BELLAS FLORACIONES
Especies: Varias y variadísimas.
Origen: Plaza de Guerrero Strachan.
Destino: Avenida de Salvador Allende.
Dos fotos de David Marín del Río.
¡Menuda gozada, pasear por una Málaga enjoyada con brillantes y coloristas flores, en un otoñal día encendido entre dos lluvias! Ayer hice un recorrido con David Marín, biólogo y ambientólogo, adicto también a la busqueda de plantas interesantes y autor de la foto adjunta, e invito a mis lectores a embarcarse en una grata expedición botánico-automovilística de un par de horas.
Partimos del Puente de las Américas, y en Ingeniero de la Torre Acosta giramos enseguida a la derecha para admirar en la Plaza Guerrero Strachan una gran ceiba llena de flores rosadas (cada una con cinco estambres separados). En la Plaza de La Marina saludamos al barrilito o Chorisia insignis (con los estambres fundidos en una columnita), y después paramos en el Parque, junto a cuya Oficina de Turismo reina otra alta ceiba con flores rosado-violáceas, y al lado una Chorisia speciosa menor con flores rosa pálido. Cruzando la calzada encontramos la estatua del fiestero o verdialero, y a pocos pasos hacia el Este un bonito Hibiscus mutabilis cuyas flores van cambiando del blanco al rosa, al rojo y al amoratado; y a escasos metros al Este del Recinto Musical las fascinantes flores rojas de la Spathodea campanulata o llama de la selva.
Subiendo por el Paseo Miramar entramos por su segunda bocacalle izquierda, Ramos Carrión, en cuyo número 7 refulge una Chorisia speciosa purpúrea, acompañada por celestinas azules (Plumbago capensis o auriculata), bignonias rosas y buganvillas blancas, rojas y de color ladrillo. En Pintor Sorolla, desde el Parque San Antonio al Ficus de Bellavista, hay muchas Erythrina crista-galli o crestas de gallo jovencillas con flores rojas. Llegamos a Calle Bolivia, y entre Ángel Guimerá y el Paseo de las Acacias vemos un largo despliegue de bignonias rosas (Podranea ricasoliana). Y terminamos en Salvador Allende 73, donde sigue florida y hermosa nuestra conocida ceiba de flores rosadas, y después basta un volantazo para toparnos con esos impacientes pescaditos que tan ilusionadamente nos esperan en las playas de El Palo capital.
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