Latín: Platanus orientalis var. acerifolia
Familia: Platanáceas
Origen y nombre: Muy discutidos

Platanus orientalis: Arriba hoja de la variedad acerifolia, hybrida o hispanica y abajo de la variedad tipo.
Siempre que voy al Ayuntamiento en esta época del año me dedico a quitarles de la cabeza a quienes rigen los destinos de la ciudad no sus ideas -¡Dios me libre!- sino las pelusas de los plátanos del Parque, que producen unos picores de ojos, nariz y garganta y unos estornudos tremendos. Algunos dan un respingo cuando les apunto con el dedo a la sien. Algunas se extrañan al ver que recolecto en su cabellera, y muestro triunfalmente, los diminutos frutitos dotados de pelillos que, llevados por el viento, ayudan a diseminar la especie botánica, fastidiando de paso a la especie humana. Yo les animo, contándoles que el Jefe de Alergología del Hospital Carlos Haya me ha dicho que lo peor ya ha pasado, pues la polinización, que afecta a los bronquios, ha tenido su máximo durante marzo y principios de abril. Y me alejo pensando que lo más admirable de la importantísima filosofía de la Antigua Grecia es que la crearon bajo la sombra de estos árboles, a los que llamaron plátanos (que en griego significa ancho) aludiendo a su copa o a sus hojas. ¿No resulta asombroso leer que Hipócrates discutía con sus discípulos, y Sócrates filosofaba sobre la inmortalidad del alma, mientras inhalaban miles de granos de polen o recibían esta lluvia de pelusa? Pausanias dejó escrito que las pistas de atletismo estaban sombreadas por plátanos, y yo creo que aquellos atletas rascándose sin parar, y aquel coro de estornudos, debían deslucir bastante las olimpiadas.
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