El ciprés de Monterrey

Latín: Cupressus macrocarpa

Familia: Cupresáceas

Origen: Bahía de Monterrey (California)

 

Amparo Muñoz en una reciente conferencia-testimonio en su malagueña tierra natal, y una periodista televisiva que ha desvelado los trapos sucios aunque relucientes y sucintos de la elección de Miss España, han demostrado que la belleza es objeto de admiración pero también de explotación -y no solo porque a veces es explosiva-, y en las especies vegetales también es un arma de dos filos, ya que algunas han sido esquilmadas al arrancar todos los ejemplares adultos de su hábitat natural para adornar jardines, mientras que otras, extinguidas por causas naturales en sus lugares de origen, sobreviven gracias a que su valor ornamental ha hecho que sean multiplicadas y plantadas por millares en jardines de todo el mundo. Del ciprés de Monterrey solo quedan un par de bosquetes en su rincón natal californiano; pero en numerosos países hay muchos ejemplares imponentes, como el del Paseo de Sancha, 11 (el 13 es la Escuela Superior de Turismo), y millones de especímenes recortados formando setos muy decorativos, que, además, regalan un agradable olor a limón cuando se machacan sus hojas entre los dedos. Es una especie ideal para jardinería, pues existen variedades cónicas, lloronas, columnares, globosas, enanas, amarillas, etc., y, además, resiste el viento del mar y el suelo algo salino, ventajas fundamentales en zonas como la nuestra.

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