ARTÍCULOS DE 2005 SOBRE NUESTRAS PLANTAS FAVORITAS

 

Cañizo ha publicado en diario SUR de Málaga varios artículos proponiendo inicialmente 40 atractivas especies adecuadas para zonas cálidas, y los lectores han añadido 9.

 

La selección actual es la siguiente:

 

ÁRBOLES MEDITERRÁNEOS: La encina, el pino piñonero, el ciprés piramidal, el algarrobo y el árbol del amor, y un lector añadió el olivo.

 

ÁRBOLES EXÓTICOS: Araucaria excelsa, palo borracho rosado (Chorisia speciosa), jacaranda, magnolio, drago, dombeya, tulipero del Gabón (Spathodea campanulata) , acacia de hojas azuladas (Acacia cyanophylla), árbol de las orquídeas (Bauhinia variegata), plumeria y pascuero. Un lector ha añadido el naranjo y el limonero.

 

DE PALMERAS, CINCO MARAVILLAS: Archontophoenix cunninghamiana o palma Cunningham, Phoenix roebelenii o palmera pigmea, Dypsis lutescens o palma de frutos de oro (con tonalidades amarillas), Dypsis decaryi o palma triángulo y Bismarckia nobilis o palmera de Bismarck (plateada).

 

OTRAS ELEGANTES EXÓTICAS serían las aves del paraíso normal y gigante (Strelitzia reginae y nicolai) y las Cycas revoluta y circinalis.

 

TRES TREPADORAS ESPECTACULARES: glicinia, buganvilla y Pyrostegia ignea o venusta, liana de fuego o flor de llama.

 

ARBUSTOS Y PLANTAS MENORES: pacífico, estreptosolen, pitósporo, Aloe arborescens, Canna x generalis, Salvia splendens, Begonia semperflorens, romero reptante, geranio y Setcreasea purpurea (sin acento por ser latín), sinónimo de Tradescantia pallida, en su variedad intensamente púrpura. Un lector añadió la adelfa y otro el celindo, los pensamientos (buenos), las violetas, y un rincón de plantas aromáticas y culinarias iniciado con hierbabuena y albahaca.

 

Y COMO BROCHE DE ORO DOS BELLÍSIMAS ACUÁTICAS: el nenúfar y el nelumbo o flor de loto o flor de Buda.

 

 

LOS PRIMEROS ARTÍCULOS DE LA SERIE SON LOS SIGUIENTES:

 

 

NUESTRAS PLANTAS FAVORITAS - 1

Resulta divertido para cualquier amante de la flora ornamental hacer la lista de sus plantas favoritas, y muy fructífero compararla con las de otros. Muchos me preguntan por las mías, especialmente desde que apareció hace tres años la segunda edición de mi libro ‘Palmeras’, que empezaba con esta declaración de amor:

   “Después de treinta y siete años de apasionada dedicación a la jardinería, y tras haberme enamorado perdidamente de unas mil especies de plantas ornamentales de todo tipo -luego salgo a una media de un flechazo vegetal cada trece días-, tengo que proclamar a los cuatro vientos que mis plantas favoritas son las palmeras, lo cual no quiere decir -ni mucho menos- que todas las demás no me gusten también. Que quede claro desde un principio que formo pareja de hecho con mil plantas, y no solo con las trescientas de las que hablo en este libro. Pero -¡ojo!- al decir las palmeras quiero decir las palmeras. Todas ellas, y no solo esas pocas especies que conoce y apenas distingue entre sí el público en general, e incluso quizás tú, amigo lector, si estás empezando a adentrarte en este universo tan rico, variado y subyugante”.

   Puesto a revelar los nombres de mis vegetales amadas seleccionaré las cuarenta principales entre las que prosperan estupendamente en nuestra costa, se encuentran en viveros, y no tienen raíces agresivas (como varios ficus espectaculares) ni producen alergias (luego adiós a las alegres adelfas) ni son tóxicas (como las simpáticas lantanas), y tampoco incluiré rarezas que solamente nos gustan a los especialistas. (Si el lector quiere ver artículos sobre algunas, o añadir a mi lista otras de su cosecha, puede hacerlo a través de mi página web arriba indicada).

   Encabezaré el desfile de modelos con cinco árboles mediterráneos: la encina, el pino piñonero, el ciprés piramidal, el algarrobo y el árbol del amor, y once exóticos: araucaria excelsa, palo borracho rosado, jacaranda, magnolio, drago, dombeya, tulipero del Gabón, acacia de hojas azuladas, bauhinia, plumeria y pascuero.

   De palmeras, cinco maravillas: Archontophoenix cunninghamiana, Phoenix roebelenii, Dypsis lutescens, Dypsis decaryi y Bismarckia nobilis. Y otras elegantes exóticas serían las aves del paraíso normal y gigante y las Cycas revoluta y circinalis.

   Como trepadoras glicinia, buganvilla y Pyrostegia o liana de fuego. Y en cuanto a arbustos y plantas menores: pacífico, estreptosolen, pitósporo, Aloe arborescens, Canna, Salvia splendens, Begonia semperflorens, romero reptante, geranio y Setcreasea purpurea (sin acento por ser latín), sinónimo de Tradescantia pallida, en su variedad intensamente púrpura.

   Y el broche de oro lo ponen dos bellísimas plantas acuáticas: el nenúfar y la flor de loto.

 

 

NUESTRAS PLANTAS FAVORITAS - 2

 

La primera en la frente. Poco después de proclamar el sábado pasado la lista de mis cuarenta plantas favoritas, seleccionadas trabajosamente entre las mil que gozan de mi promiscuo y apasionado amor botánico, y de haber invitado a los lectores a añadir algunas por correo electrónico o postal (las direcciones constan en mi página web arriba indicada), me llegó vía e-mail una despechada carta de protesta de un olivo, humillado y ofendido porque no ha encontrado su especie en tan breve selección.

   Su patética misiva comienza así: “¡Qué dolor, qué inmenso dolor en lo más profundo del hueso de mi ser!” (gime) “Leí repetidamente su artículo en SUR y por más que lo leí no vi ningún propósito de escribir sobre mí: El Olivo.

¿Ha pensado usted lo que esto significa? ¿No se ha dado cuenta que a los pies de un olivo el mismo Jesucristo sudó sangre en Getsemaní? ¿Es que para usted no significa nada esto? ¿Es que no tiene sentimientos? ¿Es que no toma tostadas con aceite en el desayuno? Con lo ecológico que es usted, ¿acaso toman margarina? (...) Por lo demás me parece muy bien su listado de las cuarenta principales; pero, por favor, quite usted alguna palmerita, que tiene un montón en la lista, y colóqueme en su lugar”. (En realidad incluí cinco entre cuarenta). “Bueno, le doy otra solución; deje las cuarenta como están y otórgueme una mención especial muy destacada, como a José Luis López Vázquez en los premios Goya. (...)  Y no olvide que gracias a mi jugo tendrá larga vida”. Firmado: El Olivo.

   Tan saleroso portavoz ha merecido que su especie entre por la puerta grande en este palmarés (que por eso he metido palmeras), con lo que ya tenemos 41, y si alguien sugiere alguna más nos quedará un maravilloso jardín costasoleño muy variado. El primar la variedad es una de las dos razones por las que no pude incluirlo, pues al repartir mis afectos entre árboles mediterráneos, árboles exóticos, palmeras, arbustos, trepadoras, aves del paraíso, cicas, plantas menores de flor, y acuáticas, cada grupo queda muy limitado.

   ¿Y la otra razón? Que para que un olivo luzca de verdad tiene que ser gordote y varias veces centenario, y temo que ciertos ecologistas, desarrollados muscularmente a base de echarle mucho aceite al pan cateto, arremeterían contra mí cantando amenazadoramente: ¿Qué culpa tiene el olivo, tan tranquilo en su confín, de que venga un tío malaje y lo plante en un jardín?

   Nunca había visto un árbol con dos apellidos; pero el remite del e-mail dice: Jerónimo Molina Gómez. Debe de ser su abogado.

 

 

NUESTRAS PLANTAS FAVORITAS - 3

 

Muchas personas me están haciendo comentarios sobre este entretenido y un tanto provocador juego que empecé hace dos sábados, consistente en elegir Las 40 Principales entre las más de dos mil especies decorativas que se pueden utilizar en la Costa del Sol. Tras reconocer que formo pareja de hecho con unas mil, ejercí sobre mí mismo una disciplina férrea y logré reducir mi harén particular a dicho tope autoimpuesto, llorando desconsoladamente al excluir a tantas otras bienamadas, y temiendo represalias de las más celosas, sobre todo las autóctonas andaluzas.

   Y enseguida llegó la indignada pero muy ingeniosa carta de protesta de la brava especie conocida por Olea europaea, que firmaba orgullosamente El Olivo (después descubrí que también responde al nombre de Jerónimo Molina Gómez), y que ha sido acogido gustosamente entre las ya 41.

   En cambio, otro lector me elogió mucho comparando mi palmarés con el de los Premios Goya, y afirmando que yo he actuado mucho más generosa y justamente, al repartirlos entre 40 nominados en vez de acumularle 38 premios al pino piñonero y haber dejado con uno a la jacaranda y la encina, y a dos velas a todas las demás.

   Y otro me dijo ayer que este nuevo artículo no debería titularlo Mis plantas favoritas 3, sino Misión Imposible 3, dada la extrema dificultad que entraña el reducir a una listita cortísima tanta belleza y diversidad como atesoran los jardines costasoleños, y máxime sin contar con la inapreciable ayuda de Tom Cruise.

   Lo primero que debe quedar claro por si alguien quiere añadir alguna planta predilecta es que, así como a lo largo de 1993 elegimos Nuestros mejores ejemplares botánicos (el Castaño Santo de Istán, el Ficus de Picasso y el de Bellavista, el barrilito de la Plaza de La Marina, el pinsapo de las Escaleretas, la encina de Parauta, etc.) ahora hablamos de especies. Y en esta materia cada cual tiene su cada “cuala”, pues todos los jardinistas y viveristas sabemos que cada aficionado/a adora algunas especies concretas por lo bonitas que son, o porque un ejemplar concreto ha crecido con ellos desde su niñez, o porque le trae algún recuerdo.

 

 

NUESTRAS PLANTAS FAVORITAS – 4

 

Seleccionar cuarenta plantas favoritas es tan difícil como elegir únicamente cuarenta libros, películas o piezas musicales que nos hayan hecho disfrutar. Y al hacer la lista que enumeré en los artículos anteriores tuve que repartirla en 16 árboles (de los cuales 5 autóctonos de la cuenca mediterránea), 5 palmeras, 2 especies de aves del paraíso, 2 de cicas, 3 arbustos, 3 trepadoras, 7 plantitas menores (una de ellas autóctona) y 2 acuáticas.

   Los árboles mediterráneos ya son 6, puesto que al pino piñonero, la encina, el ciprés piramidal, el algarrobo y el árbol del amor seleccionados por mí ha añadido un lector el olivo, que lo merecía plenamente, y sumando la plantita autóctona mencionada, que es el utilísimo, aromático, florífero y decorativo romero reptante o Rosmarinus officinalis variedad ‘Prostratus’, tenemos ya 7 sobre 41, nada menos que un 17 por ciento.

   He enfocado la selección como si estuviésemos creando un imaginario jardín costasoleño en el que pasear y charlar plácidamente con los lectores, y procurando que resulte muy variado en tamaños, formas, colores, épocas de floración y orígenes geográficos.

   Y puedo prometer y prometo que nuestro acogedor y colorista Jardín Ideal refleja una alta sensibilidad respecto al uso de especies autóctonas, pues la oferta viverística se queda no en el 17 sino en el 3 ó 4 por ciento, y algunos antes especializados han ido variando su enfoque por falta de demanda. Los aficionados y los paisajistas o jardinistas no están tan concienciado como algunos pretendían, ya que casi todos buscan especies hermosas sin interesarse lo más mínimo por cuál pueda ser su origen geográfico.

   Y esa escasez de oferta y de apetencia de especies autóctonas se da aun tomando la palabra con bastante manga ancha, refiriéndose a las nativas de la región mediterránea en general o en parte de ella, porque si algún iluso pretendiera crear un jardín decorativo comprando especies exclusivas de España, y más aún si se redujese a Andalucía (es decir, a las endémicas), iría de cráneo.

   Yo recomiendo siempre una actitud equilibrada, ni empecinadamente patriotera ni bobamente filoexótica, consistente en la ilusionada elección de una zona del jardín para esa flora tan entrañable y noble. Muy distintos son los jardines de coleccionistas, que si son de autóctonas incluirán muchas muy interesantes aunque no resulten ornamentales, mientras que si son de palmeras nunca podrán incluir más que una española, el palmito Chamaerops humilis, rodeándola con hasta unas trescientas exóticas que prosperan en la Costa del Sol, y si fuesen de cactus o de bambúes no podrían incluir ni una porque no existen.

 

 

NUESTRAS PLANTAS FAVORITAS – 5

 

A las cuarenta especies que propuse para el Jardín Ideal Costasoleño que estamos “plantando” en esta página de SUR añadió un amable lector el olivo; pero acabo de recibir un fax de una lectora y otro lector que discrepan de su admisión, y presentan otras candidaturas.

   “Apreciado don José: ¿Se lo decimos como lo pensamos? Ahora nos sale con el olivo, que más bien tira a feo y retorcido. Y todo porque un señor le pide que lo ponga en su Jardín Ideal, a este árbol que más produce alergias que aceitunas de confianza. ¡A saber si es que tiene ese hombre un jardín con olivos abandonados, o es que piensa parcelar una finca en la alta Andalucía!”.

   Así de bravos empiezan estos polemistas, que serán de los que se pasan la primavera estornudando en tierras olivareras, como le ocurría al antiguo Jefe de la Jefatura Agronómica de Jaén, don Wistremundo de Loma, que era de San Sebastián y tenía que huir allá para pasar su mes de vacaciones en cuanto resonaban en la campiña jienense las trompetas de guerra de la polinización de este árbol, tan amado por los aceituneros altivos como temido por los alérgicos polínicos, entre ellos yo. Y lo más curioso fue que, en el colmo de la imprudencia, se enamoró de una gentil dama apellidada Oliva, luego sus hijos se llaman de Loma y Oliva, lo cual deseo que les haya proporcionado anticuerpos.

   Hay una inolvidable anécdota de aquella Jefatura, en la que trabajaban el ingeniero agrónomo Faustino de Andrés y el perito agrícola Minervino. El presidente de la Hermandad de Labradores de cierto pueblo telefoneó diciendo que los olivos padecían una plaga tremenda, y al decirle que enseguida irían don Wistremundo, don Faustino y don Minervino contestó: “¿Pero usted me está diciendo el personal de la Agronómica o la lista de los Reyes Godos?”. 

   Y los abajo firmantes siguen: “Hemos buscado en su lista, sin encontrarlos, al limón y al naranjo, incluido al cachorreño con su azahar. Seguro que usted no lleva sangre cítrica de árabe ni del Levante español. Imposible perdonarle. Al escribirle a vuelapluma no podemos aclararle que el problema comienza en el Renacimiento, cuando vinieron de Oriente el pobre chilindro y otros que no llegan ni a árbol. Y hay otras más bajitas pero inolvidables, como los pensamientos. Eso sin ver a las violetas, que de tan chicas solo se las huele. Y para terminar le recuerdo que entre las hierbas, como la buena y la albahaca, crecen las campanillas, de las que hay tantas que en cualquier lista suenan bien. Perdone lo precipitado. De usted atentamente, Teresa y Juan”.

   Si aprobamos su proyecto de ley tendremos ya 49 plantas favoritas. Lo discutiremos parlamentariamente en la sesión plenaria del próximo sábado.

 

 

NUESTRAS PLANTAS FAVORITAS - 6

 

   Teresa y Juan propusieron plantar en nuestro Jardín ideal imaginario las siguientes plantas: naranjo, limonero, celindo, pensamientos, violetas, hierbabuena, albahaca y campanillas.

   Ansío crear un jardín muy acogedor y de muchas campanillas; pero a ellas, ¡ay!, no las puedo admitir, por no haberse presentado su candidatura reglamentariamente, pues  el ‘Diccionario ilustrado de los nombres vernáculos de las plantas en España’, de Andrés Ceballos Jiménez, enumera treinta especies así llamadas. ¿Se refieren tan entusiásticos aficionados a la campanilla a secas, nombre vulgar de seis especies diferentes, o a la campanilla azul, a la morada, a la plateada, a la de hoja de yedra, a la de primavera, a la de verano, a la tricolor, etc., o no saben-no contestan?

   Para un buen celindo con unos pocos pensamientos (si también son buenos) y algunas violetas (aunque resulten un pelín cursis) prepararemos un rinconcillo en esta acogedora zona verde de SUR, y la hierbabuena y la albahaca pondrán la primera hoja en la inauguración de otro con plantas aromáticas.

   Y un cuarto lector añade la 49, la adelfa o Nerium olander, acusándome de malos tratos a esta hembra alegre y colorista a la que tanto amo. En el artículo I descarté, aunque algunas me gustan mucho, las especies con raíces agresivas (como los Ficus), o alergénicas (como las adelfas), o tóxicas (como las lantanas), y lo hice porque recomendarlas resulta arriesgado, y hay que matizar bastante, lo cual no cabía entonces. Él alega que las adelfas son más tóxicas que alergénicas, y tiene razón, pero son ambas cosas, y los frutos de las lantanas también son tóxicos, y yo quería poner un solo ejemplo de cada.

   El próximo sábado sí podré matizar acerca de las especies ornamentales tóxicas y/o alergénicas, empezando por las adelfas, a las que aceptamos de antemano pero recomendando precauciones.

 

 

 

Página Principal        Sobre el autor       Literatura Infantil y Juvenil      Libros de Jardinería    

Volver