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Primera edición: Anaya. Madrid, 1989 Edad: a partir de 8 años Temas: Cine, fantasía, amor, pacifismo. |
LIBRO-REGALO,ESPECIALMENTE INDICADO PARA PRIMERAS COMUNIONES, NAVIDAD, ETCÉTERA, Y PARA AMANTES DE LIBROS NOTORIOS Y DE CALIDAD
Este libro es una propuesta ingeniosa y hasta cierto punto sorprendente: si todo creador antes de finalizar su obra precisa de bocetos, de ensayos, ¿cuáles fueron los bocetos de Dios antes de crear el Universo tal y como lo conocemos?
Los autores, Cañizo y Serrano, con humor, ternura y una buena dosis de sana ejemplaridad -como es inculcar a los niños que toda la belleza del mundo puede irse al garete por la mentalidad belicista de los hombres- imaginan cuáles fueron esos bocetos y los plasman en este estupendo libro en divertidos dibujos.
Al principio, antes de que apareciese el color, Colón descubriese América y naciese Harrison Ford, nadie había oído hablar del mundo. El universo aún estaba por nacer. Era el momento de los primeros borradores, la hora de los ensayos sobre formas, tamaños y colores -por cierto, otro invento del Gran Inventor-. Esbozo tras esbozo y borrón tras borrón, fueron surgiendo las cosas: la Tierra redonda -podía haber sido cuadrada o triangular-, el hombre con la cabeza en lo alto, las flores, los animales, el arco iris. Fue un duro trabajo.
Cuando Dios inventó el mundo, ¿le salió todo a la primera? ¿No necesitaría hacer bocetos? ¿Cuáles pudieron ser los borradores de Dios? Pero la creación no estuvo completa hasta que El Inventor del Mundo no tuvo una inspiración genial: creó unos seres más pequeños que los hombres, mucho más graciosos, más retozones, más simpáticos... Las ilustraciones y el texto, el color y la palabra, hablan el mismo lenguaje, evocan los mismos sentimientos, despiertan las mismas inquietudes… No se entienden el uno sin el otro, Serrano sin Cañizo.
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