lugar en el que se desarrolla la acción, como es el caso de su libro El castillo invisible 20 , una obra donde late la animación a la lectura.

Su faceta de cinéfilo la podemos encontrar en Una vida de película 21 , galardonado con el Primer Premio Fondo de Cultura Económica 1993 en el I Concurso Literario "A la orilla del viento".

En 1996 recibió el Séptimo Premio Ala Delta de la Editorial Edelvives por su libro titulado Con la música a otra parte 22 .

La crítica destaca en su obra la sencillez y la sensibilidad estilística de una singular fuerza narrativa apoyada en unas innegables dotes para la fantasía. Sus libros surgen como un producto de insatisfacción ante el mundo que lo rodea, tratando temas como la robotización, la incomunicación, la guerra, la contaminación del medio ambiente... Temas actuales mediante los cuales, palmo a palmo, nos adentramos en lo que el mismo autor denomina "fantasía comprometida".

Podríamos resumir diciendo que son dos los grandes pilares de su obra: la enseñanza y la ecología. Su literatura es moderna, actual, con ideas; una literatura que no da respuestas sino que plantea interrogantes. Una literatura divertida, humorística, fantástica, pero al mismo tiempo comprometida con la realidad; una literatura en la cual laten los problemas de nuestra época, de nuestro mundo.

Y para finalizar, citaré unas líneas de su libro Jardines de Málaga, que merece mención especial por ser un texto técnico escrito de forma literaria y además por haber servido de bisagra entre su obra científica y artística:

 

“Cuentan que habiendo interpretado Beethoven una de sus sonatas para piano ante una selecta concurrencia, alguien le preguntó: `¿Qué habéis querido expresar con vuestra música?'; a lo que él respondió: "Esto". Y, sentándose de nuevo ante el teclado, interpretó otra vez la sonata del principio al fin” 23” .

 

Pues bien: tan irreducible a palabras era aquella sonata como hablar de la obra de José Antonio del Cañizo, porque para conocer, para saborear sus textos de jardines o de plantas, de relatos o de cuentos, no queda otro remedio que leerlos.

 

 


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

1. Cañizo, J. Antonio, Jardines de Málaga, Málaga: Arguval y Caja de Ahorros Provincial de Málaga, 1990, p. 67.

2. García-Giralda Bueno, Mª Luisa, José Antonio del Cañizo: apuntes biográficos y análisis de su obra infantil y juvenil, Málaga: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Málaga, 2001.

3. Entrevista a José Antonio del Cañizo, Premio Elena Fortún, en Alfaguara , nº 1, otoño de 1990, p. 5.

4. Canales, Alfonso, Prólogo a siete voces , en José Antonio del Cañizo (1990), Jardines de Málaga, op. cit., p. 5.

5. Cañizo, J. Antonio, Gabriel Miró. Crítica y glosa. Madrid: Inédito, 1955.

6. Cañizo, J. Antonio, Las fantásticas aventuras del Caballito Gordo, Barcelona-Madrid: Noguer S.A., col. "Mundo Mágico", 1980 y ss. (5 eds.).

7. Cañizo, J. Antonio, Las cosas del abuelo, Barcelona-Madrid: Noguer, S.A., col. "Mundo Mágico", 1982 y ss. (10 eds.).

8. Prólogo de Miguel Delibes, en José Antonio del Cañizo, Las cosas del abuelo, op. cit., p. 7.

9. Cañizo, J. Antonio, El maestro y el robot, Madrid: Ediciones S.M., col. "El Barco de Vapor", 1983 y ss. (26 eds.); Barcelona, Círculo de Lectores, 1995.

10. Cañizo, J. Antonio, A la busca de Marte el Guerrero, Barcelona-Madrid: Noguer, S.A., col. "Cuatro Vientos", 1983 y ss. (3 eds.).

11. Cañizo, J. Antonio, El pintor de recuerdos, Madrid: Ediciones S.M., col. "Cuentos de la Torre y la Estrella", 1986 y ss. (3 eds.).

12. Cañizo, J. Antonio, El comprador de vidas, México: Fondo de Cultura Económica, col. "A la Orilla del Viento", 1995 y ss. (4 eds.).

13. Cañizo, J. Antonio, Oposiciones a bruja y otros cuentos, Madrid: Anaya S.A., col. "El Duende Verde", 1987 y ss. (12 eds.).

14. Cañizo, J. Antonio, Calavera de Borrico y otros cuentos populares, Zaragoza: Edelvives, col. "Ala Delta", 1988 y ss. (9 eds.).

15. Cañizo, J. Antonio, Con la cabeza a pájaros, Madrid: Ediciones S.M., col. "El Barco de Vapor", 1988 y ss. (12 eds.); Barcelona, Círculo de Lectores, 1988.

16. Cañizo, J. Antonio, Un león hasta en la sopa, Madrid: Ediciones S.M., col. "El Bosque de Papel", 1984 y ss. (10 eds.).

17. Cañizo, J. Antonio, Inventando el Mundo, Madrid: Anaya, 1989.

18. Cañizo, J. Antonio, Los Jíbaros, Madrid: Alfaguara, S.A., col. "Juvenil Alfaguara", 1990 1 ; Barcelona, Círculo de Lectores, 1993.

19. Cañizo, J. Antonio, ¡Canalla, traidor, morirás! , Madrid: Ediciones S.M., col. "El Barco de Vapor", 1994 y ss. (8 eds.); Barcelona, Círculo de Lectores, 1999.

20. Cañizo, J. Antonio, El castillo invisible, Barcelona: Edebé, 1996 y ss. (6 eds.).

21. Cañizo, J. Antonio, Una vida de película, México: Fondo de Cultura Económica, 1993 y ss. (3 eds.).

22. Cañizo, J. Antonio, Con la música a otra parte, Zaragoza: Edelvives, col. "Ala Delta", 1996 y ss. (5 eds.).

23. Op. cit., p. 11


3.- EL NUEVO PAPEL DE LA MUJER EN LA LITERATURA INFANTIL: HADAS, PRINCESAS Y BRUJAS ACTUALES

 

María Luisa García-Giralda Bueno

Profesora de la Universidad de Málaga

Autora de una tesis doctoral sobre la obra de Cañizo

 

(Artículo publicado en la revista de Literatura Primeras noticias número 188, año 2002).

 

 

Uno de los objetivos principales de la Literatura Infantil es el fomento de la fantasía y de la capacidad de imaginación de los niños; sin embargo, los tópicos tradicionales que hacen posible este desarrollo están cambiando notablemente en los últimos años. Como ejemplos ilustrativos vamos a proceder al análisis de algunos textos cuyos personajes femeninos sirven para demostrar cómo han quedado ya en la lejanía las hadas, princesas y brujas de aquellas historias que nos contaban nuestros mayores. Las protagonistas elegidas para este trabajo corresponden al escritor José Antonio del Cañizo 1 por considerar de gran actualidad el tratamiento que reciben las mujeres en sus obras.

En la literatura infantil actual se retoman estos temas tradicionales, y otros más, para modernizarlos y ofrecérselos al niño desde una nueva perspectiva que nada tiene ya que ver con las eficaces hadas mágicas venidas de otros mundos, las princesas obedientes y sumisas cuya máxima aspiración era casarse con un príncipe azul o los miedos que siempre han inspirado las malvadas brujas.

 

Doña Casilda, funcionaria jubilada y estudiante de hada por correspondencia

 

La historia narrada en Con la música a otra parte 2 comienza, justamente, cuando la fantasía irrumpe en la vida cotidiana de doña Casilda, una de las principales protagonistas del relato. La magia, la emoción, la aventura y la intriga se suceden y adquieren gran importancia cuando la anciana empieza a practicar, o como ella misma dice a "hacer los deberes" de un curso de hadas que ha decidido seguir por correspondencia. Sin embargo, pese a sus aspiraciones y creencias ("¡...he descubierto que esto de la magia se me da estupendamente! He nacido para hada", pp. 24-25), la realidad es muy distinta. En compañía de su nieto Daniel y de Sole -la amiga del niño-, emprenderá una búsqueda de tipo detectivesco para resolver los entuertos que origina en su intento de solucionar los problemas económicos, especialmente de los ancianos.

Por equivocación, doña Casilda, convierte a su amiga Dorita en gallina, cuando en realidad lo que quería era librarla de su administrador el día en que éste fue a cobrarle los recibos del alquiler:

“-¡Atiza! Si yo quería convertirlo en gallina a él.

Miró la varita, extrañadísima y comentó:

-Y en vez de eso la he convertido a ella, y a él le he hecho invisible.” (p. 44).

 

La fantasía y la realidad, el humor y la crítica, elementos siempre presentes en los libros de Cañizo, mantienen en este relato la línea, que él califica de «fantasía comprometida» donde no dejan de estar presentes el optimismo y la simpatía de los personajes. Todos estos componentes, conjugados con sabiduría, permiten al autor el uso de diferentes escenas críticas que se repiten a lo largo del texto. Como ejemplo, la descripción que hace Casilda -hada de vocación tardía- a su nieto cuando no le queda más remedio que confesarle la primera fechoría que hizo: “-¿Qué querías que hiciera? Una oportunidad así no podía desperdiciarla. Años y años maldiciendo al alcalde por su manía de subir los impuestos continuamente, que si el agua, que si la recogida de basuras, que si la limpieza de las calles... ¡Yo qué sé la pila de cosas! Y de repente me lo topo en el zoo, justo cuando estaba empezando el Curso de Hadas Por Correspondencia, y con unas ganas locas de hacer prácticas. Coincidí con él ante la jaula de las iguanas y...” (pp. 107-108) no pudo resistir la tentación de convertir al señor alcalde en una de ellas.

A través de la magia, la fantasía y humor, el autor pretende que los más jóvenes se planteen cosas, e incluso se haga una cierta crítica al mundo de hoy. Así, doña Casilda -funcionaria jubilada- se encuentra viviendo en un viejo caserón lleno de telarañas y de trastos raros; de atiborrados armarios, de aparadores con caóticos cajones; y de otras tantas cosas extrañas. Desde luego, nunca podríamos decir que una de sus virtudes sea el orden, pero sí que es una mujer simpatiquísima, cariñosa y, aunque no lo parezca, muy organizada. Un hada moderna que hace footing asiduamente y aunque algo despistada, nunca olvida su atuendo de hada cuando sale a trabajar, todo un "elegantísimo modelo" compuesto por un vestido rosa de vaporosas y largas gasas, un cucurucho azul salpicado de estrellitas plateadas y una varita mágica que sabe manejar con especial destreza y coquetería.

Los fantásticos y particulares personajes de esta obra se lanzan a la aventura de la amistad y el amor. Un grupo compuesto por: Daniel y Sole, -siempre a bordo de "un monopatín color butano"-; el profesor don Wistre Estrellas -director del curso de magia en fascículos-, y su aventajada discípula doña Casilda; Sócrates, director de la academia que, antes de quebrar, publicaba los fascículos de magia; una iguana; un gato; y una gallina. Afortunadamente doña Casilda que, además de ser muy generosa, tiene una envidiable filosofía de vida ("vivir y dejar vivir"), no duda ni un momento en ofrecerles su casa para que sus amigos puedan estar tranquilos y felices hasta el final de sus días.

Se termina la obra, poéticamente, con una cariñosa aproximación a los miembros del colectivo "tercera edad", donde no sólo se admite, sino que se anima y se aplaude la posibilidad del enamoramiento durante esa fase de la vida. Tanto en ésta como en las siguientes obras que vamos a tratar, se mezclan la aventura, la amistad, el amor, el sin sentido, la fantasía comprometida con la realidad, la simpatía, la gracia y el humor.

 

Una princesa independiente, rebelde e ingeniosa

 

La princesa que inventó el pantalón vaquero 3 narra la historia de la hija de unos reyes: “el orgullo de su papá y el ojito derecho de su mamá” (p. 63), una heredera al trono que termina por convertirse en el “quebradero de cabeza de su papá y el escándalo mayúsculo de su mamá” (p. 80) cuando se rebela ante sus padres y ante las costumbres de su país.

La protagonista es una princesita muy poco corriente que en lugar de llevar los vestidos largos de miriñaque adornados con preciosos encajes y bordados, tan típicos de la época, se atreve no sólo a inventar el pantalón vaquero, sino que además lo pone de moda en todo el reino. Así sucedió que un día, por casualidad, para combatir el aburrimiento cogió el saco de lona azul que envolvía un bastidor que acababan de regalarle para sus clases de bordado, y... cortando y cosiendo, fue a dar con unos tubos largos y ajustados a los que llamó “pantazules”. Cuando los hubo terminado, muy contenta, se los puso enseguida para mostrar con gran orgullo lo bien que le quedaban. “La reina y sus damas la miraron. Tres de ellas se desmayaron, tres se taparon los ojos, y la marquesa de las Altas Torres, primera dama de honor e íntima amiga de la reina, chilló: -¡Una mujer con pantalones! ¡Qué escándalo! ¡Qué escándalo! La reina, oliendo su frasquito de sales para no desmayarse, también gritó: -¡Quítate eso inmediatamente! ¿De dónde has sacado ese adefesio? ¿Es que quieres provocar un escándalo? Y las damas chillaron a coro: -¡Qué escándalo, qué escándalo!” (pp. 65-66).

Era la primera vez que la princesa desobedecía, y también la primera que una mujer llevaba pantalones. Pero pronto los jóvenes empezaron a imitarla. Al principio, los más contestatarios y las damiselas rebeldes; luego, poco a poco, se fueron sumando todos los miembros de la nobleza. Después, el pueblo en masa se lanzó a la calle con los famosos “pantazules” y, finalmente, los reyes y la marquesa de las Altas Torres, a quienes no les quedó más remedio. Por suerte aquella moda tan escandalosa no duró mucho gracias a la intervención de un viejo mago, quien consiguió (mediante una campaña publicitaria a favor del pantalón) de nuevo la vuelta a la tranquila normalidad del reino ya que ante tal aceptación y popularidad, la princesa no tardó mucho en considerarlos una antigualla.

El rey y la reina, muy satisfechos ante el cambio que había experimentado la princesa, quisieron, sin más, demostrarle al mago su gratitud concediéndole la mano de su hija. Pero “la princesa, mirando horrorizada al viejo mago, puso los brazos en jarras, se encaró con sus padres y les chilló ante toda la corte: -¿Vosotros estáis chiflados o qué? ¡Yo nunca aceptaré un matrimonio impuesto por vosotros! Y, mirando de reojo al paje de la vihuela, que tocaba en una esquina, exclamó: -¡Yo sólo me casaré por amor! Y empezó a librar otra batalla (pp. 80-81).

Sin duda, el amor también merece ser destacado en este cuento donde la protagonista no elige como compañero al mago, a pesar de su sabiduría; o a un rico príncipe heredero, aun a sabiendas del gran lujo que éste le podría proporcionar durante el resto de su vida. Sólo un travieso, divertido y simpático paje que tocaba la vihuela, a quien nadie concedía la menor importancia, logrará conquistar su corazón; aquel músico entusiasta y creativo con quien ella y sus amigos un día, sin saberlo, inventaron el rock .

 

Aída, una jovencísima opositora a bruja con gran personalidad

 

En el cuento titulado Oposiciones a bruja 4 destaca, sobre todo, la modernidad con que el autor trata el tema de estas antiguas villanas. El relato gira en torno a la oposición que había salido publicada en el Boletín Oficial de Nueva Zelanda, mediante la cual el Presidente del Gobierno convocaba una plaza para la bruja que fuera capaz de arreglar los grandes problemas que habían surgido en aquellas lejanas islas. Aída, la protagonista de esta historia es una niña muy lista, con pecas, cola de caballo y unos inquietantes ojos verdes cuyo aspecto sobresale con brillo propio entre las viejas y feas compañeras de oposición.

Setenta y siete brujas candidatas se presentaron al examen. Todas, con su bola de cristal, una redoma con brebajes mágicos, la escoba, un bolígrafo y el carnet de identidad. Sentadas allí en sus pupitres, ataviadas con su característica indumentaria y un cuervo en el hombro, formaban en el aula un conjunto homogéneo de repulsivos andrajos 5 . De entre ellas, sólo la traviesa Aída había osado a ponerse unos pantalones vaqueros, camiseta azul y un cucurucho, todo un moderno conjunto salpicado de estrellitas plateadas que como un rayo de luz iluminaban la sala.

Cinco ejercicios eran los exigidos para superar la oposición: ver el futuro y cosas muy lejanas en la bola de cristal, hacer un vuelo con la escoba, preparar una pócima mágica, realizar un examen de idiomas y una prueba de magia a distancia. Durante el transcurso de las actividades, las ancianas fueron quedando eliminadas; unas en la primera, porque no veían bien; otras, en la segunda porque cogieron algún resfriado, se marearon, se cayeron o se perdieron. En la tercera, descartaron a dieciocho; en la cuarta, donde tenían que demostrar a la perfección que dominaban el lenguaje de los búhos, murciélagos y cuervos, se quedaron otras diecisiete. Total que a la prueba final sólo se pudieron presentar siete.

Desde Nueva Zelanda hasta España, justo en las antípodas, le había tocado a la protagonista realizar la prueba definitiva que le otorgaría, posteriormente, el título de ministro sin cartera -pero con escoba-. El lugar elegido fue la casa de Pablo, un niño de su misma edad a quien Aída consigue, con su magia y su presencia, hacer que experimente los momentos más espectaculares e increíbles de su vida. La jovencísima bruja opositora encarna a una niña inteligente, fuerte, generosa, simpática, dicharachera y con una gran personalidad; capaz de irrumpir, como un ciclón, en la vida cotidiana de Pablo. El pequeño, con quien entabla una gran amistad, no puede evitar sentirse, al principio, asustado y aturdido ante las cosas tan extrañas que, de repente, empiezan a suceder en su casa. Por ejemplo, cuando las letras de la sopa que se estaba tomando empezaron a cambiar ellas solas de lugar para formar palabras y comunicarse con él. O dos paraguas que hacen pareja para bailar un vals; o lo que ocurre en el cuarto de baño, donde la ducha, la esponja, el jabón, las toallas y el peine, aunque hacen algunas travesuras, finalmente cumplen con su obligación, sin que Pablo tenga que mover ni un solo dedo.

Una vez conseguido el ambiente adecuado, la brujita montada en su escoba voladora entra por la ventana del séptimo piso donde vive el niño, dejándolo casi sin poder articular palabra, turulato y totalmente alucinado. Pablo, enseguida se encontrará profundamente atraído y enamorado de la belleza y la personalidad arrolladora de la niña, ante la cual no puede ocultar ni su nerviosismo, ni su gran timidez. Pero Aída además de tener excelentes cualidades como bruja, es capaz de arreglar todos los problemas de su Estado en un santiamén, por lo que meritoriamente fue propuesta como posible candidata a la Presidencia de las Naciones Unidas, el Mercado Común, la OTAN y el Pacto de Varsovia.

El autor concede un moderno tratamiento literario de las brujas que en nada se parecen al estereotipo literario 6 , imagen que data de uno de los episodios más inhumanos de la historia europea, cuando ancianas perturbadas, solitarias, eran atormentadas y torturadas, en particular durante el siglo XVII 7 . Las brujas de Cañizo no inspiran nunca miedo, ya sean niñas como Aída, o ancianas como la Bruja Jubilada 8 de Las fantásticas aventuras del Caballito Gordo 9 , quien tuvo que abandonar su papel de “mala”, a causa de la edad, para convertirse en una viejecita tierna y simpática, amiga de los niños protagonistas.

Hace ya bastantes años, afirmaba Nicholas Tucker que se han escrito “un tropel de libros bien intencionados, pero muy endebles, con títulos como The Good Witch (La bruja buena), The Lonely Witch (La bruja solitaria), o en cierta historieta, Esmeralda -The Happy Witch (Esmeralda -la bruja feliz). Como sugieren sus títulos, las brujas malas rara vez mantienen el paso y por lo general terminan como amigas de los personajes infantiles, quienes descubren que, después de todo, ellas son viejas simpáticas. Si persisten en tratar de ser malvadas, por lo común se meten en líos, y terminan viéndose ridículas o incluso patéticas" 10 .

Para finalizar podríamos decir que lo que más interesa en las obras de Cañizo son los argumentos y los personajes. Él ha tenido en cuenta la evolución espacio-temporal de lo fantástico, observando cómo se concilian ostensiblemente las realidades de nuestro mundo y el gusto por lo maravilloso que los niños han conservado. El autor retoma y renueva el mundo de las hadas, las princesas y las brujas con un toque crítico para el que utiliza magistralmente el humor. Juega con el ritmo del lenguaje, los sonidos y los significados para tratar, entre otros, un tema que, en estos momentos resulta de vital importancia: la igualdad entre los dos sexos.

Con la gracia e inteligencia de la brujita Aída, la rebeldía y el ingenio de la princesa que inventó el pantalón vaquero y la enorme simpatía, ternura y generosidad de doña Casilda o de la Bruja Jubilada, José Antonio del Cañizo no sólo destaca la riqueza del sexo femenino, sino que además, deposita su confianza en las mujeres.

 

 

 


NOTAS:

1. Autor sobre el que centré mi tesis doctoral (Málaga, 1998). Vaya mi agradecimiento por delante para José Antonio del Cañizo y su esposa Mª Luisa Nadal por la ayuda que de ellos siempre he recibido.

2. José Antonio del Cañizo, Con la música a otra parte , Zaragoza, Ed. Luis Vives, 1996

3. Cuento incluido en el libro de José Antonio del Cañizo titulado Oposiciones a bruja y otros cuentos , Madrid, Anaya, 1987.

4. José Antonio del Cañizo: Oposiciones a bruja y otros cuentos , ob. cit.

5. Pero las fuertes emociones que despiertan las brujas, no necesitan centrarse siempre en la imagen de una hechicera vieja, fea y mal vestida; C. S. Lewis pudo crear una joven bruja igualmente efectiva y asesina en su serie best-seller de Narnia (una señora con una cara tan blanca como la nieve o el betún de azúcar, con excepción de la boca muy roja). Otra escritora para niños, Lucy Boston, describe una bruja regordeta de edad madura, que se hace pasar por una doctora norteamericana en demonología en An Enemy at Green Knowe (Un enemigo en Green Knowe), la cual posee manos grandes como garras de "cornejas a punto de aterrizar". Otros estereotipos y befas tradicionales se pueden convertir en algo más original y posiblemente retador. Ver Nicholas Tucker: El libro y el niño , México, Ed. Fondo de Cultura Económica, 1985, p. 374.

6. La bruja en la película Blancanieves de Disney, por ejemplo, es una de las más exitosas que jamás se hayan retratado. La alegría que los espectadores sienten cuando ella se cae y se mata siempre es sincera porque así es como le corresponde morir. Un final tan satisfactorio que el público no tiene segundos pensamientos ni piedad residual por su destino último.

7. Los psicoanalistas tienden a creer que la idea de la bruja, tan central para la imaginación humana, es una proyección de fantasías infantiles más oscuras sobre la madre, así como las hadas madrinas representan fantasías más idealizadas.

8. Los escritores modernos han reaccionado en contra del estereotipo de bruja malvada y ahora muestran mucha más compasión en el modo como retratan, en todos aspectos, a las personas de avanzada edad -algo ausente con frecuencia en los autores decimonónicos como Dickens o W. S. Gilbert, que siempre estaban dispuestos a hacer descripciones cómicas de una vejez hosca o decadente.

9. José Antonio del Cañizo: Las fantásticas aventuras del Caballito Gordo , Barcelona, Noguer, 1980.

10. Nicholas Tucker: El libro y el niño , ob. cit., p. 368.

 


4.- RETRATO AUTOBIOGRÁFICO DE UN ADOLESCENTE

 

Sobre la novela titulada ¡Canalla, traidor, morirás!

 

 

María Luisa García-Giralda Bueno

Profesora de la Universidad de Málaga

Autora de una tesis doctoral sobre la obra de Cañizo

 

 

El protagonista de esta historia se encuentra entre las páginas de ¡Canalla, traidor, morirás!, un libro galardonado en 1993 con el Premio El Barco de Vapor. Se trata de un título de enorme fuerza, que alude a los tebeos que lee el joven adolescente y que quizás no incline a determinados posibles lectores a leer el libro. Sin embargo, supone uno de los múltiples aciertos de la obra y no hay que esperar mucho para comprender su significado.

Seleccionada como una las 100 obras de Literatura Infantil y Juvenil españolas más representativas del siglo XX, esta novela realista está ambientada en los difíciles años que siguieron a la guerra civil española. Su autor, José Antonio del Cañizo, ha sabido muy bien mezclar el triste trasfondo histórico con las fantasías infantiles del protagonista, un chaval que a las puertas de la adolescencia descubre, con asombro, el inquietante mundo de los adultos.

La acción se desarrolla en un pueblecito de Castilla, durante un verano en el que ocurriría la única y gran aventura de su vida. Aprovechando las vacaciones para leer infatigablemente tebeos y novelas del FBI intercala, a desgana, sus deberes del colegio. Pero un acto irreflexivo, que para él no es más que un juego o una travesura, desencadenará una escalada de acontecimientos que le harán descubrir un turbio mundo doliente por las heridas de la guerra.

Dice la contraportada: “La culpa de todo la tuvieron Julio César y los tebeos. Y también las estrellas, y las torrijas..., y el hambre y la miseria de aquel pobre hombre. Sólo lo vio tres veces en su vida. Y, sin embargo, aquellos encuentros la cambiaron por completo" 1 .

Escrito en primera persona, el texto, mezcla de fantasía y realidad, queda convertido en una bella evocación de tiempos difíciles. La guerra se presenta bajo las impresiones del protagonista, un muchacho tímido, introvertido y reservado. Un joven bondadoso y sincero que posee una peculiar sensibilidad, pero cuyo nombre desconocemos 2 . El autor, por medio de la retrospección, logra una crónica realista de hechos que pudieron ocurrir, y que resultan auténticos contados por un chaval inquieto y asombrado.

La acción transcurre unos ocho a diez años después de finalizar la guerra civil española, son años difíciles, de odio y rencor, de miedo, de hambre... El personaje central y sus hermanos Luis y Luci, miembros de una familia acomodada, pasan sus vacaciones en el caserón de un pueblito cercano a la sierra de Madrid. Sus padres están aún trabajando y quedan excluidos del relato porque solo van al pueblo los fines de semana, con lo cual dejan paso a la figura de "la abuela", con quien los chicos pasarán estos días inolvidables. El protagonista, al mismo tiempo que encarna las situaciones que sufren los niños cuando existe una cierta despreocupación de los progenitores respecto de la atención que sus hijos merecen, nos hace partícipes de sus aficiones, de sus intereses, de sus gustos...

 

“Las torrijas eran la más afamada especialidad de mi abuela, en reñida competencia con la leche frita, los pestiños con miel, las migas con chocolate, los huevos fritos con chorizo y tocino y pimentón, y otros platos explosivos que mis hermanos -muy pequeños aún- y yo devorábamos como lobeznos esteparios ahora que teníamos la doble suerte de estar en el pueblo y de tener a nuestra abuela con nosotros [...] tenía clarísimo que algunas cosas por las que más merecía la pena vivir entraban por la boca, y a ser posible en grandes cantidades”. (pp. 11-12).

 

También sabemos que la lectura forma parte de sus actividades favoritas. Aunque por aquella época se encontraba mucho más dispuesto a devorar los tebeos del Guerrero del Antifaz y de Roberto Alcázar y Pedrín, y las novelas del Coyote y del FBI, que a leer el Julio César de Shakespeare. Más aún si consideramos, que aquellas, "se vendían en los quioscos por muy pocas pesetas, con lo cual cada asesinato, tiroteo, persecución en automóvil o pelea a puñetazos salía como a cinco céntimos" (p. 20). Sin embargo, al tener la obligación de cumplir con las tareas escolares, decidió hacer dos montones con los textos: uno con el tomito de Shakespeare y otro con sus lecturas favoritas. De esta forma, ordenadamente, cada frase pronunciada por Julio César, Marco Antonio, Bruto o Casio, le proporcionaría, de manera automática, el derecho a intercalar una página entera de los vertiginosos tebeos y novelas antes mencionados.

Y así, llegó en un momento dado a interesarse por la obra de Shakespeare, concretamente por Julio César , cuyo asesinato le hizo zambullirse en ella de una manera absorbente. Tanto que, casi sin darse cuenta y dejándose llevar por la emoción del instante, "enardecido por esas aventuras, cual un nuevo e infantil Don Quijote" 3 , garabateó sobre la cara plana de la piedra que le servía de improvisado pisapapeles, las tremendas palabras rescatadas de las novelas del FBI: ¡Canalla, traidor, morirás! Nunca podría haberse imaginado que esa piedra y una patada, que la transportó -por azar- justamente a la puerta del gallinero de su vecino, iban a tener tanta importancia en los acontecimientos futuros de su vida.

Don Orencio era el alcalde del pueblo desde principios de la guerra civil, y además, jefe del Movimiento en la localidad. Acabada la guerra, había alquilado a la familia del protagonista la mitad del caserón donde estos solían pasar los meses estivales; una casa muy grande que tenía dos viviendas independientes, cada una con dos puertas: una delantera que daba a la calle Mayor y otra trasera que comunicaba con el corral. El alcalde, un "viudo, mandón, gritón, jactancioso, gran cazador y perseverante bebedor" (p. 15) al encontrar la piedra, no se le ocurrió nada mejor que pensar que sería obra de uno de los rojos refugiados en el monte. Sin duda, un grave atentado político estaba siendo tramado por alguien tan osado como para escribir tales insultos y amenazas de muerte.

Una vez en posesión del cuerpo del delito, de la prueba del crimen, escrita nada menos que de puño y letra del culpable, no había tiempo que perder. Las investigaciones empezarán enseguida debido al peligro inminente que amenazaba al alcalde. Y es aquí donde comienzan los problemas. Consciente del embrollo que se va a organizar, el protagonista quisiera confesar, dar la cara y aclarar la verdad del asunto, pero no se atreve, ya que las múltiples represalias anunciadas por el alcalde y la Guardia Civil le atemorizan.

Tímido, indeciso y asustado, de repente se encuentra sumergido en una historia de guerrilleros y guardias civiles que le hará cambiar su visión de esta vida. Con estupor y escalofríos, el chaval irá descubriendo un turbio país donde aún no han cicatrizado las heridas de la guerra civil, y en el que todavía palpitan miedos y odios.

El autor describe muy bien la tensión psicológica creciente del muchacho al ver aumentar a un ritmo desorbitado los efectos de su travesura. Algo sin importancia se había convertido en un acontecimiento mediante el cual irá asimilando el mundo que lo rodea, de tal forma, que comenzará para él la confrontación con las exigencias procedentes del exterior, y el deber de asumir la responsabilidad. En definitiva, se le plantea de repente el primer problema de conciencia de su vida.

Una noche de luna que pretendía pasarla en blanco para realizar un experimento de astronomía, tras contemplar las estrellas se quedó dormido. De repente un ruido lo despertó y allí, al raso, apareció un hombre escuálido, con cara de hambre, mal vestido. Alguien que tenía más miedo que él y que debía vivir en la sierra, aislado, había robado unos conejos del corral de la casa de al lado: la del alcalde. Un auténtico maquis castellano 4 (quizás el último de la región) ahogaba, ahora, toda posible esperanza del protagonista de que en la sierra no hubiese nadie a quien atrapar y acusar por las tres palabras escritas por él en aquella piedra.

La detención de aquel mísero rebelde y la expectación que despertó entre los habitantes del pueblo son vividas por el chaval con una angustiosa sensación de culpabilidad, derivada del lance que pone en marcha el relato.

Mediante el protagonista se simboliza una realidad socio-política, traduciendo las situaciones de crisis emocionales y sociales en lenguajes pluriformes: síntomas característicos de reacciones emotivas, físicas...

 

“ -¡Bing, bangggg, baaaanggg!

Me lié a tiros contra el tren que se alejaba bufando, contra la estación, contra las farolas, contra las vías, contra el jefe de estación, contra la cantina, contra el pueblo allá lejos, contra la poca gente que había en el andén, contra los pájaros que pasaban, contra todo un mundo en el cual había estado siempre muy contento, pero que desde hacía unas semanas me venía gustando cada vez menos.

Era la primera vez que lloraba no con llanto de niño sino con rabia de hombre.

Hasta que me quedé paralizado al advertir que también estaba disparando contra dos personas que se me acercaban, que eran mis padres, y que gritaban horrorizados:

-¿Qué haces?

-¿Es que te has vuelto loco?

-¡Para, para!” (p. 101).

 

La gran abundancia de impresiones subjetivas pesan como una losa sobre el protagonista que observa, palmo a palmo, las reminiscencias de una guerra ya pasada y que no entiende, pero ante la que no se muestra indiferente porque no puede comprender el rencor que asola y la tragedia que entraña el desenlace final.

Para Bruno Bettelheim (1992), "la comprensión del sentido de la vida no se adquiere repentinamente a una edad determinada ni cuando uno ha llegado a la madurez cronológica, sino que, por el contrario, obtener una comprensión cierta de lo que es o de lo que debe ser el sentido de la vida, significa haber alcanzado la madurez psicológica" 5 . Y en esta obra, el autor dibuja con unos trazos muy precisos el acelerado proceso de maduración que encarna el protagonista; además afianza y destaca su personalidad y la búsqueda de un continuo descubrimiento tanto interior como exterior.

El chaval vive situaciones a veces normales, otras, difíciles; unas divertidas y placenteras, otras, angustiosas e indeseables. Pero es capaz de ir abriéndose camino en el proceso de socialización que requiere su progresiva conquista del medio que lo rodea y del propio yo. La gran capacidad de introspección es su característica principal. Se contrasta la debilidad del ser humano y la turbulencia del ambiente donde se debate una ardorosa búsqueda de la justicia y la solidaridad, un renacer de la vida por la muerte y un grito de la verdad ante la mentira aprehendida, una verdad que rezuma dolor y engaño.

Se trata de una historia de denuncia social en la que predomina la lucha entre la soledad y la solidaridad, entre la indiferencia y la superación donde el receptor decodifica no sólo el código lingüístico, sino los códigos paralingüísticos y los tecnicoliterarios, desde los que emergen datos con posibilidades para construir valores nuevos.

A estas edades, dice Cañizo, los chavales "se van haciendo más introspectivos y a menudo más callados, más solitarios, gustan de los protagonistas en los que, más que sus aventuras, interesa su psicología, sus reacciones ante distintas situaciones de la vida, sus relaciones a menudo no muy fáciles con los demás, la aceptación de sus propias limitaciones o defectos físicos, su capacidad de superar dificultades o problemas, su actitud ante los conflictos familiares, etc. Exigen ya, en lo que leen, un adecuado tratamiento de la psicología de los personajes, que antes incluso les aburría" 6 .

Pero en esta obra no hay tiempo para el aburrimiento, porque consigue captar la atención de los lectores haciéndolos viajar al interior de sí mismos a través de los sentimientos del protagonista. El muchacho va alcanzando progresivamente una conciencia más clara mediante su conducta de aislamiento, imprescindible ésta para que la objetivación del mundo exterior opere más equilibradamente.

 

“Yo me encerré en mi habitación un buen rato. Me dejé caer en la cama mirando al techo, paralizado, enjugando con el dorso de la mano el sudorcillo frío que me humedecía la frente.

En el techo, como en una pantalla, se me aparecía una y otra vez una escena de pesadilla en la que me veía acosado por el alcalde y el cabo. Ambos vociferaban amenazas que superaban ampliamente, tanto el poder de provocar escalofríos como en carga dramática, a las que yo había escrito en la maldita piedra” (p. 54).

 

Escribir para adolescentes, según opinión de José Luis Martín Vigil, supone "además de las horas en la máquina, dedicar muchas más a la conversación, a la correspondencia y a las múltiples demandas de esos seres tiernos y crueles, provisionales casi siempre, desgarrados y asustadizos, dulces y ásperos, ingenuos e implacables que son ellos. Es más, verse implicado muchas veces en sus traumas, complicaciones y problemas, con una cierta entrega que excluye el desertar, si se es sincero" 7 .

En ¡Canalla, traidor, morirás! , el estilo directo del chico implica, entre otras cosas, la fidelidad expresiva del protagonista al nivel psicológico y semántico del lector. Durante esta época los jóvenes pueden tener conflictos morales y experimentar nuevos sentimientos que desean verlos expresados por seres literarios, al tiempo que buscan una solución a estos problemas. Por este motivo, en la literatura juvenil no deben omitirse los conflictos por graves que sean, aunque siempre procurando dar una solución satisfactoria, ya que el problema de plantear conflictos sin respuesta puede ser sumamente perjudicial.

Problemas tales como un equívoco, capaz de desatar la persecución de un hombre inocente, acontecimiento al que asiste el protagonista de la historia sin comprender el sentido. O mejor dicho, el enorme sinsentido ante el que se siente impotente mientras ve ante sí cómo discurren los hechos. Algo que, según dice Carlos Cobo, comprenden mejor “los que fuimos niños en suspenso, engendrados prematuros, hijos póstumos, chaveas de remiendo, revejidos sabihondos, avispados rapaces con orejas de escrutar la noche incestuosa y orejudos de aguzar medias verdades, con lanugo de hambre entretenida, tanta infancia pendiente después de una guerra” 8 ... tras la cual empieza este libro.

Frecuentemente los adultos olvidamos el recuerdo de nuestro paso por tan «impertinente» edad. Estos "seres de condición efímera, problemáticos, cambiantes, hipersensibles, que solemos llamar adolescentes [...] Son tan «raros», los chicos y las chicas, tan distintos, tan inestables, tan sabihondos, tan ingenuos y, al mismo tiempo, son tan críticos, que dirigirse a ellos está, sí, al alcance de cualquiera; pero conectar de veras con su onda es un carisma, casi, un don que se tiene o no se tiene, al margen de las calidades literarias que, por supuesto, nunca estorban, antes bien son deseables" 9 .

¡Canalla, traidor, morirás! , tal y como afirma Carlos Murciano 10 es una de las mejores piezas de Cañizo debido al buen pulso con que la desarrolla, tanto en su línea principal como en las secundarias, y por el atinado lenguaje de que se sirve, sobrio y eficaz. Resulta interesante observar cómo, ya en el caso de un niño de aproximadamente unos doce años, se tienen en cuenta los aspectos enunciativos, imperativos y emocionales del texto. El lector es capaz de entrar en contacto con un estilo lógico-discursivo ya que en esta literatura para preadolescentes no hay restricciones en la expresión. El lector capta los giros, los valores expresivos, los contrastes, mediante los cuales José Antonio del Cañizo otorga vida propia a los personajes a través de una perfecta adecuación del estilo. Un lenguaje que no sólo sirve para comunicar, sino que es parte de aquella realidad que el escritor desea transmitir, consiguiendo hacernos caer en la cuenta de quiénes son los personajes, en la medida en que ello se manifiesta en su habla.

Como lenguaje rural y coloquial, el estilo de este libro abunda en interjecciones, muletillas, vulgarismos, expresiones ponderativas, comparaciones, nexos coloquiales, palabras de apoyo, etc. Se destaca el empleo que hace el autor, del monólogo. Según Mercedes Gómez del Manzano (1987), hay ciertas características que este tipo de lenguaje debe cumplir y son: "la claridad para evitar interpretaciones equivocadas a no ser que el texto exija una carga apropiada de ambigüedad; propiedad léxica que se traduce en la utilización del término exacto en cada caso, de la palabra adecuada; vigor expresivo que explicite con fuerza representativa lo que el autor desea comunicar" 11 . Todas ellas características presentes en el texto que nos ocupa.

Así sucede cuando se autoexamina el narrador de ¡Canalla, traidor, morirás! que a su vez es protagonista y testigo de los hechos acaecidos en el pueblo. Su introspección se lleva a cabo con el pronombre de la primera persona gramatical. Estamos en el umbral de la autobiografía. Para Enrique Anderson Imbert (1992) el personaje, protagónico o deuteroagónico, se analiza y luego interpreta sus experiencias vivenciales con lucidez 12 . En este caso, el discurso es racional y razonable, y a pesar de que no esté dirigido a nadie dentro de la novela tiene la eficacia de una sintaxis regulada por un código público. El protagonista se autoanaliza con un dominio perfecto de sí, en una introspección bien formulada, irradiando su conciencia al lector. Sus emociones e ideas están expresadas con lógica, con gramática, ya que el preadolescente está íntimamente relacionado con sus circunstancias. El autor familiariza a sus lectores con algo tan tradicional como es el monólogo, encubriendo, a veces, la presencia del narrador para simular la plena rumia mental del protagonista.

Con una prosa muy actual donde se mezclan estilos y formas de expresión, José Antonio del Cañizo nos describe las preocupaciones del niño, las claves de su mundo particular, el entorno familiar, el ambiente estival del pueblo, su casa, etc., mediante una ambientación y escenarios definidos con pequeños trazos y detalles que logran revivir aquella época.

 

“Pasé ante el gran almendro de una de cuyas ramas colgaba el columpio y ante la higuera cuajada de amoratadas y melosas brevas. Dejé a mi izquierda el gallinero y caminé hacia el fondo del extremo del corral.

Entonces me parecía enorme; cuando volví de mayor comprobé que no lo era tanto. Estaba en el extremo del pueblo en dirección a la sierra, y más allá de él no había otra cosa que las eras, en las que tanto me gustaba trillar con los labriegos.

A continuación, los campos de cereal, unos cuantos bosquecillos desperdigados de encinas raquíticas, y al fondo, la áspera sierra.

El corral hacía una ele, de forma que su segunda mitad no se veía desde casa. Y allí, al fondo, había unas dependencias medio en ruinas: el pajar, con el techo hundido; lo que había sido la cochera, habitada ya tan sólo por el fantasma de una tartana con el toldo hecho jirones, en la que yo viajaba incansablemente por las estepas del Asia central, la Patagonia y otros lugares semejantes; y una cuadra con sus pesebres ya olvidados donde ahora moraban unos cuantos conejos en sus jaulas de tela metálica.

Con las gallinas y los conejos podíamos juguetear de cuando en cuando; pero no eran nuestros, sino de Don Orencio, el alcalde del pueblo... que había alquilado a mi familia la mitad del caserón.” (p. 14-15).

 

Un escenario descrito con una gran precisión, donde José Antonio, que se esconde tras la máscara del protagonista, además de disfrutar con las deliciosas comidas que preparaba su abuela, de jugar con sus hermanos 13 , y de contemplar las estrellas, rendía incansablemente culto a esa gran afición por los libros que ya tenía desde niño. Así, ha querido que esta obra sea un homenaje a todos aquellos que saben difundir el placer que proporciona la lectura, especialmente, a su querida profesora del colegio 14 .

 

“Sí... mi excelente, simpatiquísima y entrañable profesora de Lengua y Literatura, Carmen García del Diestro, que contribuyó enormemente a mi pasión por los libros, ya abonada por mi padre y por la fascinante biblioteca de mi casa.” 15

 

Una mujer de gran valía e inteligencia que supo como nadie transmitir a sus alumnos el amor por las letras. Ella aparece con nombre y apellidos, tanto en la trama como en la dedicatoria. Y es que la figura de los maestros está presente en la mayor parte de las obras de Cañizo, posiblemente sea por los gratos recuerdos que de sus profesores tiene.

 

“Yo tuve mucha suerte con los míos, pues fui a un colegio muy avanzado pedagógicamente y culturalmente, y algunos/as dejaron en mi formación, mis creencias, mis aficiones y mi talante una honda huella que jamás se ha borrado ni desleído, y a la que nunca he sido indiferente ni infiel”. 16

 

Además, considera que es ésta la figura del adulto más próxima al niño después de sus padres, lo que hace lógica su presencia en la narrativa infantil y juvenil. Precisamente, la historia que aquí se narra sucedió, casi en su totalidad 17 , durante la época que José Antonio pasó en el colegio Estudio, de Madrid.

 

“Nuestra profesora de Literatura, Carmen García del Diestro, era estupenda y simpatiquísima, y nos aficionó muchísimo a leer. Tenía la habilidad de darnos a conocer incluso a los clásicos de forma muy amena y participativa, y durante el último trimestre había estado desgranando con nosotros las grandes escenas de Shakespeare y otros autores importantes.

Entre otros deberes de vacaciones, nos había encargado leer la escena del asesinato de Julio César y el famoso discurso de Marco Antonio, y escribir una redacción sobre esos inmortales pasajes del genial dramaturgo inglés” (p. 19-20).

 

Un relato en primera persona que comienza «in media res», a través del cual José Antonio del Cañizo nos conduce magistralmente por los vericuetos de la mente de un adolescente, mostrando su rebeldía ante la violencia, la muerte, la injusticia social, la incomprensión, la perversión, la soledad, la tragedia del hombre, la marginación del individuo... Los conflictos básicamente enraizados en el corazón humano, la lucha del hombre por sobrevivir, envuelta en una evidente proyección trágica donde se puede señalar como eje vertebrador la búsqueda experimental por parte del protagonista del sentido de la vida, la fuerza del mensaje, y la interpretación de los hechos según coordenadas culturales concretas.

 

 

NOTAS:

 

1. Cañizo, J. A. del (1994) ¡Canalla, traidor, morirás! Madrid: Ediciones S. M. (Col. El Barco de Vapor). Citaré la misma edición siempre que me refiera a esta obra. La Editorial S. M. lo recomienda para niños a partir de 12 años; sin embargo, resulta interesante para todos los lectores, sin distinción de edad.

2. Aunque en el texto no figura en ningún momento, al ser un libro autobiográfico, se supone que el nombre del protagonista sería el del propio autor. Luis y Luci se corresponden con los nombres reales de los hermanos de José Antonio, y Lucila con el de su abuela.

3. Entrevista realizada a José A. del Cañizo (1994) “Premio Barco de Vapor. La obra: ¡Canalla, traidor, morirás ”, CLIJ, 60, p. 20.

4. El maquis es un producto de la imaginación del autor, alguien ficticio pero que podría haber sido tan real como el propio Hurón.

5. Bettelheim, B. (1992) Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Barcelona: Crítica, p. 9.

6. Cañizo, J. A. del (1983) Literatura infantil y juvenil (III). A vivir aventura ", Sur, 2 de enero, p. 7.

7. Martín Vigil, J. L. (1983) Cómo escribir libros para la segunda decena de la vida, El Ciervo, 391-392, p. 17.

8. Cobo, C. Carta en mano a Cañizo. Un retrato que hace de la literatura infantil todo un género. ¡Canalla, traidor, morirás! , El Mundo, 13 de mayo de 1995.

9. Martín Vigil, J. L. (1983) Cómo escribir libros para la segunda decena de la vida , art. cit., pp. 16-17.

10. Murciano, C. (1994) Cañizo viene de caña, Escuela Española, 3201, p. 38.

11. Gómez del Manzano, M. (1987) El protagonista-niño en la literatura infantil del siglo XX. Incidencias de la personalidad del niño lector. Madrid: Narcea, S.A. Ediciones, pp. 169-170.

12. Anderson Imbert, E. (1992) Teoría y técnica del cuento. Barcelona: Ariel, p. 218.

13. Este libro está dedicado, entre otros, a sus hermanos Lucila y Luis.

14. Me refiero al colegio «Estudio» donde José Antonio pasó su infancia y adolescencia.

15. Cañizo J. A. del (1995), La maestra del elixir mágico, Alacena, primavera, p. 21.

16. Ibíd. , p. 21.

17. Fueron reales el ejercicio de redacción, las palabras escritas en aquella piedra, el lío que se organizó en el pueblo cuando la encontró el alcalde, las sospechas de que hubiese sido algún maquis su autor, y las dificultades que tuvo José Antonio para confesar su fechoría.

 

 

 

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