¿Artículo Póstumo?

 

La falsa acacia

 

Latín: Robinia pseudoacacia

Familia: Leguminosas = Fabáceas

Origen: Centro y Este de Estados Unidos

 

 

 

 

 

Éste puede ser mi artículo póstumo.

Cuando yo era niño, multitud de falsas acacias desfilaban por las aceras de Madrid, prietas las filas y sin rechistar. Al llegar la primavera, obedecían como una sola mujer y cubrían apresurada y púdicamente sus provocativas ramas desnudas con un tupido velo de hojas verdes.

Pero, días después, se les notaba esa incorregible rebeldía del mundo vegetal que se manifiesta en esta época del año, mediante escandalosas e indisciplinadas floraciones de diversos colores, que el régimen no consiguió reducir nunca. Y esos árboles bajo cuya sombra caminábamos se llenaban de infinitos racimos de flores blancas con aspecto de gráciles mariposillas, que despedían un aroma voluptuoso -entre miel y azahar- y nos impelían a mis amigos y a mí a trepar a sus primeras ramas para comérnoslas a puñados, pues había rumores de que eran comestibles. Las llamábamos pan y quesillo, nombre común que veo ahora en libros de Botánica. ¡La de pan y quesillo que habré merendado yo durante mi infancia

 

En Málaga he visto estos días falsas acacias en flor junto al Puente de Las Américas (tres grandes en el centro de la pradera Suroeste, junto a dos bancos), Paseo de Capuchinos, Luis Taboada, Octavio Picón, Amador de los Ríos, Fernández Shaw y Paseo de las Acacias. También se ven sus frutos, que son legumbres y, en consecuencia, parecidos a las judías verdes, pero aplastados.

También sirve para contener taludes, hacer casas (como muchas mansiones de Boston del siglo XVIII), y obtener miel, aceite y tintes. Sé muy bien, en mi calidad de experimentado alérgico, que su polen suele causar problemas respiratorios; pero lo que no sabía, y acabo de leerlo estremecido en un libro muy de fiar, justo después de haberme comido ávidamente unos cuantos puñados de flores mientras escribo este artículo, evocando mi infancia, es que "conviene abstenerse de comerlas porque la Robinia en general es planta muy tóxica". ¡Horror! ¿Será éste mi artículo póstumo? La solución, el próximo sábado.

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