ARTÍCULOS DE 2005
SOBRE JARDINES PEQUEÑOS
DISPARATES EN ADOSADOS
(25-6-2005).
Hoy día, en cualquier país, nación o nacionalidad los jardines más abundantes son los que acompañan a los chalés adosados, y paralelamente proliferan los despistes cometidos por ilusionadísimos propietarios que adquieren plantitas con un metro o dos de altura que, andando el tiempo, se encariñan tanto con sus dueños que intentan acariciarles con sus ramas mientras están durmiendo en el segundo piso, además de darles una sombra indeseada y taparles las vistas deseadas tanto a ellos como a sus vecinos.
He visto jardincillos de 6 por 6 u 8 por 12 metros o poco más con una araucaria, un ficus, una jacaranda o cualquier otro árbol que se basta y se sobra para llenar varios jardines de ese tamaño.
En ciertas plantas esa “espoleta retardada” no consiste en que su copa crezca mucho en altura y diámetro, sino en que al comprarlas presentan una sola copita, pero luego van produciendo más y más tallos, extendiéndose por el terreno, apelotonándose con otras y tapando las ventanas. Eso ocurre con especies tan bellas y airosas como la palmera de los frutos de oro (Dypsis lutescens) y otras palmeras como Phoenix reclinata, Chamaedorea seifrizii o Caryota mitis, y con los bambúes, especies estupendas pero que no se conforman con un rinconcito, aunque al adquirirlas lo parezca.
Otro error peligroso consiste en utilizar plantas alergénicas, o bien tóxicas para personas que coman sus frutos, mordisqueen sus hojas, toquen la savia en cortes o ramas tronchadas, etc. Ejemplos: adelfas, alocasias, acocánteras, aligustres, trompeteros, damas de noche, etc.
Y también pueden estar contraindicadas, al menos para los no dispuestos a efectuar frecuentes tratamientos con pesticidas, algunas especies sensibles a ciertas plagas y/o enfermedades, como rosales, pacíficos, alteas, naranjos y limoneros, hiedras, damas de noche, evónimos, acantos, laureles, capuchinas, etc.
“¡Qué horror! –exclamará quizás alguien, llevándose las manos a la cabeza-. ¿Pero es que entonces no voy a poder plantar casi nada en mi amado jardincillo? Si precisamente tenía pensado comprar algunas de las plantas que ahora resulta que no convienen!”.
Tampoco es para tanto. Basta con informarse sobre las plantas antes de comprarlas, y en consecuencia prescindir de los árboles grandes, eso sí; pero de las especies alergénicas solamente si se considera que pueden afectar a alguien sensible, y de las tóxicas si existe peligro de que algún miembro de la familia las coma o mordisquee. Si se desea plantar alguna de las que van lanzando tallos habrá que dejar suficiente suelo libre a su alrededor, y estar dispuesto a intervenir si proliferan demasiado. Y especto a las que suelen precisar tratamientos fitosanitarios frecuentes, ¿no nos compensan sobradamente con su belleza?
Además, el próximo sábado recomendaré unas cuarenta especies idóneas para crear nuestro querido mini-paraíso.
CARAMELOS PARA ADOSADOS
(2-7-2005).
Una de las especies más bonitas e infrecuentes, entre las adecuadas para jardincillos de chalés adosados, se puede degustar ahora en plena floración en el Parque de Málaga. Paseando desde la zona de juegos infantiles donde está Platero (muy cerca de la Plaza de La Marina) hacia el Recinto Musical se ve enseguida, junto a un banco de cerámica, un arbusto semiesférico que llama la atención por sus florecillas con distintos colores, pues cada una vira del blanco al rosa, al rojo y al granate.
Es el jazmín pizcuali, piscuala y carácter de hombre (Quisqualis indica), procede de la India, Filipinas, Nueva Guinea, etc., y conviene plantarlo donde sus flexibles y largos tallos puedan trepar para cubrir las barandas de la terraza, como en el número 7 de Fernández Shaw. (Aunque casi nadie come o mordisquea las plantas, hay que advertir a los niños propios y visitantes que renuncien a saborear el pizcuali, por su toxicidad).
Junto al Recinto Musical veremos, frente al busto del pintor Muñoz Degrain, un macizo de Alpinia zerumbet, flor de ilusión o paraíso, cuyo esplendor floral ha pasado; pero de cuyas preciosas inflorescencias aporcelanadas, atigradas y aromáticas quedan algunas. Son un auténtico caramelo en cualquier jardín, pero conviene plantar cerca otras especies que florezcan antes y después, ya que dicho esplendor suele durar solamente unas cuantas semanas de primavera-verano.
Para garantizar verdaderos jardiorgasmos de propietarios y visitantes al iniciarse la primavera propongo una de las maravillosas glicinias formadas en arbolillo que llamaban la atención en esa época, con sus hipnóticos racimos colgantes de flores violáceas, en Viveros Guzmán. Y para tener garantizada otra magnífica floración a lo largo de casi todo el año plantaría algún pacífico formado también en copa alta, y con flores rojas sencillas, que son las de mayor impacto visual. Otro uso fascinante de esa especie, pero en su forma arbustiva, consiste en formar un seto libre en espaldera en los lindes del jardincito. (Hay que estar muy pendientes de los capullos en primavera por si aparecen pulgones).
Otros caramelos a paladear que ocupan muy poco y de los que hablaremos el sábado próximo son: jengibre de Kahili, a ve del paraíso, arbusto de la mermelada, membrillero del Japón, palmera pigmea del río Mekong, agapanto, fucsia, caña de Indias, abutilon, hibisco mudable, franciscea, acalifa, estefanotis y hoya carnosa, entre las exóticas. ¿Y qué menos que dedicar algunos metros a especies autóctonas tan aromáticas y entrañables como el r omero, la lavanda, el cantueso, el espliego, la santolina, la salvia o el tomillo?
MÁS PLANTAS PARA ADOSADOS
(9-7-2005).
Insaciables lectores me exigen que cumpla mi promesa de recomendar cuarenta especies adecuadas para jardincitos de chalés adosados (o cualquier rincón de un jardín grande), ya que el anterior sábado solo hablé de cuatro. Y prometo que cantaré las cuarenta; pero en cómodos fascículos semanales, porque me gusta contar cosas prácticas sobre los atractivos, formas, colores, ventajas e inconvenientes de cada cual, y no caben muchas cada vez.
Además, ni siquiera dedicando un párrafo a cada planta basta para matizar algunos aspectos, como demuestra una lectora que pregunta por qué incluí entre esas cuatro (alpinia, glicinia con copa péndula, pacífico con copita alta, y Quisqualis indica con sus flores de cambiante color) esta última, si al final avisé de que nadie se líe a mordiscos con ella, porque es algo tóxica. Luego tengo que explicar esto, que es importante, aunque pierda espacio para hablar hoy de algunas más.
Hablando en plata: todos tenemos virtudes y defectos, incluso Nicole Kidman y Teresa de Calcuta, en sus respectivos estilos algo diferentes, ¿y no va a poder tener alguno cada planta? Lo que pasa es que como casi nadie lee poca gente se entera, y los transeúntes pasan a menudo ante plantas tóxicas que, mientras no las muerdan o mordisqueen, no tendrán motivos para vengarse.
Los libros y los catálogos de viveros no suelen avisar de esas contraindicaciones; pero yo prefiero informar objetivamente para que el así alertado lector decida si elige esa planta concreta o no. Conozco a personas aficionadas e informadas que han contraído matrimonio con damas de noche, alocasias, adelfas, trompeteros, evónimos, lantanas, fucsias y acocánteras, y mantienen devaneos de temporada con anémonas, delfinios, aguileñas, ranúnculos, prímulas y alegrías de la casa, y que como saben que sería disparatado comérselas disfrutan de su belleza sin problema ninguno. La más peligrosa es la acocántera, porque al ser sus frutos parecidos a aceitunas negras la probabilidad de que alguien les hinque el diente es considerable.
Es importantísimo que en colegios, institutos y domicilios se insista en que nadie debe comer jamás ninguna porción de vegetales ajenos a los obvia y tradicionalmente comestibles.
En atención a los que piden cuarenta, añado a las cuatro citadas las precisas, que en principio (pues hay muchísimas más, claro) podrían ser las siguientes: abutilon, acalifa, agapanto, agave atenuada o pita gris, arbusto de la mermelada, a ve del paraíso, begonia siempre en flor, cantueso, caña de Indias, cicas, Clivia miniata, cóleo, dombeya, espliego, estefanotis, felicia , franciscea, fucsia, hibisco mudable, hoya carnosa, jazmines, jengibre de Kahili, L antana sellowiana, lavanda, membrillero del Japón, palmera pigmea del río Mekong, palmito español, pascuero, r omero erguido, romero reptante, salvia espléndida , santolina, tomillo, tradescantia purpúrea, vinca rosa y zebrina péndula.
Contaré cosas sobre ellas en los próximos artículos.
JARDINES PEQUEÑOS
(16-7-2005).
Los tres sábados anteriores hablé de jardines para chalés adosados; pero las ideas y la selección de especies sirven también para jardines pequeños de otro tipo, y para áreas reducidas de los grandes.
Claro que en las partes menores de un jardín amplio se tiene mucha más libertad en cuanto a los tamaños de las copas de los árboles y de sus sistemas radiculares, pues aunque se pasen de la raya continuarán en terreno propio, mientras que en las parcelillas de los adosados no se debe plantar ningún árbol a menos de tres metros de los linderos con los vecinos, pues podrían obligarnos a arrancarlo, y además siempre tendrán el derecho de podar las ramas que entren en su propiedad, cortándolas conforme a la vertical de la linde.
Y tampoco debemos plantar, ni siquiera a más de tres metros, un árbol que acabará inundando de sombra no solo nuestro jardín sino también el ajeno, o tapará unas hermosas vistas no solamente a nosotros sino también a los indignados vecinos.
Recomiendo ocho arbolillos de gran interés estético y cuyas copas se pueden controlar con facilidad, y con los que se puede convivir largamente:
Plumeria o plumaria - Una verdadera joya con poéticas variedades rosadas, amarillas, blancas, etc. (Por ejemplo, hay seis rosadas y una blanca en la calle del Practicante Fernández Alcolea, en El Palo). Sus r amas tienden a entrecruzarse, lo cual aconseja realizar en su etapa juvenil una poda de formación, y posteriormente un seguimiento. Como en todas las plantas con látex, resulta prudente evitar su contacto con la piel.
Dombeya o bola rosa - Fascinante floración rosada durante los meses más frescos, justo cuando hay menos especies en flor. Porte apaisado que puede precisar recortes laterales.
Glicinia con copa péndula - Mágica floración péndula primaveral en una apetecible versión casera y con tamaño controlable de una trepadora que, creciendo libremente, llega a ser gigantesca.
Pacífico con copita alta - Flores con variados colores. Ojo con los pulgones.
Franciscea o brunfelsia - Aro máticas flores que comienzan mostrando un color azul-violeta y luego van virando hasta el blanco.
Hibisco mudable - En esta especie viran del blanco al rosa y a un rojo cada vez más oscuro.
Pascuero o estrella de Navidad - Destaca en esa época del año. Como en las demás especies con látex, resulta prudente evitar su contacto con la piel.
Altea - Flores con muy diverso colorido. Ojo con los pulgones.
Se podrían completar quince añadiendo algunas especies autóctonas, como olivo, granado, higuera y taraje o taray, y otras importadas, como naranjo, bauhinia o árbol de las orquídeas, y pitósporo o azahar de China.
FRUTAS CHINAS Y FLORES MUTANTES
(23-7-2005).
Ahora se pueden ver dos arbolillos muy curiosos cerca de ambos extremos del Parque de Málaga, que caben en esos jardines pequeños, o en esas áreas menores de los grandes, que venimos “ajardinando” estos últimos sábados.
En ese jardincillo aproximadamente triangular contiguo a la Plaza de La Marina, donde forman tridente Manuel Agustín Heredia, Vendeja y Casas de Campos, reina nuestro campechanote amigo el barrilito o palo borracho amarillo, cuyo nombre científico es Chorisia insignis, por mucho que se empeñe en lo contrario la plaquita afortunadamente medio borrada que asegura que se llama Chorisia speciosa, nombre latino de esos enormes palos borrachos rosados o samohús o árboles de los pájaros con sus troncos también pinchosos, pero mucho más altos y menos barrigones, y con sus flores bellamente rosadas hacia el otoño. (Mi artículo sobre este simpático árbol fue el número 5 de esta serie, y junto con tres fotos que muestran cómo ha ido engordando puede verse en mi página web arriba indicada, así como los 59, 60 y 64, relativos al palo borracho rosado).
Pues bien: muy cerca llama la atención una copita que ostenta flores de variado colorido, pues evolucionan del blanco al rojo oscuro durante su breve vida. Es un hibisco mudable o Hibiscus mutabilis, adecuadísimo para jardines pequeños y patios soleados, y que agradecerá que no se le pode tan erráticamente como aquí. (En dicha página web, el artículo 62 habla de esta especie y está ilustrado con un estupendo dibujo en color de María Antonia José Arias, y en el 91 muestro con fotos cómo no podarlo).
Otra atractiva especie del mismo género que cabe en cualquier sitio (aparte del pacífico o Hibiscus rosa-sinensis y la altea o H. syriacus, anteriormente recomendados), es el hibisco japonés o H. schizopetalus, que tiene las flores como curiosísimos farolillos rojos colgantes, y con largos pétalos caprichosamente recortados. Y otro arbusto muy atractivo de la misma familia, las malváceas, es el malvavisco arbóreo o Malvaviscus arboreus, cuya variedad penduliflorus (de flores colgantes) es considerada por algunos como una especie, y cuya abundante floración dura varios meses. (Artículo 63).
Junto al otro extremo del Parque nos espera un arbolillo que para muchos será una auténtica sorpresa. Dentro de los Jardines de Pedro Luis Alonso, y a pocos metros del inicio del Paseo de Reding, destaca una copa ricamente enjoyada por frutos rojos que recuerdan a los fresones o los madroños. Es un lichi de China o Litchi chinensis del que hablé en el artículo 85, y cuyas frutas debidamente almibaradas (pues en fresco resultan ácidas) constituyen un postre típico de los restaurantes chinos. Resulta ideal para quien desee tener en casa algo realmente curioso... y además comestible. No se lo pierdan.
LUJO VISUAL EN POCO ESPACIO
(30-7-2005).
En sábados anteriores he recomendado para jardines pequeños, patios soleados y áreas reducidas de los grandes veinte especies. En esos espacios suele resultar conflictivo plantar árboles de mediano o gran desarrollo, y resulta preferible elegir plantas cuya silueta o cuyas flores luzcan a la altura del torso o de la cabeza, acompañándolas con otras bajitas o bien que, aunque lleguen a crecer bastante, resulten fáciles de controlar.
Ejemplos de esto último son las aves del paraíso gigantes (Strelitzia nicolai), que van produciendo tallos a menudo graciosamente inclinados, y que llegan a medir en nuestra zona hasta unos ocho o diez metros de altura o algo más. Tienen la ventaja de que si el grupo de tallos se va extendiendo demasiado resulta fácil eliminar algunos Y si en sus cercanías se plantan unas aves del paraíso normales o Strelitzia reginae, mejor que mejor, ya que sus flores son mucho más coloristas y brillantes, gracias a que al azul y al blanco de la gigante añaden el naranja.
Algunas gráciles palmeritas con varios tallos, como la palmera pigmea vietnamita del río Mekong (Phoenix roebelenii) o la palmera de los frutos de oro, de Madagascar (Dypsis lutescens), también ofrecen siluetas muy atractivas. La primera no suele superar en nuestra costa unos cuatro metros de altura, y conviene comprarla en un contenedor que tenga al menos tres tallos, y la segunda va produciendo muchos pero se pueden eliminar los que molesten. Y, en plan patriótico, podemos buscar un ejemplar ya algo crecido y con varios tronquitos inclinados de la única palmera española: el palmito (Chamaerops humilis), que en los montes se suele ver achaparrado pero en los jardines, regado y mimado, se llega a convertir en una auténtica escultura, como el que plantó quien esto firma en la Plaza de la Costa del Sol en Torremolinos, que tiene ahora muchísimos tallos y un gran valor.
Ofrecen también siluetas interesantísimas las antediluvianas cicas, fundamentalmente Cycas revoluta y C. circinalis.
Y en cuanto a plantas que ofrecen su bella floración a la altura del torso o la cabeza sugerimos la muy conocida cana o caña de Indias, de la que existen variedades con muy diferentes colores en su follaje y su floración, el precioso agapanto, azul o blanco, y el poco conocido jengibre de Kahili (Hedychium gardnerianum),que es una maravilla, alcanza un par de metros y se adorna con unas pagodas florales amarillas y blancas, con hasta unos treinta centímetros y con notorios filamentos rojos. Todo un lujo visual muy poco visto.
Y como guinda del pastel añado una fucsia, que en blanco y negro no luce pero al natural es otro lujo.
ALGUNAS ESPECIES AUTÓCTONAS MEDITERRÁNEAS QUE
RESULTAN ORNAMENTALES Y CONSUMEN POCA AGUA
Coníferas:
Cupressus sempervirens var. pyramidalis o ciprés piramidal.
Cupressus sempervirens var. horizontalis o ciprés horizontal.
Juniperus phoenicea o sabina negra .
Pinus pinea o pino piñonero.
Frondosas:
Arbutus unedo o madroño.
Celtis australis o almez.
Ceratonia siliqua o algarrobo.
Ficus carica o higuera.
Olea europaea u olivo.
Punica granatum o granado.
Quercus ilex o encina.
Tamarix gallica o taray o taraje.
Arbustos apreciados por su floración:
Crataegus monogyna o majuelo o espino albar.
Genista o retamas varias.
Lavandula dentata o alhucema rizada o espliego dentado .
Lavandula spica o angustifolia o espliego verdadero.
Lavandula stoechas o cantueso.
Nerium oleander o adelfa.
Rosmarinus officinalis o romero.
Spartium junceum o gayumba o gayomba o retama de olor o de flor.
Arbustos apreciados por su follaje:
Buxus sempervirens o boj.
Laurus nobilis o laurel.
Myrtus communis o mirto o arrayán.
Teucrium fruticanas o teucrio.
Viburnum tinus o durillo.
Plantas menores apreciadas por su floración:
Iberis sempervirens o carraspique o flor de nieve.
Leucanthemum maximun o margaritón.
Senecio cineraria o Cineraria maritima.
Tapizantes y similares:
Rosmarinus officinalis var. postratus o romero reptante.
Santolina chamaecyparissus o abrótano hembra.
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