Artículos sobre la remodelación del Parque de Málaga y sobre el escarabajo rojo de las palmeras publicados en el diario SUR desde septiembre de 2005
ÁRBOLES MUY POLÉMICOS
(Diario SUR, 16-9-2005)
Un lector me escribe para manifestar su inquietud respecto a un asunto que seguramente preocupa también a otros muchos:
“Hace algunas semanas leí las intenciones de nuestro Ayuntamiento acerca de la remodelación del Parque de Málaga. Me pareció entender que se van a ir arrancando los plátanos orientales del Paseo Central. No llego a entender esta medida, pues hay ejemplares muy jóvenes que fueron plantados hace pocos años. Son unos árboles que aportan una gran área de sombra a los andenes peatonales. ¿Se van a sustituir por otras especies que alcancen tal envergadura o más? ¿Cuál es el motivo para adoptar esta drástica medida? ¿Acaso están enfermos? En este caso lo lógico sería tratarlos. En otras zonas, como el Paseo del Limonar y Miramar, pude observar este verano, Julio, un día de fuerte terral, cómo se produjo una caída de hojas masiva, que ni siquiera se produce en esa magnitud en otoño. Creo que debe tener alguna relación con los “hongos” con los que parece que están afectados los plátanos orientales en Málaga. Según parece, el Ayuntamiento tira por la calle de en medio y en vez de tratarlos prefiere arrancarlos. Me da miedo pensar que el Ayuntamiento extienda esta terapia a todas las zonas que tienen plátanos orientales.”
El asunto reviste importancia y está de plena actualidad en muchas ciudades, de las que nos interesan mucho dos, también mediterráneas y turísticas, y con excelentes jardines y arboledas: Barcelona y Niza. Veremos qué pasa allí y después me centraré en Málaga y ofreceré informaciones que no cabrán en un solo artículo, y que aportaré de forma personal, puesto que no estoy en el Ayuntamiento ni conozco sus planes.
Lo que sí sé es que me he pateado a fondo el arbolado callejero de varias ciudades, con motivo del libraco de mil páginas que acabo de terminar, y que entre ellas destaca Barcelona, que tiene en sus calles unos 150.000 árboles, de los que unos 57.000 son plátanos de sombra o plátanos híbridos ( Platanus orientalis var. acerifolia o P. x hispanica o P. hybrida), sobre los cuales dice lo siguiente el libro ‘Arbres de Barcelona', editado por su ayuntamiento:
“Los plátanos, hasta hace poco tiempo, estaban sometidos a una poda drástica, que mutilaba las ramas gruesas, dejando abiertas unas heridas por las que se colaban hongos patógenos. Esta práctica ha hecho que muchos árboles de Barcelona sigan siendo vulnerables a enfermedades que pueden causarles una muerte prematura. (...) y en casos extremos muestran en el tronco cavidades grandes y peligrosas. (...) la política actual consiste en limitar su número...”.
Y el Plan Verde de Niza incluye arrancar 650 árboles, plátanos en su gran mayoría, y plantar 900 de otras especies. Luego la cosa está que arde y el sábado próximo aclararemos conceptos.
RETRATO ROBOT
(1-10-2005)
El lector cuya carta transcribí se mostraba alarmado por los planes relativos a arrancar plátanos de sombra en vez de tratar sus enfermedades, por la prematura caída de hojas que observó este verano, y por si se podrían o no sustituir por otros de igual envergadura.
Comenté que estos árboles presentan problemas acuciantes en muchas ciudades, y cité un libro del Ayuntamiento de Barcelona que reconoce que “Los plátanos, hasta hace poco tiempo, estaban sometidos a una poda drástica, que mutilaba las ramas gruesas, dejando abiertas unas heridas por las que se colaban hongos patógenos. Esta práctica ha hecho que muchos árboles de Barcelona sigan siendo vulnerables a enfermedades que pueden causarles una muerte prematura. (...) y en casos extremos muestran en el tronco cavidades grandes y peligrosas. (...) la política actual consiste en limitar su número...”.
Y es que estos árboles, como todo, tienen ventajas e inconvenientes, que plasmaré en un retrato robot de lo más objetivo.
Importancia, virtudes y ventajas: El plátano oriental, antecesor del que nos ocupa, ostenta importantes referencias culturales e históricas protagonizadas por Sócrates, Platón, Jerjes, Calígula, Julio César e inevitablemente Plinio, que pueden leerse por ejemplo en el bello y reciente libro ‘El alma de los árboles', de Miguel Herrero Uceda, lleno de datos culturales y estupendamente ilustrado por Antonio Ídem. Andando el tiempo, este árbol descendiente de aquél ha ido demostrando por toda Europa que resiste el asfalto, la sequía, el calor, el frío y la contaminación del aire, y da una sombra estupenda.
Problemas y peligros: Es muy propenso a enfermedades difíciles de combatir, pues hay que emplear maquinaria de gran potencia y hacer que se retiren los coches, etc. y que provocan esa caída prematura de hojas notoriamente enfermas, que brotaron apenas cinco meses antes, cuando deberían formar una verde y compacta copa durante unos nueve.
En bastantes ciudades y desde hace décadas se han añadido a ello esas podas incorrectas que reconocen en Barcelona, realizadas sin tener en cuenta la existencia de hongos xilófagos (en griego devoradores de madera), y que han llenado las alineaciones arbóreas de grandes cortes erróneamente ubicados e inclinados al azar, que al no poder “cicatrizar” bien abren paso a dichos hongos, cuyas hifas o filamentos provocan pudriciones en cortes y muñones, avanzan hacia abajo, y producen grandes oquedades necrosadas que frecuentemente tienen sobre ellas ramas antes muy estables y después peligrosas para viandantes y vehículos. (La última vez que he visto uno con el techo hundido fue el 22 de Julio).
El sábado próximo seguiremos con tan candente problema.
ÁRBOLES PREOCUPANTES
(8-10-2005)
La problemática de los plátanos de sombra, que trae de cabeza a los técnicos de numerosas ciudades, puede ser mal interpretada por los aficionados, que quizás se extrañen de que profesionales que amamos a los árboles nos estremezcamos al pasar junto a bastantes plátanos, y pensemos que nos da mucha pena que los quiten, pero que cuanto antes mejor, porque también amamos a los peatones, sobre cuyas cabezas y coches pueden caer ramas escasamente apetecibles.
Por muy defensores de los árboles que seamos hemos de tener clarísimo que si alguno entraña un peligro para vidas humanas o bienes de importancia hay que hacer lo posible para evitar esos riesgos; mientras que al otro 99'99% de los árboles, que no nos los toque nadie.
Y es que cuando el Ayuntamiento de Barcelona publicó en 1992 su Plan de Espacios Verdes, planteando la sustitución de plátanos por otros árboles con diversas envergaduras según las dimensiones de las aceras, por algo sería. (Los elegidos fueron el almez, la sófora, la melia, el braquiquito, el ciruelo purpúreo, el árbol del amor, y para las aceras más estrechas el aligustre, el naranjo amargo y la altea).
¿Es que el plátano de sombra es malo y esos otros árboles son buenos? No. Pero él lleva inundando las calles europeas desde hace muchísimo tiempo y en una proporción infinitamente mayor. (Por ejemplo, en las aceras barcelonesas hay 57.000, sobre un total de 150.000 árboles, es decir, casi 4 de cada 10). Y sus enemigos naturales, incluido el hombre, han tenido tiempo sobrado para ensañarse con él.
Y ahora la proporción de plátanos enfermos, socavados, cariados y peligrosos es ya tal en tantos sitios que ha llegado el momento de pagar muy caras las drásticas podas tradicionales, y de planificar inteligentemente, y con una visión a medio y largo plazo, qué se puede hacer para remediar en lo posible lo hecho, y para no seguir repitiéndolo.
He pedido a mi colaborador David Marín del Río que examine una muestra de plátanos del Parque de Málaga, situándose al pie del pobre desahuciado que está junto a la verde cabina del Recinto Musical y recorriendo esa fila hasta la Plaza de La Marina, y me cuenta lo siguiente:
-He contado 36, y me atrevo a considerar medianamente salvables unos 6. Los demás se reparten casi a partes iguales entre los que son un auténtico desastre y los que aparentemente están bien, hasta que se mira hacia la copa y se ve el peligro que representan. En 3 ó 4 troncos las setas producidas por los hongos devoradores de madera son perfectamente visibles. Jóvenes hay 7, la mayoría con las hojas enfermas, y uno con el tronco dañado.
¿Qué se puede hacer ante semejante panorama? Especularemos sobre ello el sábado próximo.
LA MANZANA PODRIDA
(22-10-2005)
Cuando alguien tiene sus brazos, manos y dedos sanos y fuertes, y alguna víscera fatal, le operan de ella, y a nadie se le ocurre cortarle lo que tiene bien; pero en bastantes ciudades se ven podas drásticas en árboles que se estaban desarrollando bien, y no en otros con grandes cavidades podridas y ramas peligrosas asentadas en falso, como en la foto.
Y al igual que en un canasto de manzanas hay que eliminar las podridas, por mucho que nos gusten las manzanas, en una ciudad conviene defender a los árboles sanos y ventajosos y eliminar los peligrosos, en legítima defensa y por mucho que amemos a los árboles.
Numerosas ciudades con bastantes plátanos de sombra que entrañan peligro para personas, vehículos, etc., realizan planes de sustitución gradual por otras especies, cuando no cabe ya tratamiento alguno. Pero no se trata de que el plátano sea el malo de la película, sino que abunda más desde hace mucho tiempo, sus ramas llegan a ser especialmente pesadas, y está más castigado que otros árboles que también cierran muy mal las heridas de poda.
Por ejemplo, en un estudio realizado por la Cátedra de Patología Forestal de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de Madrid, dentro del ‘Programa de actuaciones de fomento y mejora del arbolado urbano y periurbano para el incremento de la calidad ambiental de la ciudad', se estudiaron 2.071 árboles de 52 especies, y “quedaron peor” que el plátano la sófora del Japón, la falsa acacia, los chopos más cultivados y el olmo siberiano. Sus cuatro autores, al informar sobre cada árbol, reiteran frases como las siguientes: “Existe por tanto una clara relación directa entre podas mal ejecutadas y grados de pudrición existentes”, “deberá tenerse gran cuidado al realizar podas de ramas de cierta sección”, “las heridas de poda en la gran mayoría de casos son causa de importantes pudriciones de tronco y ramas estructurales”, etc.
En definitiva, los defensores de los árboles debemos volcarnos para que ese gran conjunto de copas verdes que constituyen el importantísimo patrimonio vegetal de cada ciudad, que tantas ventajas nos aporta a todos en cuanto a ornamentación, sombra, incremento de la humedad, purificación del aire y disminución de la contaminación atmosférica mediante la retención en su follaje de polutantes que de lo contrario ingeriríamos nosotros, efecto sedante gracias a la reducción de la dureza visual y psíquica del entorno urbano edificado y pavimentado, etc., se cuide lo mejor posible; pero eso incluye, desgraciadamente, el tener que usar el bisturí de vez en cuando con los elementos con claros balances negativos entre beneficios y peligros.
El cómo hacerlo exige un último artículo sabatino, para luego pasar a otros asuntos.
ACIERTOS Y DESAFÍOS DEL PASADO
(5-11-2005)
Para terminar estos artículos sobre el problema que plantean los plátanos de sombra en bastantes ciudades, en las que sustituyen los que presentan peligro de caídas de ramas pesadas, y los casi muertos o gravísimos, por árboles de otras especies, recalcaré dos conceptos ya comentados:
Primero: Profesionales y aficionados debemos sensibilizarnos mucho más respecto a las podas innecesarias que perjudican a una parte sana y vigorosa del patrimonio vegetal urbano, beneficiosísimo para el medio ambiente y la salud humana, y hemos de comprender que la eliminación de ramas o árboles que entrañen riesgos es razonable e imprescindible.
Y segundo: Conviene imitar a entidades tan destacadas en jardinería y arboricultura como el magnífico Jardín Botánico de Madrid y los ayuntamientos de ciudades tan bien ajardinadas como Niza y Barcelona, que han hecho sus estudios de peligrosidad arbórea y realizan juiciosas acciones al respecto, porque saben que sustituyendo ciertos árboles perfeccionan sus arboledas, aunque hay que esperar años para lograrlo, cosa obvia cuando se reemplazan grandes árboles viejos por otros cultivados en viveros.
Me queda por contestar la pregunta sobre si las jacarandas pueden ser o no los mejores árboles suplentes de los plátanos del Parque, y responderé que se podrían barajar otros, como almeces (que son los que usan en Niza y Barcelona), tipuanas, grevilleas, árboles de la llama, etc., cada cual con sus ventajas e inconvenientes, como todo en la vida; pero que no estamos ante una mera comparación de especies, sino ante un desafío mayor.
Nuestros antepasados acertaron al alternar plátanos de sombra y palmeras de Canarias (Phoenix canariensis), que formaron durante largo tiempo un conjunto armonioso y umbrío, hasta la poda de 1981. Pero dejaron solamente cinco metros, y a veces menos, entre cada plátano y cada palmera, con lo cual los malagueños de hoy recibimos ahora un desafío del pasado, pues entre cada dos copas de palmeras (no entre cada dos troncos) queda un hueco de solamente unos tres metros y pico. En consecuencia, o se plantan árboles suplentes más bajos que las copas de las palmeras, u otros de porte muy estrecho que lleguen a superarlas en altura (para lo cual necesitarán bastantes años), u otros con copas grandes y globosas, como las jacarandas o los almeces; pero dándoles durante muchos años adecuadas podas de formación para que no se ramifiquen hasta sobrepasar las copas de las palmeras.
Afortunadamente, el asunto está en manos de técnicos municipales experimentadísimos, y tengo entendido que también de especialistas foráneos en estudios de evaluación de riesgos de caída o fractura, diagnóstico del estado biomecánico y estructural de los árboles, etc.
ALTERNATIVAS A LOS PLÁTANOS
(17-12-2005)

Me tiran de la lengua insistentemente varios lectores más respecto al problema de la aconsejable sustitución de parte de los plátanos del Parque de Málaga, y para complacerlos aplazo el asunto que anuncié.
Y digo “parte” porque en los artículos que dediqué a tan conflictivo asunto dije ocho veces que hay que reemplazar los peligrosos, que tienen ramas gruesas y largas mal asentadas sobre zonas de madera con cavidades y/o podredumbres. Y comenté que el último coche que he visto con el techo hundido y los cristales rotos fue el 22 de julio, y que tengo entendido que han venido especialistas foráneos en la evaluación de riesgos potenciales.
Me preguntan especialmente sobre las mejores especies sustitutorias, y ya mencioné algunas; pero añadiendo que el verdadero desafío es el de los angostos intervalos de 3-3,5 y a veces 4 metros entre las copas de dos palmeras consecutivas. Y en ese estrecho hueco, o por encima, o por debajo, hay que encajar las futuras copas adultas de los árboles suplentes.
Si se apostase por los altos y amplios (A en el dibujo) podría tratarse de almeces (sin flores decorativas), jacarandas (con flores violáceas) o tipuanas (con flores amarillas); pero habría que irles cortando durante muchos años las ramas recién brotadas, para que abrieran sus copas por encima de las palmeras. Y de las 280 que en cuatro filas flanquean la calzada central del Parque, unas 240 tienen troncos con más de 8 metros de altura, y por tanto las cimas de sus copas a más de unos 11, y en bastantes casos 14, 16, 18, etc. ¡Largo camino para un árbol adquirido en vivero con 5 ó 6 metros como mucho!
La alternativa estrecha (E) estaría representada por las grevilleas y los árboles de la llama (Brachychiton acerifolius), con bellas floraciones de color naranja y rojo respectivamente; pero su ramaje requeriría poda de formación inicial y sempiternos recortes de puntas para no enmarañarse con las palmas contiguas.
Y los árboles B (de bajos), que dibujo con varias alturas, podrían ser naranjos, plumerias, árboles de las orquídeas, acacias de Constantinopla, árboles del amor, mimosas plateadas, chaparrones amarillos, etc. Quedarían bajo las palmeriles esferas verdes, adornarían mucho, estarían presentables bastante antes que los A y E, y añadirían su sombra a la de las palmeras.
Y he dicho esferas verdes porque cualquiera de esas posibles soluciones tendría que incluir el abandono de la costumbre de eliminar periódicamente la mitad de las palmas (y precisamente las que dan energía y alimento a la planta entera), pues de lo contrario nunca disfrutaremos de toda su sombra. Claro que para esperar eso hay que ser un optimista desbordante.
POLÉMICO JARDÍN ÍNTIMO
(4-2-2006)
Nuestros contertulios charlan sobre una de las polémicas que agitan la Málaga verde.
Julián: Os dije que hoy traería una carta de un señor llamado Luis Gaviño, que da gusto leerla por lo sensibilizado que está, y que opina sobre ese lío de si quitan o no los setos de cipreses que rodean los jardines de Pedro Luis Alonso...
Manolo: Aquí están sus cervecitas. ¿Qué jardines?
Eugenio: Los que están al pie de Puerta Oscura, junto al Ayuntamiento y al Parque, y están rodeados por setos con ventanas en forma de arcos, que se hacen allí buenas fotos de la Alcazaba y los naranjos...
Julián: Dice que en los años “cincuenta y sesenta eran de admirar por la buena labor de jardinería, con los arcos muy bien recortaditos, así como los setos interiores, y con sus patos y su jaula con pájaros, además de dar cobijo nocturno en sus bancos a las parejas de novios. Hoy, sin embargo, el seto que lo circunda ha quedado fuera del tiempo, encubre a un jardín pequeño pero bonito que no se deja ver por culpa de un muro que no entiendo cómo los responsables de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Málaga lo mantienen...”.
Raúl: ¿Qué muro?
David: Creo que se refiere a los setos, son como muros verdes.
Julián: Y concluye: “Es como si el parquecito estuviera gravado con una carga a perpetuidad. Echemos una mano a que el interior de ese jardín luzca todo su esplendor, pues, modestamente, creo que se lo merece”.
David: ¡Qué alegría da ver que hay personas que se preocupan por estas cosas¡ Con que fuésemos la mitad más uno Málaga parecería otra.
Eugenio: Tiene razón el amigo Gaviño, porque de los cuatro largos setos que rodean este acogedor y simpático jardín, el de junto al Ayuntamiento creo que lo quemaron unos gamberros, y se repuso pero todavía está esquelético, y los demás tienen tramos sanos y otros enfermos y envejecidos. Pero yo prefiero que esté tapado, e independizado del Parque, porque no tienen nada que ver ni en la época ni en el estilo, y porque gran parte de su encanto se debe a ese aspecto recoleto, aislante, sedante, íntimo...
Julián: Eso mismo defiende la Academia de Ciencias, según me contó su presidente, Alfredo Asensi, malagueño de pura cepa que considera que esos setos, una vez debidamente mejorados, resultan fundamentales por lo que tú acabas de decir, y que quienes proponen quitarlos para que desde el Parque se vean mejor la Alcazaba y Puerta Oscura deben fijarse en que la misma altura tienen los naranjos, y esa visibilidad no cambiaría. Y que su eliminación alteraría la memoria histórica de... (Continuará).
CIENTÍFICOS OPINAN SOBRE EL PARQUE
(11-2-2006)
Dos veteranos profesionales de la jardinería, Julián y Eugenio, siguen charlando en el bar con sus dueños y con los jóvenes David y Raúl, y el primero comenta que la Academia de Ciencias no está de acuerdo con que se arranquen los setos de cipreses de los Jardines de Pedro Luis Alonso, como propone el proyecto de rehabilitación del Parque.
Julián: Y además consideran que su eliminación alteraría la memoria histórica ligada a esa especie de “edificio vegetal” cuyo cerramiento verde, además de darle intimidad, deja claro que se entra en un recinto que no tiene nada que ver con el Parque. Pero mucho más importante que esos jardines es el propio Parque...
David: ¡Por supuesto, si es que no tienen comparación!
Julián: ... y por eso ahora, ante vuestra sorpresa, me saco de la manga, o mejor dicho de la cartera, el informe completo de la Academia, porque he visto a José Ángel Carrera, Alfredo Asensi y Leandro Olalla, que lo han hecho junto con otros diez o doce expertos, y me lo han dado, y no tiene desperdicio.
Raúl: ¿Y qué más dice?
David: ¿De qué va?
Julián: Bueno, de muchas cosas. Elogia bastantes aspectos y discrepa de otros; pero no es un trabajo para analizarlo tomando unas cervezas.
Eugenio: Desde luego, porque si vamos a hablar de las obras del Parque, que van a ser lo más discutido en Málaga durante meses, y que a mí me tienen preocupadísimo, alzo mi voz y clamo: ¡Manolo, por favor, un cubalibre intravenoso! Y ahora sigue.
Julián: Para abreviar, y si queréis os lleváis el informe y lo leéis despacio, el problema más follonero va a ser la eliminación de los plátanos de sombra.
Eugenio: ¡Qué gusto no ser yo el que tenga que decirles eso a los malagueños!
Julián: Hombre, yo estoy felicísimo por la misma razón. Otro aspecto polémico es el de los cambios que piensan hacer en el Recinto Musical Eduardo Ocón, sobre los cuales dice la Academia que el proyecto “no soluciona el problema fundamental”. Y otro el del pavimento de las dos aceras amplias, en cuyos pavimentos se proyecta crear fuertes contrastes de color alternando zonas blancas con otras negras, rojas, amarillas y grises, mientras que a los prestigiosos académicos, entre los que hay arquitectos muy importantes, les parece “más adecuado eliminar o minimizar estos elementos, suavizándose los contrastes en caso de mantenerse”.
Eugenio: A mí me interesa más lo que digan sobre los plátanos.
Julián: Pero yo tengo que irme, porque me van a dejar echar un vistazo al informe sobre la peligrosidad de los plátanos que han hecho unos especialistas catalanes, y eso no me lo pierdo. (Continuará).
EUTANASIA ARBÓREA
(18-2-2006)
Los jóvenes David y Raúl se ven de nuevo en el bar con los veteranos profesionales de la jardinería Eugenio y Julián, quien ha conseguido datos sobre los plátanos de sombra del Parque.
Julián: Me dejaron leer el informe del experto catalán Joan Martínez Sabaté, que ha venido con unos aparatos especiales y con su amplio bagaje de conocimientos sobre árboles problemáticos de muchos lugares. Tiene cincuenta folios, y tomé notas; pero como estábamos hablando del informe de la Academia de Malagueña de Ciencias sobre la rehabilitación del Parque en general, y te lo llevaste tú, David, conviene que nos cuentes lo que dice sobre este problema concreto, que nos tiene a todos los profesionales malacitanos preocupados y hasta... “aplatanados”.
David: En esencia dice que esta especie es bastante propensa a plagas de insectos y a enfermedades producidas por hongos, y las malas podas tradicionales han acelerado su pudrición, con lo que “un elevado por ciento (80%), fundamentalmente árboles viejos mal podados, presenta un gran deterioro. La situación es crítica para el árbol y peligrosa para el paseante”. Y concluyen que hay que “plantearse la sustitución de toda la población de plátanos”.
Eugenio: ¿Tanto? Yo he leído en SUR varias veces que hay que eliminar los peligrosos, pero no imaginaba que fuesen tantísimos. ¡Pues se va a montar un número...!
Raúl: Yo iba a pedir un cubata, pero en vista de esto: ¡Manolo, una tila!
David: ¡Mejor una ronda para todos! Invito yo.
Julián: Falta nos hará en los próximos meses, pero de momento me conformo con un rioja. Y voy con lo del estudio titulado ‘Evaluación del estado biomecánico y riesgo de fractura de los plátanos ...”
Raúl: ¡Toma ya!
David: ¡Eso suena tremendo!
Julián: ...que resumiré en pocas frases. Asegura que la mayoría de los troncos y de las ramas principales presentan un alto porcentaje de pudriciones internas, algunas que bajan varios metros por el interior del tronco. Y que todo eso “se muestra en forma de muerte recurrente”. Y razonan que en un paseo con tanta afluencia “no nos podemos permitir que la probabilidad de caídas aumente”.
Eugenio: Claro, ese peligro hay que atajarlo. Yo reclamo un puesto entre los mayores defensores de los árboles, y llevo demostrándolo muchos años; pero cuando están en juego vidas humanas, destrozos en vehículos, etc., me resigno a la eutanasia arbórea.
Julián: Es que no hay más remedio. A ninguno nos va a gustar el espectáculo; pero es que he apuntado bastantes frases que dicen que estos árboles centenarios tienen unos índices de vitalidad entre bajos y muy bajos, que en general tienen pocas capacidades de recuperación y, por tanto, bajas expectativas de futuro, y que... (Continuará)..
LA POLÉMICA ESTÁ SERVIDA
(25-2-2006)
Los maduros profesionales Eugenio y Julián, y los jóvenes David y Raúl, comentan el informe catalán sobre la peligrosidad de los plátanos del Parque, y especulan sobre los sustitutos, cuando reaparece Diana.
Julián:... y el informe dice que tienen unos índices de vitalidad entre bajos y muy bajos, que en general tienen pocas capacidades de recuperación y, por tanto, bajas expectativas de futuro, y que el riesgo actual de caídas de ramas es bajo, pero se prevé un aumento. Y además de las podas abusivas y las consiguientes pudriciones causadas por hongos padecen ataques de termitas, que influyen mucho en la falta de resistencia de la madera.
Eugenio: ¡No se privan de nada, los pobres! Luego no hay más remedio que sustituirlos por otros árboles, y hablando con amigos del gremio he detectado dos tendencias. Unos votamos por los almeces , porque son tan grandotes como los plátanos, y al cabo de bastantes años acabarían situando sus copas por encima de las palmeras, y además son autóctonos de la zona mediterránea. Y otros prefieren obtener sombra y decoración en un plazo breve, mediante árboles con floración atractiva que permanezcan bajo las copas de las palmeras.
Diana: ¡Hola a todos! ¡Qué agradable sorpresa! Me alegro de encontrar aquí por segunda vez a tan parlanchines jardinófilos. Manolo, mi cafelito, por favor.
Raúl: ¡A mí sí que me alegra la tan esperada reaparición en escena de la `top model' de la abogacía malacitana! Aunque nuestro amor sea imposible, dada mi fobia a las jacarandas y su afición por ellas. Y Manolo, nada de cafelito: tráele ambrosía, que era lo que tomaban hacia esta hora en el Olimpo.
Diana: Y para él un termómetro, que parece que tiene fiebre alta. ¿O siempre es así?
Eugenio: El que le conoce es David.
David: Es así solamente con las chicas de cinco estrellas. Y hablando de cinco estrellas, de esas dos tendencias me atrae muchísimo la posibilidad de usar árboles tan decorativos como el árbol del amor o la albizia, con floraciones rojizas, una en primavera y otra en verano, de las que he hecho fotos por Málaga que da gusto verlas.
Diana: A mí los árboles del amor me encantan, pero delante de este loco peligroso no me atrevo ni a mentarlos.
David: Desde luego, son una maravilla en primavera.
Diana: ¿Pero las albizias cómo son?
David: El follaje recuerda al de tus admiradas jacarandas, y las flores parecen plumeritos rosados o rojos muy elegantes.
Julián: Habría que utilizar la variedad roja, alternándola con los árboles del amor, y disfrutaríamos de la floración primaveral de ellos, y en los meses cálidos de otro buen periodo colorista gracias a las albizias. Y otra ventaja... (Continuará).
ATRACTIVA COMBINACIÓN DE ÁRBOLES
(4-3-2006)
Julián y David defienden entusiásticamente una alternancia de árboles del amor y albizias para intercalarlos entre las palmeras de los dos largos paseos del Parque, e informan a Diana de cómo son las albizias.
David: El follaje recuerda al de tus admiradas jacarandas, y las flores parecen plumeritos rosados o rojos muy elegantes.
Julián: Habría que utilizar la variedad roja, alternándola con los árboles del amor, y disfrutaríamos de la floración primaveral de ellos, y en los meses cálidos de otro buen periodo colorista gracias a las albizias. Y otra ventaja…
Diana: Yo no soy nada entendida, como sabéis, y solamente sé lo que me gusta o no me gusta, como la inmensa mayoría de los malagueños; pero estoy segura de que nos puede ilusionar muchísimo más a casi todos ese nuevo enfoque tan decorativo, con dos épocas de distintas floraciones rojas a poca altura, durante varios meses al año. ¡Resulta la mar de apetecible!
Julián: Y otra ventaja sería que esos dos árboles lucirían muchos años antes que los almeces, cosa importantísima para el público en general.
Eugenio: En eso os doy la razón, porque los del gremio estamos acostumbrados a esperar años y años, e incluso nos gusta ver cómo van creciendo los árboles poco a poco; pero los aficionados quieren obtener el valor ornamental lo antes posible, y basta ver cómo se espabilan los viveristas para ofrecer buenos ejemplares, incluso ya florecidos.
Julián: Claro que cualquier árbol nuevo traído de un vivero será muy bajo comparado con los actuales plátanos centenarios; pero tú y yo sabemos perfectamente que si plantamos en un jardín un árbol del amor, una albizia y un almez, los dos primeros decorarán muchos años antes. Con ello, los malagueños de cualquier edad podríamos disfrutar de su sombra y sus flores, mientras que con los almeces, aunque cupieran, que no cabrán, solamente los veréis hermosotes los jóvenes como vosotros. Y acabo de enterarme de un dato que los hace más problemáticos todavía.
Diana: ¿Cuál?
Julián: Que, según he oído, van a sustituir el actual pavimento de las dos amplias aceras por otro mayoritariamente de piedra caliza blanca porosa, y los almeces lo llenarían de frutitos que lo mancharían mucho, añadiendo eso a cada dátil que caiga, cada goterón de aceite que suelte cualquier máquina, cada chicle que deje caer un niño… Pero, volviendo a las dos alternativas arbóreas, el asunto es tan polémico que Eugenio y yo, quizás por primera vez en la vida, disentimos, lo cual me hace mucha ilusión, porque casi siempre coincidimos, y es mucho más estimulante entrechocar las ideas, a ver si así surge la chispa... ¡La luz!
Eugenio: ¡Vaya, ya se lanza! Os apuesto… (Continuará).
UN ELEFANTE EN EL PASILLO
(11-3-2006)
Julián y Eugenio disienten respecto a los árboles a elegir para el Parque, y David aporta una foto y datos decisivos en favor de los árboles del amor y las albizias.
Julián: … quizás por primera vez en la vida, disentimos, lo cual me hace mucha ilusión, porque casi siempre coincidimos, y es mucho más estimulante entrechocar las ideas, a ver si así surge la chispa... ¡La luz!
Eugenio: ¡Vaya, ya se lanza! Os apuesto la siguiente ronda a que dentro de diez segundos citará a Machado.
Julián: Me lo has puesto en bandeja: “¿Tú verdad? No. La verdad. Vamos a buscarla juntos. La tuya, guárdatela”. Hasta me emociono al decirlo. ¡Es que es una de las mejores frases de la literatura del mundo mundial!
Raúl: La cuarta.
David: ¿Qué quieres decir? Señores: le conozco, y se avecina una parida.
Raúl: Ni hablar. Ofrezco el fruto de profundas meditaciones. Las frases más famosas de toda la literatura son, indudablemente, tres: “En el principio Dios creó el cielo y la tierra”, “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme” y “¡Abuelita, qué dientes tan largos tienes!”. Luego la de Machado, como mucho, es la cuarta.
Julián: Muy agudo. Y puestos a buscarla juntos ¿qué tal si yo proclamo, Eugenio, que siempre me han gustado los almeces, y tú reconoces que gustan cuando alcanzan alturas iguales o superiores a las palmeras del Parque (que sería la principal razón para elegirlos), y copas con diez, quince o veinte metros de ancho, y que tratar de incrustarlas en los huecos de tres a cuatro metros que quedan entre las copas de cada dos palmeras sería como intentar meter un elefante en el pasillo?
David: Antes de que se batan en duelo ayudaré a Machado con esta foto y unos datos objetivos. En el paseo de la Farola , ante la Delegación de Defensa, hay un buen almez que mide unos trece metros de altura y nueve o diez de anchura de copa, luego representa muy bien cómo desearían Eugenio y sus huestes que llegasen a ser los almeces, si fuesen los elegidos. Y para demostrar que o habría que podarlos en plan salvaje, con lo que perderían todo su valor ornamental, o engullirían totalmente a las palmeras, enmarañando con ellas sus ramajes de forma que no lucirían ni unos ni otras, he intercalado en la foto de dos palmeras del Parque dicho almez. Además, he medido las alturas de las copas de bastantes palmeras, y la gran mayoría están situadas entre unos seis y unos veintitrés metros, luego los almeces pasarían gran parte de su vida compitiendo con ellas y formando una maraña tremenda.
Julián: ¡Luego no tendría sentido! (Continuará).
LAS FLORIDAS PÉRGOLAS-RÉCORD
(18-3-2006)

Los veteranos profesionales de la jardinería Julián y Eugenio comentan una original y sugerente idea que sería estupenda para el Parque de Málaga.
Julián: Vengo entusiasmado, porque he estado charlando sobre la rehabilitación del Parque con Francisco Ruz, el mejor técnico en Jardinería de Málaga…
Eugenio: …ya lo creo, Paco Ruz, del Jardín de La Concepción , si le conozco mucho…
Julián: …y ha tenido una idea estupenda, y me ha mandado por email esta perspectiva hecha con el ordenador, que he impreso en blanco y negro para traértela.
Eugenio: ¡Ah, qué gozada, si son unas pérgolas larguísimas con trepadoras!
Julián: Una a cada lado de la calzada central, claro. Aquí lucen mucho menos que en colores, pero se ve la idea, que es fantástica, porque a los malagueños les entusiasmaría que el Parque se enriqueciese, aprovechando su rehabilitación, con algo ilusionante, atractivo y novedoso, al igual que hace un siglo se ilusionaron sus antepasados con esas alineaciones de plátanos y palmeras alternándose.
Eugenio: Y lo bueno es haber pensado que las filas de árboles no son la única forma de dar sombra y decoración, pues también pueden lograrse mediante pérgolas con trepadoras de floración ornamental.
Julián: Y como se trataría de dos pérgolas con unos 650 metros de longitud cada una, y con glicinias, bignonias rosas y pirostegias combinadas para completar muchos meses de floraciones, el conjunto sería una maravilla como no la hay en casi ningún sitio.
Eugenio: Serían unas auténticas pérgolas-récord, porque yo medí a pasos las del Jardín Botánico de Madrid, y cada uno de sus tramos rectos mide unos 70 metros . Y la famosísima del Fairchild Tropical Garden, de Miami, con su espectacular colección de trepadoras, mide unos 170, como la cuarta parte de las de Paco.
Julián: Pues imagínate el impactazo que supondrían, tan largas y con flores turnándose todo el año.
Eugenio: Sí, porque las pirostegias llevan todo el invierno con sus flores anaranjadas y brillantes en Gabriel y Galán, Luis Taboada, etc., y siguen preciosas.
Julián: Y esas pérgolas no serían continuas, debido a los kioscos y demás, y porque producirían un efecto túnel quizás agobiante, luego estarían formadas por módulos ubicados en un intervalo sí y uno no entre palmera y palmera, y en los otros irían los árboles del amor y/o albizias de reemplazo, y se verían las copas de las palmeras y el cielo. Y por efecto de la perspectiva tendrían toda la apariencia de la gran longitud, sin el inconveniente del agobio.
Eugenio: Pues se convertirían en unos de los elementos más atractivos del Parque, ¿eh?
Julián: Se harían famosas y vendría gente a verlas, como vienen tantos a ver las glicinias del cenador de La Concepción. ¡Sería fenomenal! (Continuará).
PREOCUPADOS POR EL PARQUE
(25-3-2006)
Los maduros profesionales de la jardinería Eugenio y Julián comentan las obras del Parque de Málaga con esperanza y preocupación.
Eugenio: Yo me alegro mucho de que, ¡por fin!, se ocupen a fondo de esta fantástica joya que es el Parque, al que tan poca importancia dan muchos malagueños, que pasan por allí sin saber siquiera la cantidad de ejemplares importantes que hay, que merecen ser cuidados y protegidos de plagas y enfermedades, para que no pase lo mismo que con los plátanos.
Julián: A eso precisamente se deben mis preocupaciones, pues al eliminar los plátanos de sombra nuestra gran esperanza son las altas palmeras canarias con las cuales se intercalaban. Y hay que volcarse con ellas, regándolas, abonándolas, limitándose a cortarles las hojas secas y ni una sola más, y haciendo todo lo posible para que no se les venga encima la plaga del picudo rojo, que ya está, desgraciadamente, en Almuñécar, Salobreña, Nerja, Frigiliana, Torrox y Vélez por un lado, y en Benalmádena, Marbella y Estepona por el otro, según me han dicho.
Eugenio: ¡Madre mía! O sea, que las palmeras de la capital son grupo de riesgo, y a las que más atacan el maldito escarabajo y sus larvas son precisamente a las canarias, y en segundo lugar las datileras.
Julián: Por eso me estremecí al enterarme de que en el muelle pegado al Parque, donde van a quitar el silo y los tinglados, piensan plantar 650 datileras y 75 washingtonias, creo recordar, cuando los expertos en sanidad vegetal que llevan la lucha contra la plaga recomiendan a los ayuntamientos y demás organismos públicos, empresas de jardinería, viveros y particulares de las zonas afectadas que no planten palmeras canarias ni datileras, y cito casi literalmente.
Eugenio: ¡Me dejas de piedra! Sabía que el asunto era serio, pero no que tanto. Es que, claro, las palmeras recién transplantadas son mucho más sensibles a los ataques de hongos e insectos, y como para favorecer el arraigo se les cortan tantas palmas, y el escarabajo ataca sobre todo por cortes y grietas... ¡menudo peligro!
Julián: Y los especialistas añaden que la época conveniente para transplantar palmeras altas, que son los meses cálidos, es justo la de mayor actividad del picudo, y por tanto la de mayor probabilidad de contagio.
Eugenio: Pues me parece que en vez de dedicarnos a llorar a los plátanos perdidos, que estaban mayoritariamente hechos una pena debido a las podas erróneas, los hongos y las termitas, más nos valdría mirar al futuro y esmerarnos todos en defender la magnífica colección de palmeras del Parque, que como les traigan ahora unas nuevas vecinas que puedan contagiarles la plaga, estamos perdidos. Y es que el dichoso bicho... (Continuará).
PELIGROSO PALMERAL
(1-4-2006)
Los experimentados jardinistas Eugenio y Julián siguen comentando el gran peligro que supondría para el Parque de Málaga la plantación de un palmeral en el muelle contiguo, debido a la gravísima plaga del picudo rojo.
Eugenio: ...más nos valdría mirar al futuro y esmerarnos todos en defender la magnífica colección de palmeras del Parque, que como les traigan ahora unas nuevas vecinas que puedan contagiarles la plaga, estamos perdidos. Porque el dichoso bicho vuela que se las pela, y sus larvas devoran los cogollos de las palmeras canarias y las datileras insaciablemente, y las matan, claro.
Julián: He telefoneado a Sevilla a Francisco Limón, a Cayetano Garijo aquí en Málaga, a Gregoria Aranda al Rincón de la Victoria , y a Jesús Peña, que es el técnico, o más bien el héroe, que tiene que volar casi más que la plaga persiguiéndola por toda la costa, y me han confirmado que ya han muerto bastantes desde Motril hasta el Rincón, y en Nueva Andalucía, San Pedro y Estepona. Y Jesús acaba de detectar el primer caso en Torremolinos. Todo ello en las dos especies de que hablamos; pero en Huelva se han dado ya los primeros casos en washingtonias.
Eugenio: ¡Qué espanto! Y esas tres especies completan más del noventa por ciento del palmeral malagueño, tan monótono él, y solo en el Parque habrá como seiscientas, muchas de ellas estupendas. Luego plantar en el muelle de al lado 650 datileras y 75 washingtonias sería tan arriesgado como instalar muchas aves de por ahí junto a un parque ornitológico. Porque este escarabajo asiático, el curculiónido ferruginoso como también le llaman, decidió hace unos años venirse como inmigrante, con la esperanza de encontrar una vida mejor y unas palmeras más suculentas, y durante unos diez años lo han mantenido a raya las diferentes administraciones implicadas en su control; pero ahora ya está desmarchado.
Julián: Hace ya años me comentó un amigo alemán que vive en Frigiliana que se le había puesto fea una palmera grande y habían ido unos señores de Sanidad Vegetal de la Junta , que actuaron eficazmente y la cortaron y destruyeron, sin ningún coste para él, porque ya no tenía remedio y lo importante era impedir que los insectos se pasasen a otra.
Eugenio: ¡Qué pena, con la de años que cuesta criarlas, y que después se pierdan sin poder hacer nada para salvarlas! Me han contado que algunas personas estaban tan encariñadas que lloraban al verlas desmigajar hasta tener la seguridad de que no quedaba dentro ni una larva viva.
Julián: Mira, he hecho esta foto del muelle donde iría ese supuesto palmeral para que se vea lo peligrosamente cerca que estaría del Parque.
FEOS TOCONES Y BELLAS FLORES
(8-4-2006)
Varios lectores me piden que aclare el incomprensible pie de la foto del artículo anterior, y respondo que como la expliqué en los últimos renglones yo no le puse ningún pie. Y también me sugieren que ahora que ya han eliminado los plátanos de sombra del Parque complete mis opiniones expresadas en varios artículos sabatinos (que pueden verse en www.jacanizo.com con fotos en color).
En unas siete u ocho ocasiones dije en ellos que no había más remedio que arrancar los plátanos peligrosos para los transeúntes y sus bienes importantes, pues cuando he visto un coche aplastado me he estremecido al pensar que podría haber estado dentro o al lado el conductor, e incluso toda la familia, y por tanto considero justificado y hasta exigible que los responsables de la seguridad de los transeúntes eliminen esos riesgos, como se haría con una fachada, cornisa, marquesina o baranda amenazadora.
Es preciso saber que en bastantes ciudades están sustituyendo los plátanos enfermos y peligrosos por otros árboles distintos y preferibles, o bien sometiéndolos a tremendas podas de seguridad, en general contraproducentes, como se demostró en nuestro Parque hace veinticinco años, con las consecuencias que ahora estamos pagando caro.
La noticia más reciente sobre podas tajantes me la ha suministrado Jerónimo Molina, acompañada con fotos de ocho monumentales platanazos que acompañan a la famosa Fuente del Rey, en Priego de Córdoba, de uno de los cuales cayó una gruesa rama horas antes de un “botellón” que, gracias a ese adelanto, no derivó en entierro colectivo.
Y la visión de los cortes dados a ras de suelo a los de nuestro Parque ha demostrado que muchos estaban huecos y podridos hasta ese nivel e incluso más abajo, luego eran todavía más peligrosos de lo que su aspecto exterior manifestaba. Ya cité los informes de la Academia Malagueña de Ciencias y del experto catalán en riesgos arbóreos Joan Martínez Sabaté, que recalcaban la peligrosidad de muchos, sobradamente confirmada ahora por numerosos tocones, como el de la foto.
En cuanto a los no peligrosos, rogué encarecidamente que se transplantasen a otro lugar de la ciudad, y acabo de ver en su nuevo destino unos cuantos de los de aspecto más joven y sano.
Para consolarnos un poco después de esa tan desagradable como inevitable operación de eutanasia arbórea recomiendo paladear las últimas flores de glicinias, al alcance de vista y olfato en Venezuela 8 y en la esquina del Paseo del Limonar con San Vicente de Paúl, el precioso árbol de las orquídeas (Bauhinia variegata) del inicio del Paseo Miramar y sus hermanos de junto al Puente de las Américas y de la calle San Juan Bosco, y el dadivoso azahar que perfuma a tantísimos naranjos.
OPINIÓN Y ESTUPEFACCIÓN
(29-4-2006)
De vez en cuando oímos o leemos alguna opinión que nos produce estupefacción, y eso me ha ocurrido con una carta al director de SUR, que comento con la mayor cordialidad hacia el remitente y simplemente para aportar datos complementarios.
En ella se leía que los plátanos de sombra del Parque de Málaga han sido arrancados “so pretexto de que estaban enfermos y los han reemplazado por palmeras”, y que “si hay algunos árboles enfermos se procura curarlos o se reemplazan por otros”.
Al no tener yo ninguna relación con las obras del Parque puedo comentar esas frases con objetividad, limitándome a hacer constar que estaban mucho más enfermos y peligrosos todavía de lo que demostraban por fuera antes de que los cortasen; que al igual que hay personas incurables también hay árboles imposibles de sanar; y que nadie los ha reemplazado por palmeras, puesto que ellas llevaban ya un siglo alternando con ellos cada cinco metros a lo largo de las cuatro filas.
A quienes se hayan quedado inquietos respecto a una posible curación les sugiero que entren en la carretera de Churriana y los Alhaurines, pasen ante la gasolinera de BP y lleguen hasta la siguiente raqueta de tráfico. A su izquierda, entre un establecimiento de bricolaje y un viverito, encontrarán el cementerio de los plátanos. Es un espectáculo casi apocalíptico, debido a los grandes troncos enfermísimos, con múltiples cavidades y pudriciones causadas por hongos devoradores de la madera, que en bastantes árboles habían bajado hasta el suelo e incluso más, como mostraban sus tocones; y para colmo con ataques de termitas.
Estremece pensar que tantísimos miles de transeúntes hayamos paseado tranquilamente junto a ellos, pese a que su exterior mostraba muchas oquedades putrefactas, frecuentemente con pesadísimas ramas asentadas en falso sobre ellas, algunas de las cuales han aplastado vehículos.
Otro día leí en SUR un artículo muy atractivo sobre el palmito español (Chamaerops humilis), que evocaba recuerdos de infancia del autor en la Serranía de Ronda, cuando con otros chavales comía sus frutos (de aspecto parecido a las uvas) y sus palmitos.
En español llamamos palmito tanto al cogollo o yema apical de las dos mil y pico especies de palmeras que hay en el mundo, como a esa baja con varios tronquitos, y austera en el consumo de agua, que es la única especie autóctona de la familia palmáceas que tenemos en España.
Luego lo que comían esos niños era el palmito del palmito, y el único y minúsculo error de tan agradable artículo consistía en decir que era la raíz, cuando el cogollo está en el extremo opuesto, lo cual no empaña el texto; pero lo aprovecho para completar su información.
REFLEXIONES SOBRE EL PARQUE
(27-5-2006)
He dedicado a la remodelación del Parque y la eliminación de sus plátanos de sombra diecisiete artículos de esta serie sabatina, incluidos en www.jacanizo.com junto a un impactante reportaje fotográfico sobre el peligroso deterioro de esos árboles, y me ilusionaba dedicar los próximos a otros espléndidamente florecidos ahora.
Pero como también están floreciendo las opiniones bienintencionadas e idealistas pero sin base científica y sin procurarse antes información seria y veraz, que pueden confundir al personal no especializado, quizás convenga seguir aportando reflexiones técnicas, serenas y objetivas, por parte de quienes llevamos toda la vida cuidando y defendiendo a los árboles; pero sabemos que a veces no queda más remedio que arrancarlos y sustituirlos por otros que cubran con salud, vigor y belleza una nueva etapa, porque están graves, no tienen cura posible, pueden contagiar a los de alrededor, resultan peligrosos por las caídas de ramas, y conviene sustituirlos cuanto antes por otros con un futuro próspero y sostenible.
Esto es lo que ha pasado en el Parque, y al arreciar también en otras ciudades las polémicas respecto a casos diversos, quiero dejar claro que pese a llevar cuarenta y tantos años en esto no puedo opinar nunca sin antes examinar directamente los árboles o leer el diagnóstico de un especialista serio y experimentado.
Y ahora lo que nos debe unir a todos es el saber que hace cien años y veinticinco años se cometieron en nuestro Parque sendos errores de los que debemos aprender para no caer en otros que perjudiquen a esta joya de todos los malagueños, cuyo actual proyecto estrella a nadie que ame a Málaga le puede interesar que se estrelle.
Para ello reflexionaremos algunos sábados sobre lo siguiente:
¿Ha sido inevitable y juiciosa la eliminación de las cuatro filas de plátanos?
¿Qué futuro tienen las cuatro filas de palmeras canarias que intercalaron con ellos muy apretadamente hace un siglo?
¿Qué árboles convendrá plantar sabiendo que entre dos copas consecutivas de palmeras queda un hueco de solo unos cuatro metros, y que los autobuses (algunos de dos pisos) circularán a menos de tres metros de los troncos de los arbolitos suplentes?
¿Convendría tener en cuenta que en jardinería se obtiene sombra, ornamentación y bellas floraciones no solo con árboles sino también mediante pérgolas con trepadoras?
¿Resulta aconsejable evitar la plantación de palmeras en las inmediaciones para proteger de posibles contagios de plagas y enfermedades a esas cuatro filas que son ahora nuestra principal esperanza?
¿Tras perder esos cortavientos que eran el silo y los tinglados del puerto convendrá crear otros?
¿Cómo evolucionarán la salud y las caídas de ramas de los plátanos del Paseo de Los Curas a los que resguardaban algo del levante dichos edificios?
EL PARQUE TENÍA CÁNCER
(3-6-2006)
La remodelación del Parque despierta cada vez más interés, y el viernes 26 apareció en SUR un artículo de Teodoro León Gross, que estuvo “sembrado”, que es lo mejor que puede ocurrir hablando de árboles y jardines. Y tenía muchísima razón (salvo en los renglones en que me elogió), pues a unas cuantas frases dignas de subrayar-sonreír-pensar-guardar añadió la clarividencia de recalcar que “el problema del Parque no es la desaparición de esos plátanos que comenzaron a morir hace veinticinco años con una tala salvaje. Ahora se trata del futuro de ese paseo que en verano arderá bajo la solana. Y el debate no parece claro”.
Tras aportar razonamientos, que tanta falta hacen, calificó de sugerente la posible creación de pérgolas con trepadoras para obtener pronto sombra y decoración, propuesta de Francisco Ruz que puede verse en www.jacanizo.com ilustrada en color, y que apoyo plenamente tras haberla madurado juntos pateándonos las dos amplias aceras del Parque, objeto de preocupaciones y quizás de insolaciones.
Pero en mi artículo anterior planteé siete preguntas y anuncié que iría comentándolas, y la primera es: ¿Ha sido inevitable y juiciosa la eliminación de las cuatro filas de plátanos de sombra?, luego debo dejar para otro sábado el seguir informando sobre tan esperanzadoras pérgolas.
Dado que cualquier persona con células cancerosas ruega que se las eliminen inmediatamente, estoy convencido de que si entrevistásemos al Parque se mostraría contentísimo de que le hayan extirpado esos elementos “cancerosos”, para disfrutar de un buen transplante de árboles jóvenes, sanos y con futuro.
Y puesto que cualquiera que hace obras en casa aplica la conocida Ley del Poyaque, y decide que “po-ya-que” levantamos todos los suelos y cambiamos los saneamientos vamos a aprovechar para hacer también esto y lo otro, porque yo ni loco me vuelvo a meter en obras dentro de pocos años, supongo que al abordar las obras del Parque sus responsables han aplicado dicha ley, mientras que otros quizás les habrían cedido generosamente el embolado a una futura corporación, con grave perjuicio para la ciudad, porque tratándose de árboles peligrosos e incurables, cuanto antes mejor.
Y lo dice un veterano defensor entusiástico que disfruta cuando articulistas, ecologistas y amantes de los árboles en general defienden los que ven amenazados, pues milito en sus filas desde hace cuarenta y tantos años, y me alegro muchísimo cuando se logra salvar árboles sanos y valiosos en cualquier lugar del mundo.
Pero los médicos, veterinarios y profesionales de la agricultura, los montes y la jardinería sabemos que hay enfermos incurables, y que una sensata gestión del patrimonio arbóreo exige reemplazarlos por una nueva arboleda sana y sostenible, ¡ya! (Seguiremos reflexionando).
DETECTIVES DEL PARQUE
(10-6-2006)
La polémica sobre la eliminación de los plátanos de sombra del Parque continúa, y se oyen y leen críticas tan exentas de base técnica y de deseos de informarse previamente, que invito a mis lectores a hacer de detectives para buscar pistas y pruebas objetivas e interesantes que nos aportarán ideas claras.
Lo primero que hacen los detectives es examinar los cadáveres, ¿no?, luego iniciamos nuestras pesquisas imitándolos, pues quienes ignoran que padecían una enfermedad y dos plagas tremendas e incurables, ¿cómo pueden opinar? Sería como si criticásemos a un cirujano por haber extirpado un determinado órgano sin tener nosotros ni idea de medicina ni de lo mal que estaba el paciente.
Ya dije dónde están, pero debo repetirlo. Yen do desde el aeropuerto hacia Churriana dejamos a nuestra derecha una gasolinera, llegamos a un semáforo, giramos hacia la izquierda por la contigua raqueta de tráfico, y junto al cartelón de un vivero recorremos minuciosamente los troncos tumbados.
Proliferan las tremendas y ennegrecidas cavidades podridas por los hongos devoradores de madera, y mirando atentamente distinguimos también las perforaciones de las termitas y las galerías sinuosas hechas por las larvas de los escarabajos llamados barrenillos, justo en la zona del movimiento de la savia. Acabamos de pillar a tres asesinos implacables y con notorios antecedentes penales. El primero ha provocado la sustitución de plátanos en numerosas ciudades, el segundo destruye árboles, vigas y puertas de madera, y el tercero ha diezmado los pinares que rodean la capital, los de las Chapas de Marbella, etc.
Solamente puede creer que tenían cura quien no los haya visto aquí ni se haya fijado en ellos cuando estaban en pie. Una vez cortados casi a ras del suelo sí examinaron los cortes algunas personas que, al verlos sanos, supusieron erróneamente que también lo estaban enteramente esos árboles. Pero un buen detective no se deja despistar por meros indicios.
Las esporas o “semillas” de estos hongos patógenos germinaron en los amplios cortes de poda perpetrados a muy diversas alturas, y sus hifas o filamentos han ido bajando paulatinamente, destruyendo la madera. Un corte a ras de tierra con huecos y podredumbre demuestra que el hongo “aterrizó” ya y el árbol estaba más desahuciado todavía de lo que parecía exteriormente; pero si el corte está limpio puede ser que la pudrición interior esté a cierta altura y haga que ciertas ramas sean muy peligrosas.
En www.jacanizo.com hay fotos de los ataques de esos tres asesinos, y de tocones con huecos podridos.
Para ver cosas más bonitas buscaremos los próximos sábados buenos ejemplares de almeces, árboles del amor y albizias, especies candidatas a suplentes, para analizar sus pros y contras y madurar nuestro voto en estas arbóreas elecciones.
CANDIDATO INADECUADO
(17-6-2006)
Los detectives del Parque investigaremos a los árboles candidatos a sustituir a los plátanos eliminados, empezando por el almez o almecino (Celtis australis). Ante la Delegación de Defensa, Paseo de La Farola , 11, hay un ejemplar del que publiqué un montaje incrustándolo entre dos palmeras del Parque para demostrar que sus copas se enmarañarían, y no se apreciaría la belleza de él ni de ellas, error impropio de los buenos paisajistas. (Ver en www.jacanizo.com ).
En Niza han arrancado centenares de plátanos enfermos para reemplazarlos por almeces; pero había solo plátanos, y los suplentes pueden plantarse con el amplio intervalo imprescindible, mientras que aquí solo hay cinco metros hasta cada palmera.
El almez farolero mide nueve u once metros de diámetro de copa (según en qué dirección); pero desea llegar a ser como sus hermanos mayores. Los de El Retiro de Churriana, podados hace años, miden unos quince, el de La Concepción unos veinticinco, el del Museo del Prado unos veintidós, y la Royal Horticultural Society inglesa da como medida orientativa veintidós.
Entre cada dos copas de palmeras quedan solamente unos cuatro metros, luego los almeces no cabrían, problema que no plantearon los plátanos porque hace un siglo los compraron más altos que las palmeras y siempre sobresalieron, pero ahora ellas son mucho más altas que los almecitos, que llegarían con unos cinco metros.
Habría que ir mutilando todas sus ramas durante décadas para que pudieran deslizarse por tan estrechos huecos, y después desplegarse por encima, y ellas miden entre unos ocho y unos veintitrés metros, ¡largo camino para unos arbolillos!
Y puesto que la drástica poda de los plátanos hace veinticinco años la pagaremos cara en dinero y en tiempo de espera, no parece juicioso ni noble obligar a nuestros descendientes a repetirla con los sustitutos, infectándolos con hongos patógenos como a los recién arrancados.
Además, el almez carece de floración ornamental, y cuando planten unos palos de cinco metros muchos malagueños añorarán aquellos plátanos podridos pero grandotes, y agradecerían que se eligieran árboles más ilusionantes y esperanzadores gracias a sus floraciones atractivas, como los que examinaremos los próximos sábados.
Y doscientos cuarenta almeces producirían millones de frutitos (almecinas) que ensuciarían el futuro pavimento de caliza blanca porosa, molestarían al pisarlos, y atraerían abejas, y a multitudinarios pájaros que ducharían a ciudadanos, pavimentos, bancos, kioscos y autobuses con cierta sustancia muy poco apetecible, como ocurre en la Delegación de Defensa, donde se defienden con pistolas de agua a presión; pero su murete de piedra blanca demuestra que no es fácil. Así estarían las aceras del Parque.
Demasiados inconvenientes para un candidato; pero ¿y lo que disfrutarían los niños disparando las semillas con un canuto sobre los inadvertidos transeúntes?
ELECCIONES ARBÓREAS
(24-6-2006)
Las diversas opiniones sobre los árboles preferibles para reemplazar a los plátanos del Parque despiertan mucho interés, pues la elección tendrá consecuencias para varias generaciones de malagueños, que pasearán más o menos a gusto según lo que se plante.
Pero en estos artículos ofrezco más datos, hechos, medidas e informaciones que opiniones, ya que lo importante no es mi gusto ni mi opinión personal, sino que entre todos logremos conocer mejor las ventajas e inconvenientes de cada candidato.
El almez o almecino fue propuesto después de descartar a la jacaranda porque su bellísima floración, que habría convertido al Parque en un espectáculo mágico, no les basta a algunos para perdonarle que deje caer al suelo sus fascinantes flores.
Y se sugirió plantar almeces, pese a que de ellos no caerán bellas flores azul-violáceas sino marronáceos excrementos lanzados por zorzales o tordos saboreadores de sus abundantísimos frutitos, que también gustan a las avispas (otra prueba en contra), como conté tras informarme mediante un experimentado jardinero que cuida desde hace diecisiete años a varios grandes almeces.
Un joven aficionado me comentó: “No comprendo que desechen la jacaranda por eso y prefieran al almez. ¿No es mucho mejor que nos caigan del cielo flores y no lo otro?”.
Y una señora que jugaba de niña bajo un almez me comentó lo latoso que era pisar las almecinas y sus semillas, y añadió: “Me gusta porque es un árbol noblote y austerote, aunque un poco sosaino; pero también me gustan mucho Las Meninas, y jamás se me ocurriría intentar incrustarlas en mi cuarto de estar”.
Buscamos nuevas pistas en El Palo, y en el Carril de la Pimienta o calle Marcos Zapata nos metemos por la Travesía de ídem para ver en su número 12 un árbol del amor (Cercis siliquastrum) de copa estupendamente formada y muy umbrosa, que ahora no ofrece su preciosa floración primaveral, claro.
Sería un buen candidato si se decidiera perspicazmente renunciar a árboles grandotes que tardarán décadas en lucir y se darán bofetadas con las copas de las palmeras, y se eligiesen otros que quedarán por debajo, ofrecerán floraciones ornamentales, decorarán el Parque muchos años antes, y no son alergénicos, a diferencia de plátanos y almeces.
Una sombrilla empuñada por nuestra mano erguida nos da más sombra que si estuviera varios metros más arriba, por lo cual no debemos confundirnos suponiendo que es imprescindible plantar árboles muy altos y voluminosos, pues un paseo umbrío depende más de la acertada combinación de diámetros de copa e intervalos de plantación que de las alturas.
AÑORADA SOMBRA DEL PARQUE - 1
(15-7-2006)
Tengo pendiente de comentar una carta al director en la que un gran experto por quien siento esa mezcla de amistad y admiración que es uno de los mejores cócteles (el Ingeniero de Montes José Ángel Carrera Morales) hablaba de las pérgolas-récord-discontinuas, preocupado porque si se pretendiese hacer realidad próximamente esa idea de Francisco Ruz Ortiz habría que acometer una tramitación tremenda, y se complicarían las obras.
Tanquilizaré a quien pueda padecer insomnio por mis artículos sobre tan prometedoras e ilusionantes pérgolas, aparecidos el 18 y el 25 de marzo (que junto con veinte más sobre el Parque están en www.jacanizo.com ), garantizándole que las dosis masivas de burocracia padecidas me han enseñado que en una obra inaugurable en primavera sería imposible tramitar cualquier mejora.
Pero los profesionales sabemos que los malagueños superarán con creces al más prestigioso pacienzudo de todos los tiempos, un tal Job, esperando que los almeces que plantarán proyecten algo de sombrita, sobre todo si para más inri-tación no plantan tantos como plátanos arrancaron, sino solamente uno sí y otro no, como he oído, pues si fuese cierto obtendríamos la mitad de la sombra anhelada.
Los almecinillos de la mediana de la calle Hilera, tras el Corte Inglés llevan un par de años aproximadamente y no dan sombra ni a un gato, y los que se van a plantar estarán más o menos así hacia el 2008, y no ofrecerán sombra apreciable durante muchos años más.
Y tras padecer una implacable solanera durante un tiempo alguien comprenderá que convendrá estudiar esa mejora, que no se propone para ya, pues la vida del Parque será larga y se seguirán haciendo retoques de vez en cuando, como desde hace un siglo.
Además, cuando paseen bajo los toldos con que se paliará la solanera del Parque próximamente, muchos transeúntes se preguntarán si no sería mejor crear unas pérgolas con trepadoras cuyas bellas floraciones cubrirían todo el año, y darían sombra muchos años antes que los árboles, y además mientras creciesen a lo largo de los arcos permitirían que bajo ellas se sujetasen los toldos.
Numerosas personas, tras ver la perspectiva de Ruz que aquí repito en blanco y negro y sale en color en la mencionada web, o el paseo virtual que mostró Teodoro León Gross en su tertulia de Canal Málaga Televisión, me han dicho que la idea les parece muy ilusionante.
Y un prestigioso arquitecto culto y de culto, Salvador Moreno Peralta, me comentó que merece un concurso de ideas, como hicieron con las Ramblas de Barcelona, realizadas conforme a un proyecto pero cuyos famosos kioscos fueron fruto de un concurso independiente.
El sábado próximo seguiremos hablando de buenas y malas sombras.
AÑORADA SOMBRA DEL PARQUE – 2
(22-6-2006)
Independientemente de que la sombra en las dos amplias aceras del Parque viudas de plátanos se procure mediante toldos, pérgolas o árboles (con efectos inmediatos, en breve o a largo plazo respectivamente), no hay que olvidar otro refuerzo importantísimo.
¿Cuál? La sombra que darían las aproximadamente 250 palmeras canarias y centenarias que forman las cuatro filas que flanquean esas aceras, si no se acribillasen sus troncos con los pinchazos de los espolines (que facilitan la entrada de hongos patógenos) para subir a cortar periódicamente más de la mitad de sus palmas verdes, sino que se utilizase la “bicicleta”, inventada para trepar con total seguridad para el podador y sin dañar a las palmeras, y se eliminasen solamente las palmas amarillentas.
Eso no es ninguna exageración mía, sino lo que preconizan todos los expertos, y se cumple en muchísimos lugares, gracias a lo cual se ven elegantes y umbrosas avenidas en la Costa Azul , Canarias, California, Florida, etc., algunas más antiguas que nuestro Parque.
Comenté otros sábados que esas hojas verdes maduras que tantos eliminan son las que “trabajan” para el gran tronco, la amplia red de raíces, los frutos y las hojas nuevas, que son “estructural, sintética e hidráulicamente, insuficientes”, según una autoridad mundial como Ken Pfalzgraf. Luego quien quita más de la mitad de las hojas verdes actúa como un ganadero que privase a sus animales de más de la mitad de su imprescindible alimento, y encima dándoles pinchazos por todo el cuerpo.
Esta especie es la de copa más amplia y frondosa de las habituales en España, y bien cuidada puede medir hasta unos ocho o nueve metros de diámetro, como muchos los árboles callejeros. Pero éstas miden unos seis, debido a lo antedicho.
Si se cumpliesen las recomendaciones de los especialistas internacionales podríamos conseguir en unos años que cada una tuviese no una semicopa semitransparente con unos seis metros de diámetro (unos 28 metros cuadrados de sombra a mediodía), sino una esfera mucho más densa con unos ocho (y unos 50 de sombra), es decir, que tendríamos un 78% más de superficie umbría que ahora (siempre en cifras meramente orientativas, claro), y además más intensa, añadida a la obtenida con los nuevos árboles u otros elementos.
No tendría sentido desear más sombra y simultáneamente no esmerarnos en proteger, cuidar y vigorizar a estas altas palmeras de una especie que puede vivir dos siglos o dos y medio, y de las que debemos obtener su mayor eficacia, puesto que los árboles que las acompañarán no producirán suficiente sombra hasta dentro de bastantes años.
Pero este asunto de la buena o mala sombra necesita otro artículo sabatino, antes de pasar a otros temas durante agosto.
AÑORADA SOMBRA DEL PARQUE – y 3
(29-6-2006)
La buena o mala sombra que el Parque pueda procurarnos en plazo breve, medio, largo o larguísimo nos afectará a cuantos frecuentemos sus dos amplias aceras, y creo que quienes carecemos de influencia en ese ámbito no actuamos mal aportando datos y razonamientos con nuestra mejor intención, que es lo que he hecho en veinticinco artículos (que están en www.jacanizo.com ), a los que me queda añadir un par de comentarios.
Si nos resguardamos de la insolación bajo una sombrilla de playa poco elevada sobre nuestras cabezas pasaremos todo el día a la sombra; pero si la colocásemos sobre un alto poste nos protegería en las horas próximas al mediodía solar, claro; pero durante las restantes sus rayos irían proyectando la sombra sobre sucesivos lugares del suelo más o menos alejados de nosotros.
Luego resulta razonable pensar que cuatro filas de árboles de mediana altura, o dos largas pérgolas formadas por módulos que diesen una sombra tan grata como la del famoso cenador de las glicinias de La Concepción (¿imaginan qué maravilla?), o mejor todavía una alternancia de módulo de pérgola-pareja de árboles-módulo-pareja, etc., constituirían posibles soluciones muy sensatas y no desdeñables a priori.
A quien desee comprobar esto con sus propios ojos le bastará con comparar la evolución a lo largo del día de las sombras de las palmeras más altas y más bajas, para ver que estas últimas permanecen durante más horas “fieles” al paseante, mientras que las sombras de las copas altas le abandonan durante más tiempo, para sombrear al asfalto o a las demás plantas del Parque. Por ejemplo, yo lo recorrí entero ayer al atardecer, y las únicas sombras que caían sobre las aceras eran las de las palmeras bajas.
Y ya que buena parte de la sombra real y efectiva de las actuales palmeras nos la escamoteará el astro solar, deberíamos compensar ese inconveniente esmerándonos al máximo de dos maneras: aumentando la que ahora dan, mediante los dos métodos correctos de poda que sugerí el sábado pasado, y protegiéndolas de posibles contagios de la temible plaga del picudo rojo, presente ya del Rincón de la Victoria hacia el este y desde Torremolinos en dirección oeste.
El Departamento de Sanidad Vegetal de la Delegación Provincial de Agricultura y Pesca recomienda claramente para la campaña 2006 que “En los municipios afectados y en los colindantes a éstos se recomienda no plantar palmeras Phoenix canariensis ni Phoenix dactylifera, nacionales o importadas, dada la mayor sensibilidad de estas especies a la plaga en el momento del transplante”.
Y lo dicen los meritorios especialistas que están luchando concienzudamente para que esta plaga, que ha matado ya palmeras desde Almería hasta Huelva, se contagie lo menos posible.
EL TEMIBLE PICUDO ROJO
(4-8-2006)
Los dos sábados anteriores expliqué lo imprescindible que resulta procurar que la sombra de las palmeras canarias del Parque aumente, en beneficio de malagueños y forasteros. Ello depende de su sanidad y su vigor, y por tanto de que se poden con las dos precauciones que todos los especialistas sin excepción recomiendan: no trepar por sus troncos con pinchos y no quitar más que las hojas amarillentas, como ya comenté.
Y no debemos desanimarnos al ver en un sitio u otro que se sigue haciendo lo contrario, pues las inercias de toda la vida son difíciles de cambiar, y como hay personas que ni leen ni se informan, siguen haciéndolo así, ignorando que perjudican a las palmeras y reducen el volumen y la densidad de sus copas, con malas consecuencias sobre los que pasan por debajo.
Tengo la esperanza de que la concienciación aumente con motivo de la gran preocupación respecto a la sombra del Parque, a lo que se añade la creciente alarma respecto a la temible plaga del picudo rojo, escarabajo que efectúa su puesta de huevos aprovechando los cortes de poda u otras grietas, y cuyas larvas han matado muchas palmeras canarias y bastantes datileras en esta costa, Canarias, Comunidad Valenciana, Francia, Italia, etc.
A Málaga la tiene acorralada, pues ha causado muertes en dos largos tramos de costa de un lado y otro, incluyendo el Rincón de la Victoria y Torremolinos. Y el área de vigilancia abarcaba desde Pulpí (Almería) hasta la Línea de La Concepción (Cádiz); pero ya han muerto washingtonias en Huelva, llegadas desde Egipto vía Valencia. Y quienes compran palmeras de esas tres especies tienen que traerlas generalmente de Egipto.
Siempre procuro ofrecer a los lectores las recomendaciones de los expertos en cada materia, pues me encanta aprender, y llamo o leo a unos y a otros hasta informarme bien, en contraste con el tan practicado deporte de opinar mucho sin informarse antes nada, que tantos éxitos olímpicos podría deparar a España.
Y quienes se curran en nuestra zona este problemón son los técnicos del Departamento de Sanidad Vegetal de la Delegación Provincial de Agricultura y Pesca, de la Junta de Andalucía, cuyas instrucciones publicadas sobre el picudo incluyen la de no plantar en los municipios afectados y en los colindantes (y en Málaga colindamos, vaya si colindamos) palmeras Phoenix canariensis ni Phoenix dactylifera, nacionales o importadas, para disminuir el riesgo de contagios a las muchísimas ya existentes.
En nuestro Parque hay más de quinientas palmeras de ambos géneros de riesgo (Phoenix y Washingtonia), que se verían amenazadas de plaga (y nosotros de falta de sombra) si se desoyese esa recomendación de los meritorios especialistas locales en la materia.
PELIGROS Y EMBELLECIMIENTOS
(23-9-2006)
Al volver de las vacaciones he encontrado algunos árboles floridos interesantes, una gran rama de plátano del Paseo de Los Curas caída, con grave peligro para personas y coches, y una de las dos amplias aceras del Parque entoldada, que resulta utilísima para quienes deseen visualizar cómo podrían quedar las pérgolas ideadas por Francisco Ruz Ortíz y apoyadas esperanzadamente por mí tras estudiarlas juntos. Basta con imaginarse otras más altas (metro y medio más), cubiertas por trepadoras floridas, y sin ese agobiante efecto túnel al ser discontinuas y alternar cada módulo con una pareja de árboles.
Comentaré los tres asuntos en un par de artículos.
Una vez eliminados el silo y los tinglados del muelle número dos, con las ventajas e inconvenientes que siempre entraña toda acción, conviene que los amantes del Parque reflexionemos sobre cómo se podría resolver o al menos paliar esa pérdida del beneficioso efecto cortavientos que dichos edificios ejercían, asunto que ya he mencionado alguna vez.
Ahora solo queda el escudo formado por los altos edificios de la Malagueta; pero únicamente defienden del salino y a veces fuerte viento de Levante al tramo que va desde el Recinto Musical hasta la Plaza de Torrijos, mientras que del Recinto a la Plaza de La Marina (la mitad del Parque) sus joyas botánicas no tienen ya más defensa que las dos filas de plátanos del Paseo de los Curas, sobre todo la situada en la mediana, que recibe el impacto directamente.
Y de su tramo intermedio cayó este último lunes una gruesa y larga rama con su base podrida, de cuyo mismo “modelo” hay unas cuantas más, como se comprueba paseando junto a la verja del puerto y fijándose en muchas notorias podredumbres y oquedades en las bases de ramas grandes. (El 22 de Julio de 2005 cayó otra que aplastó a un coche).
Esa calidad de doble muralla protectora supongo que fue la que inclinó a los encargados de este asunto a no eliminarlos, pese a que muchos están tan enfermos, podridos y peligrosos como los evacuados de los paseos centrales. Porque si se quitasen, ¿qué protección le quedaría a la mitad del Parque? Ninguna. Cualquier vendaval podría ser funesto.
El asunto es peliagudo, y parece recomendable determinar qué ramas concretas son las más peligrosas, para podarlas antes de que las “pode” el viento. Además, como esas podredumbres no tienen posible tratamiento y siguen avanzando hacia abajo, y las enfermedades del follaje van reduciendo su densidad, la protección que prestan estas dos filas irá a menos, luego la prudencia aconseja estudiar la creación de unos cortavientos a un lado u otro de la larga verja, en la mitad próxima a la Plaza de La Marina.
SOMBRA Y DECORACIÓN
(30-9-2006)
Amigos y lectores me comentan que tras disfrutar de varios paseos a la sombra del entoldado provisional del Parque se han convencido de que la creación de las pérgolas con trepadoras floridas ideadas por Francisco Ruz Ortiz sería muy interesante. He anotado estas frases:
-Hay que felicitar efusivamente a quienes lo han puesto y darles las gracias por esta sombra, que ha sido nuestra salvación.
-Lo que pasa es que una vez dentro no tienes la sensación de estar en un parque. No disfrutas de la vegetación, más bien paseas como en una feria o una exposición o algo así.
-Y agobian algo, porque el techo es bajo por los lados, y parece un túnel. Ahora, que como cosa provisional es fantástica.
-Es que en un parque hay que conseguir sombra y decoración, y esto resuelve solo la sombra, naturalmente, es lo que han pretendido. Pero imaginándomelo más alto y en plan pérgola florida, como decías en tu artículo, sería una gran solución.
Efectivamente, la idea de Ruz apoyada por mí obtendría la ventaja utilitaria de este túnel pero sin esos inconvenientes, y ahora es buen momento para pasear por él tratando de visualizar lo siguiente:
Estos pilares miden solo 2,90, mientras que en las pérgolas sugeridas las columnas medirían 4,50, para no agobiar, y porque los kioscos de ferias del libro y similares miden 3 metros y su montaje necesita holgura. La cima de estos toldos está a 4,30, y los hierros del techo de las pérgolas serían arqueados y su cumbre estaría a 5,50 metros. Serían dimensiones parecidas a las del famoso cenador de La Concepción, que no agobia a nadie y es una maravilla.
Otro alivio sería la alternancia de módulos de pérgola con parejas de árboles, de forma que no habría efecto túnel, y a la belleza de los árboles se añadiría la de las flores: tramos de glicinias para primavera, de bignonias rosas para muchos meses y de pirostegias o lianas de fuego para invierno. Además, habría sombra mucho antes que plantando solamente árboles, y hasta que la diese el follaje los módulos podrían tener toldos.
Las pérgolas son elementos frecuentísimos en jardines históricos y/o artísticos, y si alguien considerase un obstáculo el que hace un siglo no las pusieran le tranquilizará pensar que tampoco estaba el recinto musical, que es muy posterior, y no lo quitarán, ni había un estanque con una colección de plantas acuáticas y van a ponerlo, y que el estilo moderno que tendrán los elementos no vegetales no es el de entonces, y muchas de las nuevas especies botánicas tampoco estaban. Porque no es un proyecto de restauración sino de rehabilitación.
YO NO HE SIDO
(7-10-2006)
El hecho de que en mi artículo del sábado 23 alertase respecto al creciente peligro de caídas de ramas de los plátanos del Paseo de Los Curas, unido a la caída de la mitad de la copa de uno de ellos el jueves 28, puede que haya inclinado a algunos a meterme entre los sospechosos.
Pero yo no he sido. Ha sido un camión.
Recuerdo aquella noticia que decía: “Mata a su padre y a su madre para poder asistir a un baile de huérfanos”, y de milagro no ha aparecido en algún medio de comunicación un titular del tipo de “Echa abajo medio árbol para demostrar que tenía razón”. De buena me he librado.
Casualmente iba a dedicar este artículo a explicar cómo se provoca, podando erróneamente, que en el futuro caigan ramas y que ellas y el tronco se vayan pudriendo hacia abajo, en arbolillos o en arbolazos. Y un clarísimo ejemplo en pequeño es el recientemente desaparecido hibisco mudable (Hibiscus mutabilis) que vivía junto a la oficina de Correos de El Palo en una amplia jardinera cuadrada.
En el artículo 62 de esta serie (del 25-10-2003) hablé de esta preciosa y original especie, cuyas bellas y abundantes flores van virando del blanco al rojo, y en www.jacanizo.com sale en color el maravilloso dibujo de María Antonia José Arias. Y no hace falta decir que un árbol puede ser valioso sin ser grandote, porque su escasez o rareza puede hacerlo notable.
En el número 80 (del 28-2-2004) hablé de la errónea y contraproducente poda que acababan de hacerle al de El Palo, que era uno de los dos o tres mejores de la capital, en la que hay poquísimos. El cómo dar cortes correctos es la esencia de la noble e importante profesión de podador, y este pobre quedó lleno de cortes desgarrados, con los biseles o picos de flauta orientados al revés de lo debido, los bordes de los cortes astillados, y múltiples muñoncitos preparados para acoger a los hongos devoradores de la madera, que son los que han matado a este arbolillo y los que socavan desde hace décadas a multitud de plátanos en numerosas ciudades.
El artículo 91 (15-5-2004) incluía cuatro fotos que también salen en color en dicha página web, y hablaba de lo deteriorado que quedó el esqueleto de ramas. Y en poco más de dos años el inexorable proceso ha hecho preciso arrancar esa pequeña joya.
Este mismo proceso, pero en más grande y en más lento, lo siguen muchos árboles mal podados, y numerosos lectores me preguntan: “¿Cómo es que nadie más habla de esto? ¿No tienen nada que decir otros profesionales, o ecologistas, o amantes de las plantas en general?”.
EL PARQUE ESPERANZADO (I)
(11-11-2006)
La gran preocupación que venimos sintiendo bastantes profesionales y aficionados respecto a la creación de un Palmeral de las Sorpresas junto al Parque de Málaga, que tantos ejemplares importantes de esa familia botánica atesora, se debe a que las aproximadamente setecientas palmeras elegidas para el muelle número 2 del Puerto pertenecen a dos de las tres especies más atacadas por la creciente plaga del picudo rojo, que pone cerco a la capital y se ha acelerado mucho este verano.
Intercalados con algunas estremecedoras informaciones recientes me han llegado ciertos iniciales rayos de esperanza, y quiero comentar unas y otros, aplazando el completar la selección de libros sobre Jardinería que empecé con motivo del Día de la Biblioteca (24 de octubre).
Contaré hoy lo tremebundo y el sábado próximo esos primeros síntomas algo esperanzadores.
El escarabajo vuela estupendamente, la hembra pone los huevos en los cortes de poda y otras fisuras, y las larvas que van devorando el cogollo o palmito o yema apical no se ven desde fuera, y los síntomas de marchitez e inclinación de las hojas (sobre todo centrales) se notan cuando ya no hay remedio. En consecuencia, lo que se está haciendo es desmenuzar mecánicamente las palmeras afectadas con sus inquilinos dentro, para N
Las especies que han sufrido más bajas son: la palmera canaria (Phoenix canariensis), en menor cuantía la datilera (Phoenix dactylifera), y en un solo lugar de Huelva una partida de washingtonias. Y las previstas para el muelle contiguo al Parque son de estas dos últimas.
En Andalucía se han producido muertes desde Almería hasta Huelva, y hace poco comenté en la prensa que Málaga está acorralada, porque había habido casos desde el Rincón de la Victoria hacia el Este y desde Torremolinos hacia el Oeste; pero acaban de decirme que han muerto algunas en la Cala del Moral y cerca del límite de Málaga con Torremolinos. Y si no se cuenta con la colaboración de todos es dificilísimo tanto tomar medidas preventivas como localizar los ejemplares ya afectados, que a veces están en jardines particulares cuyas palmeras no se ven desde la calle y/o cuyos dueños vienen solamente en épocas de vacaciones.
Es imprescindible cumplir lo recomendado por el Servicio de Protección de los Vegetales de la Consejería de Agricultura y Pesca (que distribuyen un vídeo y un DVD importantísimos): que en los municipios afectados y en los colindantes no se planten ni datileras ni palmeras canarias, por el gran peligro de contagio que pueden traer consigo, y que se evite realizar podas en dichas dos especies “porque, a consecuencia de las heridas que se producen en las mismas, resultan especialmente sensibles a la plaga”. (Hasta el sábado próximo).
EL PARQUE ESPERANZADO (II)
(18-11-2006)
SUR sufrió un atentado el sábado 11.
Un sádico escarabajo sobrevoló sus páginas, aterrizó en la portada para mostrar una foto de una palmera vilmente asesinada por sus hordas y otra sana, para que miles de lectores vean con sus propios ojos lo que hacen sus larvas con sus propias mandíbulas, destrozándoles el corazón a las pobres palmeras. Se ensañó con la página 4 en un reportaje de Pilar R. Quirós en el que presumían de fotogenia tres asquerosas larvas y dos picudos adultos, mientras informaban de la gravedad de la plaga dos especialistas de la Junta de Andalucía.
Asomó en la página 10 en un telefonazo de un lector desesperado con lo que están haciendo esos bichos en La Cala del Moral, y ocupó por la fuerza mi artículo de la 11, seguramente como represalia por haber hablado muy mal de ellos en mis artículos del 25 de marzo, ‘Preocupados por el Parque’, el 1 de abril, ‘Peligroso palmeral’ (aludiendo al de las Sorpresas), y el 5 de agosto, ‘El temible picudo rojo’, que están en www.jacanizo.com.
El sábado pasado conté lo mal que está el asunto y quedé en comentar hoy ciertos rayos de esperanza que van surgiendo, en medio del denso nubarrón de escarabajos que se abate sobre las costas andaluzas, levantinas y canarias fundamentalmente. Y hablo de ‘El Parque esperanzado’ porque imagino que nuestro centenario amigo, adornado con más de quinientas palmeras centenarias de las especies con las que se ensaña este insecto, estará aliviado ante algunas reacciones esperanzadoras de personas e instituciones.
Un día me llama un altísimo cargo muy sensibilizado desde hace largo tiempo en estas cuestiones, y gran amante de las plantas, para decirme que está muy preocupado con la marcha que lleva esta plaga, que de seguir así deteriorará gravemente al paisaje de toda nuestra costa Sur.
Al día siguiente me cuentan que los meritorios técnicos que llevan la lucha están desbordados en su labor de arrancar y triturar palmeras atacadas e incurables, para que los bichos de su interior queden destruidos, y que afortunadamente se contará con la colaboración de una empresa con máquinas potentísimas que agilizarán la eliminación de focos de contagio.
Y también me entero de que las autoridades y los técnicos relacionados con la creación del Palmeral de las Sorpresas en el muelle contiguo al Parque de Málaga están considerando la posibilidad de reestudiar el enfoque de esa intervención, ante la posibilidad de contagiar a las palmeras del propio Parque y de todo el término municipal, hasta ahora exento de la plaga. Y además el Ministerio de Agricultura y las Consejerías de Agricultura de las comunidades autónomas afectadas acaban de mantener una reunión en Madrid para aunar esfuerzos. (Continuará).
EL PARQUE ESPERANZADO (y III)
(25-11-2006)
Otro rayo de esperanza, añadido a los ya comentados, puede iluminar algo el negro panorama provocado por la plaga del escarabajo picudo rojo, que ataca a las palmeras canarias, en menor cantidad por ahora a la datilera, y en ocasiones a las washingtonias.
El sábado 11 recalqué la gravedad de la situación, que debe incitar a todas las entidades relacionadas con las zonas verdes y la flora ornamental, y con el turismo, a colaborar en la lucha, pues según acaban de decirme han arrancado y triturado ya unas quinientas, y están en lista de espera unas cuatrocientas más, solo en Andalucía.
Si la desaparición o el deterioro grave de cualquier grupo de árboles interesantes de la ciudad perjudica al patrimonio medioambiental urbano, la de las quinientas y pico palmeras centenarias que destacan en nuestro Parque reduciría en un gran porcentaje la belleza e importancia de nuestro magnífico jardín histórico.
Y el rayo de esperanza al que aludo es la posibilidad de que, como consecuencia de esta gran amenaza que pone cerco a nuestra capital, y de la pérdida del beneficioso efecto cortavientos del silo y los tinglados demolidos en el muelle número 2, se reestudien a fondo las plantaciones a realizar en dicho muelle, excluyendo las especies ornamentales que puedan ser focos de contagio, y además de manera que buena parte de sus elementos duros o vegetales sean no solo útiles y hermosos, sino también eficaces como cortavientos de suficiente altura.
¿Por qué? Porque, tal como dije otros sábados, pero no hay más remedio que insistir, el Parque está resguardado del salino y a veces fuerte viento de Levante por las dos filas de plátanos del Paseo de Los Curas a todo lo largo, y en la mitad que va desde el Recinto Musical hasta la Plaza de Torrijos por los altos edificios de La Malagueta; pero desde dicho Recinto hasta la Plaza de La Marina ya nada protege a esos plátanos, que están casi tan mal como los que tuvieron que arrancar.
¿Y qué pasará con esa mitad de nuestro valiosísimo Parque cuando esos plátanos protectores vayan agonizando, o simplemente perdiendo más y más densidad en su ya enfermo y escaso follaje? Que muchísimas joyas vegetales quedarán expuestas directamente a la temible ducha del salitre y al duro bofetón del viento, con resultados lamentables.
Esperemos que a la esforzada, meritoria y difícil labor que realizan los que están luchando contra la plaga se añada un gran interés por defender el Parque, unido a una clara visión de futuro a medio y largo plazo, en los responsables de las nuevas plantaciones que se realicen en su interior y en su entorno.
PARQUE EMBOTELLADO (I)
(9-12-2006)
He leído noticias y opiniones sobre el proceso de embotellado a que va a ser sometido nuestro querido Parque de Málaga, centenario jardín histórico, artístico, botánico y turístico que, además de ser uno de los pocos parques importantes del mundo que está entreverado con tres calles proclives al embotellamiento, va a tener a su vera el Botellón.
Me enteré al leer en SUR el 1 de diciembre que “Centenares de jóvenes estrenan con resignación el ‘botellódromo’ del Paseo de los Curas”. Leí ese artículo y otros posteriores en este periódico, y navegando encontré unas declaraciones a ‘Málaga hoy’ de tres destacados botánicos de nuestra Universidad. La profesora titular María del Mar Trigo prevé que “se ocasionarán graves daños en la vegetación si se hace ahí el botellón, porque aunque se pongan papeleras no se usarán, y si se valla será peor porque daría lugar a la ocultación”.
El Catedrático del Departamento de Biología Vegetal, Baltasar Cabezudo, se muestra contrario a esa iniciativa, y matiza que “no se puede culpar solamente a los jóvenes del deterioro del Parque, cuando las obras de reforma lo están masacrando”.
Y en nombre de la Academia Malagueña de Ciencias su presidente, Alfredo Asensi, dice que se trata de “una auténtica barbaridad, porque no es lógico que se invierta una gran cantidad de dinero para reformar un parque para que luego se destroce”, por lo cual calificaba la iniciativa de “impresentable”.
Esas opiniones acerca de los posibles efectos del Botellón sobre el Parque se podrían acompañar con otra autorizada visión sobre el aspecto recíproco: la incidencia que podrá tener la arboleda del Paseo de los Curas sobre los asistentes al Botellón.
Me refiero al informe técnico sobre los 142 plátanos de sombra de esa acera y esa mediana, que forma parte del trabajo encargado por el Ayuntamiento al especialista catalán Joan Josep Martínez Sabaté, muy experimentado en cuanto a árboles conflictivos, y que posee instrumentos que permiten saber cómo están por dentro, mientras que los demás solo vemos los síntomas externos.
Su informe, titulado ‘Evaluación del estado biomecánico y riesgo de fractura de los plátanos del Paseo del Parque y del Paseo de Los Curas”, concluye que de esos 142 solamente 3 se hallan en buen estado, 14 en estado aceptable, 107 en mal estado pero con posibilidades de recuperación, y 18 en estado degenerativo con difícil recuperación.
Evidentemente, las probabilidades de caídas de ramas deben preocupar muchísimo más a quienes permanezcan allí bastantes noches que a los que recorremos esporádicamente esa calle en pocos minutos, y eso es tan importante que nadie podrá molestarse si el sábado próximo explico la esencia de ese informe de 50 páginas, que puede contribuir a enfocar prudentemente este nuevo embotellamiento.
PARQUE EMBOTELLADO (y II)
(16-12-2006)
El sábado pasado transcribí las opiniones de tres destacados botánicos de la Universidad de Málaga, estremecidos al ver que el botellón se ubica a un metro de distancia del principal jardín histórico-artístico de la capital, y las complementé con la aportación del ingeniero catalán Joan Josep Martínez Sabaté, experto en riesgos arbóreos, a quien el Ayuntamiento encargó el informe titulado ‘Evaluación del estado biomecánico y riesgo de fractura de los plátanos del Paseo del Parque y del Paseo de Los Curas”.
Resumí sus conclusiones diciendo que de los 142 que hay en la acera y la mediana del Paseo de los Curas solamente 3 se hallan en buen estado, 14 en estado aceptable, 107 en mal estado pero con posibilidades de recuperación, y 18 en estado degenerativo con difícil recuperación.
Su autor recalcaba la “Influencia del viento del mar sobre los ejes que actúan de velamen”, y como entregó su trabajo antes de desaparecer el beneficioso efecto cortavientos que ejercían el silo y los tinglados o almacenes es obvio que la situación es peor ahora.
Y aseguraba que “Existe un riesgo real en el conjunto de la población” (obviamente de plátanos) “que se puede y debe corregir. De no ser así los episodios de caídas van a ir en aumento”.
Sobre dicho riesgo he alertado ya siete sábados, hoy incluido. El 1de octubre de 2005 comenté la caída de una rama que destrozó el techo y los cristales de un coche el 22 de julio. El 18 de febrero de 2006 hablé del informe que acabo de resumir. El 8 de abril de 2006 conté que en Priego de Córdoba había caído una pesada rama de un plátano próximo a la famosa Fuente del Rey; pero había tenido el detalle de desplomarse un rato antes de comenzar allí mismo el botellón. El 23 de septiembre de 2006 hablé de la caída el día 18 de una larga rama que provocó un corte del tráfico en el Paseo de los Curas y un atasco en calles cercanas. Y el 7 de octubre me referí a la caída de media copa el 28 de septiembre, tras chocar con una rama un camión que jamás habría hecho ese daño a un árbol sano; pero era uno de los más podridos.
Quienes recorren este paseo ocasionalmente y deprisa pasan bajo su arboleda unos minutos mensuales, supongamos 18 ó 36, por ejemplo; pero si alguien disfrutase del botellón 12 noches mensuales a 5 horas, es decir, 3.600 minutos, tendrá una probabilidad de riesgo al menos 100 veces mayor.
Conociendo las opiniones y los informes de los especialistas podemos formarnos todos una idea más completa, objetiva y fundamentada sobre tan polémico asunto.
EL MALDITO YA LLEGÓ
(23-12-2006)
Ya ha habido que arrancar algunas palmeras atacadas por la peligrosa plaga del escarabajo picudo rojo en Churriana, y por tanto dentro del término municipal de Málaga.
Hasta hace unos días estábamos acorralados por cientos de palmeras muertas y llenas de insectos dispuestos a contagiar a otras, y ubicadas desde la Cala del Moral hacia el Este y desde Torremolinos hacia el Oeste; pero el maldito insecto ha aterrizado aquí, y sus hembras han puesto huevos en cortes de poda a menudo innecesarios y excesivamente numerosos, y sus larvas han ido devorando el palmito o cogollo o yema apical de palmeras generalmente canarias y a veces datileras.
Esta lamentable noticia preocupará a quienes tienen ejemplares grandes y hermosos, plantados hace muchos años por ellos mismos o sus padres o abuelos, o los contemplan complacidos en calles, parques y avenidas, o simplemente saben lo importantes e imprescindible que es la vegetación para hacer más sano y grato el contaminado y deteriorado medio ambiente urbano.
Pero fundamentalmente debe preocupar a las entidades públicas y a los profesionales de la jardinería y la poda, porque la realidad es que se siguen planificando plantaciones de esas especies sensibles, incumpliendo las advertencias en contrario de la Junta de Andalucía; se siguen cortando irresponsablemente miles de hojas verdes y sanas, pese a que cada corte puede abrir una puerta al invasor; y se ven junto a contenedores de basura hojas con larvas del escarabajo, por ejemplo “en la Urbanización Solymar de Benalmádena y también en el Arroyo de la Miel”, como acaba de escribirme un desazonado lector.
Respecto a las nuevas plantaciones de palmeras de riesgo, hubo noticias de que no se harán las previstas en el muelle número 2, precisamente junto al Parque de Málaga, que tiene cientos de palmeras que podrían morir, entre ellas las cuatro largas filas que se han quedado viudas de los plátanos, y que si muriesen terminarían de convertir las dos amplias aceras en dos inclementes solaneras. Es de esperar que la llegada de la plaga reafirme definitivamente esa loable decisión, pues ha llegado la hora de unir los esfuerzos y la eficacia de todos los amantes de las plantas, y también de los que saben valorar el atractivo turístico que ejercen las palmeras en cualquier lugar que pueda ostentar fotos y carteles que luzcan su esbeltez y su estilo tropical.
Los teléfonos a los que hay que avisar, conforme explicaremos más a fondo, son el 951 920 482 del Departamento de Sanidad Vegetal de la Junta de Andalucía, el 670 944 039 de la Empresa de Desarrollo Agrario y Pesquero, y el 902 079 078 del Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de la capital.
ENTRISTECIDOS Y CONTENTOS
(6 Enero 2007)
Un amigo me comenta, entristecido: “¡Fíjate qué lástima! En el jardín de mis padres, en La Cala, ha habido que arrancar y triturar una palmera canaria espléndida que plantaron cuando nací yo, así que tenía cuarenta años. ¡Nos ha dado una pena!”.
Y cada día hay más noticias sobre el arranque de palmeras canarias o datileras devoradas por la hiperactiva plaga del escarabajo picudo rojo, con los consiguientes lamentos de quienes las tenían entre sus favoritas desde hace lustros o décadas, y han sentido muchísimo perderlas.
Me enterneció una señora alemana que posaba con cara tristona junto a una mesa que ha hecho cubriendo el tocón de su palmera muerta con una tabla redonda, para formar un mueble que le evoca a esa acompañante a la que ha cuidado durante muchos años, pues como buena nórdica disfruta con las plantas de aspecto tropical.
Muy numerosos propietarios preguntan, asustados, si ese decaimiento que empiezan a notar en las hojas superiores de algunos ejemplares significa que tienen dentro a esos malditos insectos, o que dónde hay que avisar para que arranquen y trituren una palmera que tiene unas cuantas hojas de la parte alta alicaídas y amarillentas, o bien si tras habérseles muerto un ejemplar pueden hacer algo para evitar que ocurra lo mismo con otros también grandes y hermosos.
Ya indiqué los teléfonos de quienes se ocupan de esto, que están desbordados de trabajo y a los que solo hay que llamar si se perciben síntomas de deterioro o se ven en las aceras hojas cortadas: Departamento de Sanidad Vegetal de la Delegación en Málaga de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía (951 920 482), Empresa Pública de Desarrollo Agrario y Pesquero (670 944 039), y Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Málaga, Atención al Ciudadano (902 079 078).
En mezquino contraste con las entristecidas personas mencionadas hay otras que se alegran de todas estas muertes, como una que telefoneó contentísima a ‘La Voz del Lector’ para decir que afortunadamente esta plaga va a conseguir lo que no logran los malagueños que piden que no se planten tantas palmeras.
Yo he criticado frecuentemente la aburridísima sobredosis de cuatro omnipresentes especies (dos Phoenix y dos Washingtonia), y en mi grueso libro titulado ‘Palmeras’ hablo de trescientas, casi todas representadas en nuestra costa; pero de ahí a alegrarse de que se mueran aquellos seres vivos que a cada cual nos parezcan demasiado abundantes va un abismo, por muchas razones que explicaré el sábado próximo.
Mientras tanto ofrezco en www.jacanizo.com mis 35 artículos sobre la remodelación del Parque y el peligro que entrañaría la plantación de palmeras en sus proximidades, debido al posible contagio de tan temible plaga.
DESTRUCCIÓN MASIVA
(13 Enero 2007)
Los partes de bajas que llegan del frente permiten asegurar que el ejército de escarabajos picudos rojos que ataca a las palmeras de nuestra costa posee armas de destrucción masiva, pues reuniendo las cifras aproximadas recogidas durante años me salen unos totales que no ofrezco, obviamente, como datos exactos, pues no soy uno de los meritorios y eficaces técnicos que combaten la plaga.
Para dar una idea diré, muy en números redondos, que solo en nuestra provincia y en 2006 debe de haber matado a mil y pico palmeras, y están esperando turno para ser arrancadas otras quinientas. Y si intentásemos estimar las bajas habidas en toda Andalucía desde que el insecto aterrizó en Almuñécar, me temo que pasan de tres mil. Espero que esto preocupe hasta al más indiferente a los encantos de estas esbeltas plantas, alabadas en el Cantar de los Cantares y el Corán, representadas por el Arte desde hace más de cuatro mil años en Mesopotamia y tres mil en Egipto, y en los cuatrocientos cuadros de todas las épocas y estilos que pueden admirarse (gracias al gran especialista Javier Segura) en www.palmerasyjardines.com.
Todo ello habla claramente de su valor ornamental; pero lo malo es que el h