Cañizo ha publicado en diario SUR de Málaga
varios artículos proponiendo inicialmente 40 atractivas especies adecuadas para
zonas cálidas, y los lectores han añadido 9.
La selección actual es la siguiente:
ÁRBOLES MEDITERRÁNEOS: La encina, el pino
piñonero, el ciprés piramidal, el algarrobo y el árbol del amor, y un lector
añadió el olivo.
ÁRBOLES EXÓTICOS: Araucaria excelsa, palo
borracho rosado (Chorisia speciosa), jacaranda, magnolio, drago, dombeya,
tulipero del Gabón (Spathodea campanulata) , acacia de hojas azuladas (Acacia
cyanophylla), árbol de las orquídeas (Bauhinia variegata), plumeria y pascuero.
Un lector ha añadido el naranjo y el limonero.
DE PALMERAS, CINCO MARAVILLAS:
Archontophoenix cunninghamiana o palma Cunningham, Phoenix roebelenii o palmera
pigmea, Dypsis lutescens o palma de frutos de oro (con tonalidades amarillas),
Dypsis decaryi o palma triángulo y Bismarckia nobilis o palmera de Bismarck
(plateada).
OTRAS ELEGANTES EXÓTICAS serían las aves del
paraíso normal y gigante (Strelitzia reginae y nicolai) y las Cycas revoluta y
circinalis.
TRES TREPADORAS ESPECTACULARES: glicinia,
buganvilla y Pyrostegia ignea o venusta, liana de fuego o flor de llama.
ARBUSTOS Y PLANTAS MENORES: pacífico,
estreptosolen, pitósporo, Aloe arborescens, Canna x generalis, Salvia
splendens, Begonia semperflorens, romero reptante, geranio y Setcreasea
purpurea (sin acento por ser latín), sinónimo de Tradescantia pallida, en su
variedad intensamente púrpura. Un lector añadió la adelfa y otro el celindo,
los pensamientos (buenos), las violetas, y un rincón de plantas aromáticas y
culinarias iniciado con hierbabuena y albahaca.
Y COMO BROCHE DE ORO DOS BELLÍSIMAS
ACUÁTICAS: el nenúfar y el nelumbo o flor de loto o flor de Buda.
LOS
PRIMEROS ARTÍCULOS DE LA SERIE SON LOS SIGUIENTES:
NUESTRAS PLANTAS FAVORITAS - 1
Resulta divertido para cualquier amante de la flora
ornamental hacer la lista de sus plantas favoritas, y muy fructífero compararla
con las de otros. Muchos me preguntan por las mías, especialmente desde que
apareció hace tres años la segunda edición de mi libro ‘Palmeras’, que empezaba
con esta declaración de amor:
“Después de treinta y siete años de apasionada dedicación a la
jardinería, y tras haberme enamorado perdidamente de unas mil especies de
plantas ornamentales de todo tipo -luego salgo a una media de un flechazo vegetal
cada trece días-, tengo que proclamar a los cuatro vientos que mis plantas
favoritas son las palmeras, lo cual no quiere decir -ni mucho menos- que todas
las demás no me gusten también. Que quede claro desde un principio que formo
pareja de hecho con mil plantas, y no solo con las trescientas de las que hablo
en este libro. Pero -¡ojo!- al decir las palmeras quiero decir las palmeras.
Todas ellas, y no solo esas pocas especies que conoce y apenas distingue entre
sí el público en general, e incluso quizás tú, amigo lector, si estás empezando
a adentrarte en este universo tan rico, variado y subyugante”.
Puesto a revelar los nombres de mis vegetales amadas seleccionaré las
cuarenta principales entre las que prosperan estupendamente en nuestra costa,
se encuentran en viveros, y no tienen raíces agresivas (como varios ficus
espectaculares) ni producen alergias (luego adiós a las alegres adelfas) ni son
tóxicas (como las simpáticas lantanas), y tampoco incluiré rarezas que
solamente nos gustan a los especialistas. (Si el lector quiere ver artículos
sobre algunas, o añadir a mi lista otras de su cosecha, puede hacerlo a través
de mi página web arriba indicada).
Encabezaré el desfile de modelos con cinco árboles mediterráneos: la
encina, el pino piñonero, el ciprés piramidal, el algarrobo y el árbol del
amor, y once exóticos: araucaria excelsa, palo borracho rosado, jacaranda,
magnolio, drago, dombeya, tulipero del Gabón, acacia de hojas azuladas,
bauhinia, plumeria y pascuero.
De
palmeras, cinco maravillas: Archontophoenix cunninghamiana, Phoenix roebelenii,
Dypsis lutescens, Dypsis decaryi y Bismarckia nobilis. Y otras elegantes
exóticas serían las aves del paraíso normal y gigante y las Cycas revoluta y
circinalis.
Como
trepadoras glicinia, buganvilla y Pyrostegia o liana de fuego. Y en cuanto a
arbustos y plantas menores: pacífico, estreptosolen, pitósporo, Aloe
arborescens, Canna, Salvia splendens, Begonia semperflorens, romero reptante,
geranio y Setcreasea purpurea (sin acento por ser latín), sinónimo de
Tradescantia pallida, en su variedad intensamente púrpura.
Y el
broche de oro lo ponen dos bellísimas plantas acuáticas: el nenúfar y la flor
de loto.
NUESTRAS
PLANTAS FAVORITAS - 2
La primera en la frente. Poco después de
proclamar el sábado pasado la lista de mis cuarenta plantas favoritas,
seleccionadas trabajosamente entre las mil que gozan de mi promiscuo y
apasionado amor botánico, y de haber invitado a los lectores a añadir algunas
por correo electrónico o postal (las direcciones constan en mi página web
arriba indicada), me llegó vía e-mail una despechada carta de protesta de un
olivo, humillado y ofendido porque no ha encontrado su especie en tan breve
selección.
Su patética misiva comienza así: “¡Qué
dolor, qué inmenso dolor en lo más profundo del hueso de mi ser!” (gime) “Leí
repetidamente su artículo en SUR y por más que lo leí no vi ningún propósito de
escribir sobre mí: El Olivo.
¿Ha
pensado usted lo que esto significa? ¿No se ha dado cuenta que a los pies de un
olivo el mismo Jesucristo sudó sangre en Getsemaní? ¿Es que para usted no
significa nada esto? ¿Es que no tiene sentimientos? ¿Es que no toma tostadas
con aceite en el desayuno? Con lo ecológico que es usted, ¿acaso toman
margarina? (...) Por lo demás me parece muy bien su listado de las cuarenta
principales; pero, por favor, quite usted alguna palmerita, que tiene un montón
en la lista, y colóqueme en su lugar”. (En realidad incluí cinco entre
cuarenta). “Bueno, le doy otra solución; deje las cuarenta como están y
otórgueme una mención especial muy destacada, como a José Luis López Vázquez en
los premios Goya. (...) Y no olvide que
gracias a mi jugo tendrá larga vida”. Firmado: El Olivo.
Tan saleroso portavoz ha merecido que su
especie entre por la puerta grande en este palmarés (que por eso he metido palmeras),
con lo que ya tenemos 41, y si alguien sugiere alguna más nos quedará un
maravilloso jardín costasoleño muy variado. El primar la variedad es una de las
dos razones por las que no pude incluirlo, pues al repartir mis afectos entre
árboles mediterráneos, árboles exóticos, palmeras, arbustos, trepadoras, aves
del paraíso, cicas, plantas menores de flor, y acuáticas, cada grupo queda muy
limitado.
¿Y la otra razón? Que para que un olivo
luzca de verdad tiene que ser gordote y varias veces centenario, y temo que
ciertos ecologistas, desarrollados muscularmente a base de echarle mucho aceite
al pan cateto, arremeterían contra mí cantando amenazadoramente: ¿Qué culpa
tiene el olivo, tan tranquilo en su confín, de que venga un tío malaje y lo
plante en un jardín?
Nunca había visto un árbol con dos
apellidos; pero el remite del e-mail dice: Jerónimo Molina Gómez. Debe de ser
su abogado.
NUESTRAS PLANTAS
FAVORITAS - 3
Muchas
personas me están haciendo comentarios sobre este entretenido y un tanto provocador
juego que empecé hace dos sábados, consistente en elegir Las 40 Principales entre las más de dos mil especies decorativas
que se pueden utilizar en la Costa del Sol. Tras reconocer que formo pareja de
hecho con unas mil, ejercí sobre mí mismo una disciplina férrea y logré reducir
mi harén particular a dicho tope autoimpuesto, llorando desconsoladamente al
excluir a tantas otras bienamadas, y temiendo represalias de las más celosas,
sobre todo las autóctonas andaluzas.
Y enseguida llegó la indignada pero muy
ingeniosa carta de protesta de la brava especie conocida por Olea europaea, que firmaba
orgullosamente El Olivo (después
descubrí que también responde al nombre de Jerónimo Molina Gómez), y que ha
sido acogido gustosamente entre las ya 41.
En cambio, otro lector me elogió mucho
comparando mi palmarés con el de los Premios Goya, y afirmando que yo he
actuado mucho más generosa y justamente, al repartirlos entre 40 nominados en
vez de acumularle 38 premios al pino piñonero y haber dejado con uno a la
jacaranda y la encina, y a dos velas a todas las demás.
Y otro me dijo ayer que este nuevo artículo
no debería titularlo Mis plantas
favoritas 3, sino Misión Imposible 3,
dada la extrema dificultad que entraña el reducir a una listita cortísima tanta
belleza y diversidad como atesoran los jardines costasoleños, y máxime sin
contar con la inapreciable ayuda de Tom Cruise.
Lo primero que debe quedar claro por si
alguien quiere añadir alguna planta predilecta es que, así como a lo largo de
1993 elegimos Nuestros mejores
ejemplares botánicos (el Castaño Santo de Istán, el Ficus de Picasso y el
de Bellavista, el barrilito de la Plaza de La Marina, el pinsapo de las
Escaleretas, la encina de Parauta, etc.) ahora hablamos de especies. Y en esta
materia cada cual tiene su cada “cuala”, pues todos los jardinistas y
viveristas sabemos que cada aficionado/a adora algunas especies concretas por
lo bonitas que son, o porque un ejemplar concreto ha crecido con ellos desde su
niñez, o porque le trae algún recuerdo.
NUESTRAS PLANTAS
FAVORITAS – 4
Seleccionar cuarenta plantas favoritas es tan
difícil como elegir únicamente cuarenta libros, películas o piezas musicales
que nos hayan hecho disfrutar. Y al hacer la lista que enumeré en los artículos
anteriores tuve que repartirla en 16 árboles (de los cuales 5 autóctonos de la
cuenca mediterránea), 5 palmeras, 2 especies de aves del paraíso, 2 de cicas, 3
arbustos, 3 trepadoras, 7 plantitas menores (una de ellas autóctona) y 2
acuáticas.
Los
árboles mediterráneos ya son 6, puesto que al pino piñonero, la encina,
el ciprés piramidal, el algarrobo y el árbol del amor seleccionados por mí ha añadido un lector el olivo, que lo merecía plenamente, y
sumando la plantita autóctona mencionada, que es el utilísimo, aromático,
florífero y decorativo romero reptante o
Rosmarinus officinalis variedad ‘Prostratus’, tenemos ya 7 sobre 41, nada
menos que un 17 por ciento.
He
enfocado la selección como si estuviésemos creando un imaginario jardín
costasoleño en el que pasear y charlar plácidamente con los lectores, y
procurando que resulte muy variado en tamaños, formas, colores, épocas de
floración y orígenes geográficos.
Y
puedo prometer y prometo que nuestro acogedor y colorista Jardín Ideal refleja una alta sensibilidad respecto al uso de
especies autóctonas, pues la oferta viverística se queda no en el 17 sino en el
3 ó 4 por ciento, y algunos antes especializados han ido variando su enfoque
por falta de demanda. Los aficionados y los paisajistas o jardinistas no están
tan concienciado como algunos pretendían, ya que casi todos buscan especies
hermosas sin interesarse lo más mínimo por cuál pueda ser su origen geográfico.
Y
esa escasez de oferta y de apetencia de especies autóctonas se da aun tomando
la palabra con bastante manga ancha, refiriéndose a las nativas de la región
mediterránea en general o en parte de ella, porque si algún iluso pretendiera
crear un jardín decorativo comprando especies exclusivas de España, y más aún
si se redujese a Andalucía (es decir, a las endémicas), iría de cráneo.
Yo
recomiendo siempre una actitud equilibrada, ni empecinadamente patriotera ni
bobamente filoexótica, consistente en la ilusionada elección de una zona del
jardín para esa flora tan entrañable y noble. Muy distintos son los jardines de
coleccionistas, que si son de autóctonas incluirán muchas muy interesantes
aunque no resulten ornamentales, mientras que si son de palmeras nunca podrán
incluir más que una española, el palmito
Chamaerops humilis, rodeándola con hasta unas trescientas exóticas que
prosperan en la Costa del Sol, y si fuesen de cactus o de bambúes no podrían
incluir ni una porque no existen.
NUESTRAS
PLANTAS FAVORITAS – 5
A
las cuarenta especies que propuse para el Jardín
Ideal Costasoleño que estamos “plantando” en esta página de SUR añadió un
amable lector el olivo; pero acabo de recibir un fax de una lectora y otro
lector que discrepan de su admisión, y presentan otras candidaturas.
“Apreciado don José: ¿Se lo decimos como lo
pensamos? Ahora nos sale con el olivo, que más bien tira a feo y retorcido. Y
todo porque un señor le pide que lo ponga en su Jardín Ideal, a este árbol que
más produce alergias que aceitunas de confianza. ¡A saber si es que tiene ese
hombre un jardín con olivos abandonados, o es que piensa parcelar una finca en
la alta Andalucía!”.
Así de bravos empiezan estos polemistas, que
serán de los que se pasan la primavera estornudando en tierras olivareras, como
le ocurría al antiguo Jefe de la Jefatura Agronómica de Jaén, don Wistremundo
de Loma, que era de San Sebastián y tenía que huir allá para pasar su mes de
vacaciones en cuanto resonaban en la campiña jienense las trompetas de guerra
de la polinización de este árbol, tan amado por los aceituneros altivos como
temido por los alérgicos polínicos, entre ellos yo. Y lo más curioso fue que,
en el colmo de la imprudencia, se enamoró de una gentil dama apellidada Oliva,
luego sus hijos se llaman de Loma y Oliva, lo cual deseo que les haya
proporcionado anticuerpos.
Hay una inolvidable anécdota de aquella
Jefatura, en la que trabajaban el ingeniero agrónomo Faustino de Andrés y el
perito agrícola Minervino. El presidente de la Hermandad de Labradores de
cierto pueblo telefoneó diciendo que los olivos padecían una plaga tremenda, y
al decirle que enseguida irían don Wistremundo, don Faustino y don Minervino
contestó: “¿Pero usted me está diciendo el personal de la Agronómica o la lista
de los Reyes Godos?”.
Y los abajo firmantes siguen: “Hemos buscado
en su lista, sin encontrarlos, al limón y
al naranjo, incluido al cachorreño
con su azahar. Seguro que usted no lleva sangre cítrica de árabe ni del Levante
español. Imposible perdonarle. Al escribirle a vuelapluma no podemos aclararle
que el problema comienza en el Renacimiento, cuando vinieron de Oriente el
pobre chilindro y otros que no
llegan ni a árbol. Y hay otras más bajitas pero inolvidables, como los pensamientos. Eso sin ver a las violetas, que de tan chicas solo se las
huele. Y para terminar le recuerdo que entre las hierbas, como la buena y la albahaca, crecen las campanillas,
de las que hay tantas que en cualquier lista suenan bien. Perdone lo
precipitado. De usted atentamente, Teresa y Juan”.
Si aprobamos su proyecto de ley tendremos ya
49 plantas favoritas. Lo discutiremos parlamentariamente en la sesión plenaria
del próximo sábado.
NUESTRAS PLANTAS
FAVORITAS - 6
Teresa y Juan propusieron plantar en nuestro
Jardín ideal imaginario las
siguientes plantas: naranjo, limonero, celindo, pensamientos, violetas,
hierbabuena, albahaca y campanillas.
Ansío crear un jardín muy acogedor y de
muchas campanillas; pero a ellas, ¡ay!, no las puedo admitir, por no haberse
presentado su candidatura reglamentariamente, pues el ‘Diccionario ilustrado de los nombres
vernáculos de las plantas en España’, de Andrés Ceballos Jiménez, enumera
treinta especies así llamadas. ¿Se refieren tan entusiásticos aficionados a la
campanilla a secas, nombre vulgar de seis especies diferentes, o a la
campanilla azul, a la morada, a la plateada, a la de hoja de yedra, a la de
primavera, a la de verano, a la tricolor, etc., o no saben-no contestan?
Para un buen celindo con unos pocos
pensamientos (si también son buenos) y algunas violetas (aunque resulten un
pelín cursis) prepararemos un rinconcillo en esta acogedora zona verde de SUR,
y la hierbabuena y la albahaca pondrán la primera hoja en la inauguración de
otro con plantas aromáticas.
Y un cuarto lector añade la 49, la adelfa o Nerium olander, acusándome de
malos tratos a esta hembra alegre y colorista a la que tanto amo. En el
artículo I descarté, aunque algunas me gustan mucho, las especies con raíces
agresivas (como los Ficus), o
alergénicas (como las adelfas), o tóxicas (como las lantanas), y lo hice porque recomendarlas resulta arriesgado, y hay
que matizar bastante, lo cual no cabía entonces. Él alega que las adelfas son
más tóxicas que alergénicas, y tiene razón, pero son ambas cosas, y los frutos
de las lantanas también son tóxicos, y yo quería poner un solo ejemplo de cada.
El próximo sábado sí podré matizar acerca de
las especies ornamentales tóxicas y/o alergénicas, empezando por las adelfas, a
las que aceptamos de antemano pero recomendando precauciones.
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