Latín: Pinus pinea
Familia: Pináceas
Origen: Lo expliqué ayer
¡Qué lástima que no se planten más pinos piñoneros¡ (Siempre que se cuente con suficiente espacio para que cada uno crezca bien, claro). En un recuento realizado hace seis años en las vías urbanas y los jardines públicos de la capital malagueña, de un total de 24.000 árboles, arbustos y demás plantas ornamentales que se estudiaron, solo había 59 pinos canarios, 97 pinos carrascos, y 31 de otras especies de pinos, entre ellas la más decorativa: el pino piñonero, árbol de grata estampa que adornó los jardines arábigo-andaluces y los parques históricos italianos, embellece las señoriales villas de la Costa Azul y el paisaje de las Chapas de Marbella, etc., y tiene en el Jardín de La Concepción uno de sus más bellos representantes. Tiene muchas virtudes: crece deprisa, su copa suele ir tomando una decorativa forma de sombrilla, vive bien cerca del mar, resiste la sequía, se encuentra a gusto en suelos arenosos, incluso en las dunas, da una sombra estupenda, y se puede comprar con un buen tamaño. Y sus piñones están muy ricos, tanto solos como acompañando a carnes y pescados, en repostería formando parte de turrones y empiñonados, y hasta en charcutería, dando un toque especial a algunas morcillas. Y, de propina, son presuntamente afrodisíacos. ¡A disfrutarlos!
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